Gemelos: ¿hay que educarlos igual?

La misma edad, el mismo físico, las mismas etapas evolutivas a un tiempo… ¿Plantea alguna peculiaridad la educación de gemelos? ¿Hay que marcar las mismas pautas para ambos o individualizar el trato lo más posible? Te lo contamos. Al margen del aspecto puramente logístico (tomas, baños, cambios, estimulación…) que supone la llegada de dos bebés a la vez a un hogar, tener gemelos implica un gran esfuerzo educativo por parte de los padres.

Desde los primeros meses es importante seguir una serie de normas para facilitar el desarrollo personal de cada niño y, por otro lado, proteger la privilegiada unión que tienen entre los dos.

 ¿Idénticos en todo?

Los gemelos provienen de un solo óvulo que se divide tras el proceso de fecundación (a diferencia de los mellizos, que proceden de dos óvulos fecundados por sendos espermatozoides), por eso su unión comienza a forjarse ya en el útero materno. “Su vínculo ya empieza antes de nacer: se tocan, se acarician, se empujan y se duermen juntos, acurrucados el uno contra el otro.

Además, los gemelos pasan por todas las etapas juntos. Y los idénticos comparten los mismos genes, lo cual hacen que se entiendan a la perfección”, subraya Coks Feenstra, psicóloga infantil y autora de El gran libro de los Gemelos (Ed. Medici). Pero esto no significa que tengan que ser tratados de igual manera siempre, pues es muy importante reafirmar la individualidad de cada uno. ¿Y cómo se consigue? Según palabras de la experta, se logra “educándoles como dos individuos y dando a cada uno lo que necesita. Es imposible educarles de modo igual; además, no es positivo. Siempre hay diferencias entre los dos, incluso entre los idénticos.

La clave está en respetar este vínculo único y destacar al mismo tiempo la individualidad de cada uno”, recalca. Es posible que los dos niños se interesen por actividades similares, ¡perfecto! Sin embargo, sí conviene seguir algunas normas para que se sientan ellos mismos, tales como:

  • No vestirlos iguales: Es una muy comprensible tentación, pero es mejor que cada niño tenga su ropa y no vayan, por lo general, vestidos igual. Sí se puede hacer mientras son bebés, pero cuando van creciendo es más aconsejable que se vistan de forma diferente. Esta norma puede servir también para ayudar en el colegio, en caso de gemelos muy exactos físicamente, para que los cuidadores sepan reconocerlos (hay padres que aplican códigos de color a la ropa para ayudar a diferenciar quién es quién).
  • Dirigirse a ellos por su nombre: Es más breve decir “los gemelos”, pero mucho más acertado llamar a cada uno por su nombre, que, además, se aconseja que no sea demasiado parecido. Tal como comenta la psicóloga, es totalmente normal que tarden más en conocer su nombre y que, durante una etapa, los niños “se llamen con un solo nombre para los dos (JuanMar para Juan y Marcos) o utilicen solo uno de los dos para ambos (Juan)”.
  • Darles su espacio y su tiempo: Puede resultar muy complicado, y más si se tienen otros hijos, pero hay que intentar proporcionarle a cada uno de los gemelos un tiempo en solitario con los padres y también un espacio, que puede ser una estantería en la habitación, sus propios juguetes… Los niños deben reconocer que cuentan con un mundo personal al margen de su hermano. Y cuando llega el cumpleaños, lo mejor es que haya dos tartas, dos velas, dos regalos…
  • No compararlos: “Hay que intentar compararlos lo menos posible -recomienda Coks Feenstra-. Su desarrollo no tiene por qué ser igual”. Del mismo modo tampoco hay que caer en la tentación de “comparar la educación que se le brinda a un hijo con la que se da a los gemelos, ya que en muchas situaciones las pautas son distintas. Los padres de gemelos se enfrentan a una serie de dificultades que otros padres no viven”.

 ¿Qué hacemos si…?

En general, la unión entre los gemelos es envidiable, pero no todo es un camino de rosas, pues también se pelean “¡y con vehemencia!”, como apunta la psicóloga. “Son las dos caras de una misma moneda: se quieren muchísimo y a veces se odian mucho. Los padres van entendiendo esa relación poco a poco”. Así pues, se trata de una forma de estar juntos que tiene unas peculiaridades que conviene conocer para actuar de la forma correcta.

  • ¿Hay uno dominante? “No siempre se da una dominancia. Hay que matizar: en los idénticos suele haber más bien un ‘reparto de roles’. Uno es el hablador, el otro es el organizador, el que inventa los planes. O uno es el que entabla los contactos y el otro los mantiene. Según los puntos fuertes de cada uno llegan a tal reparto, que cambia según las fases de su vida”, aclara Coks Feenstra.
  • ¿Se imitan siempre? “La imitación es una forma de aprender. Todo niño imita a sus padres y así va aprendiendo habilidades. El gemelo también imita a su otro gemelo. No es problema, salvo en el caso de que repitan las malas conductas del otro. Esto ocurre, a menudo, sobre todo entre el primer y el cuarto año. Los padres en estos casos deben ser flexibles y diplomáticos. Un ejemplo: uno salta en el sofá y la madre lo corrige. Al rato el otro también se pone a saltar. Lo hace en parte porque le gusta que la mamá también se fije en él, pero la madre no tendrá otro remedio que corregirle también”, detalla la experta. Así pues, la imitación es tanto de las cosas positivas como de las que lo son menos.
  • ¿Se aíslan del resto de hermanos? “En general, en la familia es algo más difícil conseguir una armonía. Los gemelos tienden a formar una unión muy fuerte en la que incluso a veces no dejan participar al otro hermano. Tiene su explicación: los idénticos se entienden a la perfección y juegan realmente muy a gusto el uno con el otro. La participación de un tercero lo viven como una interrupción”, destaca la psicóloga. ¿Qué se puede hacer entonces? Favorecer el trato entre los distintos hermanos, por ejemplo, colocándolos a los tres juntos en la habitación, o haciendo pequeñas salidas en las que uno de los gemelos vaya acompañado del otro hermano.
  • ¿Hacen fuerza frente a los padres? “los gemelos pueden formar un bloque y rebelarse juntos contra los papás. Entre los dos se sienten siempre apoyados. Por tanto, para los padres de gemelos es más complicado enseñarles la disciplina y establecer límites. Pero no es imposible. El mejor remedio es ser estricto, claro y conciso. También es importante que los padres se dirijan a ellos individualmente; si se comportan mal, deben hablarles a cada uno por separado. Así las palabras surten más efecto. Si les hablan a la vez, se sienten mucho menos aludidos y se escudan el uno en el otro”, puntualiza.

En clase: ¿juntos o separados?

Es el eterno dilema. ¿Debe separarse en la etapa escolar a los gemelos? Para Coks Feenstra, hasta los tres años deben permanecer juntos en la guardería, lo que les facilita su adaptación y evita “una doble separación: la de los padres y la del hermano gemelo”. Una vez transcurrido este periodo, aconseja tener en cuenta tres factores: su relación, su madurez emocional y su origen biológico (gemelos o mellizos), ya que los gemelos pueden acusar más el alejamiento.

“En cuanto a la relación –explica- puede haber factores que hacen recomendable una separación, como una rivalidad muy acusada, una dominancia… Con respecto a la madurez emocional hay que valorar si ya pueden estar el uno sin el otro y si esto les beneficia de algún modo (separarles debe tener algún motivo). En general, a los tres años aún es algo pronto y es mejor esperar hasta los seis años en que se valore de nuevo la situación”. En todo caso, la experta recomienda que cada caso sea tratado de forma individual, “no es bueno que el colegio adopte una medida para todos los casos”.

Un ritmo diferente

Aunque en la mayor parte de las áreas de desarrollo no hay distinciones entre el ritmo de aprendizaje de los bebés gemelos con respecto a los que no lo son, sí que se constata una diferencia en cuanto a la adquisición del lenguaje. Así lo explica la psicóloga: “Los gemelos tardan unos seis meses más en soltarse a hablar. Se debe a que ellos gozan menos del contacto individual con los padres. Estos suelen hablarles a los dos a la vez”. No obstante, este retraso es temporal, ya que a los cuatro años se equiparan a los no gemelos.

En cuanto al sueño, los gemelos presentan menos problemas para conciliar el sueño y menos despertares nocturnos. ¿La razón? Al compartir la habitación tienen “menos sensación de soledad”. Otra particularidad interesante es que en los gemelos se da antes una sensación de “nosotros”, que de “yo”. Así, mientras que los no gemelos entre los 18 y 24 meses ya entienden que son personas individuales, en los gemelos esta percepción se retrasa hasta los 24-36 meses.

Para saber más

Si te surgen dudas sobre la educación de tus gemelos, entra en www.coksfeenstra.info.

¡Se acabó el juego!

Desde la época de las cavernas, los niños se han juntado entre ellos para pasarlo lo mejor posible imitando el modo de vida de los adultos. El juego desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo, el aprendizaje, la maduración infantil, y la socialización de los niños. Pero los tiempos cambian, a veces para mal… Según un estudio, los niños españoles juegan cada vez menos tiempo y más solos, por culpa de los cambios del estilo de vida moderno.

Así lo pone de manifiesto “Juego y familia”, un estudio del Observatorio del Juego Infantil, que arroja una inquietante conclusión: un tercio de los niños en España juegan solos, y cada vez se inician antes en el manejo de videoconsolas y otros aparatos electrónicos. “Los niños necesitan jugar con otros niños para su desarrollo integral y no sólo para divertirse porque el juego socializado permite un mayor desarrollo de sus competencias emocionales y sociales”.

“Todos los juguetes influyen en la educación de los más pequeños y en su desarrollo psíquico, emocional y cognitivo”, “Los juguetes y juegos nos enseñan a seguir unas normas, a compartir unos objetivos, a colaborar, a crear estrategias… Nos ayudan a socializarnos y a través de ellos aprendemos las normas, la cultura y las características de la sociedad actual”.

En las últimas décadas, cada vez más padres regalan a sus niños videojuegos que les mantengan absorbidos durante horas, pues están convencidos de que se trata de una forma fácil, pero muy eficaz de que dejen de “dar guerra”. Sin embargo, no todo son ventajas. El principal efecto negativo de los videojuegos es que fomenta la soledad, lo que puede tener efectos negativos en el aprendizaje de las relaciones sociales.

“Cada tipo de juego tiene unas características y unos beneficios según las habilidades que desarrolla y su adaptación a la edad del niño. El juego con videoconsolas, además de los beneficios que puede presentar (desarrollo de estrategia, coordinación, etc.) tiende a fomentar la soledad del niño”, comenta Pastor. “El pequeño crea su propio mundo virtual aislándose del real, en el que la comunicación cercana y personal va perdiendo importancia. Es por ello que cabe tener muy en cuenta el tipo de juego y la edad del niño para evitar este tipo de procesos y fomentar otros que puedan resultar beneficiosos”. Con 3 años algunos ya empiezan a iniciarse en el manejo de dispositivos electrónicos.los niños españoles

El estudio se ha elaborado a partir de un millar de entrevistas online, con familias de todo el territorio español, con hijos de entre 3 y 14 años. En general, los resultados son sorprendentes, sobre todo en lo referente al tiempo de juego, que viene a ser de una hora al día, tiempo a todas luces insuficiente.

Además, se concluye que a la gran mayoría (78,7%) de los niños españoles les divierte sobre todo jugar con otros niños, como sus vecinos, sus amigos y sus compañeros de clase. El problema es que en los últimos tiempos, los padres les permiten salir menos de casa, por la inseguridad, y conocen menos a sus vecinos, por lo que si no juegan con sus hermanos, pasarán la mayor parte del tiempo de ocio con adultos o solos.

“El problema es que además de tener pocos hermanos, o con edades distantes, no conocen a sus vecinos ni sus padres hacen nada para que los conozcan y el juego en la escuela se limita a la hora del patio”. “Los padres deben conseguir que sus hijos jueguen con otros niños de la misma edad para que puedan desarrollar habilidades que pueden necesitar en el futuro como el trabajo en equipo, la creatividad, el respeto a la norma, etc.”.

Cambian mucho los resultados del estudio en función de cada comunidad autónoma, pues por ejemplo en Extremadura los niños se decantan por quedarse en casa, y las reuniones familiares, mientras que en Cataluña prefieren las actividades al aire libre. Los juguetes más usados por los chavales son los juegos de mesa, las bicicletas y los puzzles. Como cabía esperar, sigue habiendo notables diferencias entre las preferencias de uno y otro sexo. Los niños abrumadoramente prefieren los juegos electrónicos, mientras que las niñas escogen los peluches, las muñecas bebé y las muñecas maniquí.

Convivencia, un campo de minas

A todos los padres y docentes les gustaría que sus hijos y alumnos fueran dóciles, colaboradores, sensatos, obedientes, tranquilos. Sin embargo, existe un creciente número de alumnos que viven asentados en la desobediencia, en las malas contestaciones, en la mentira, en la inadaptación. Son los niños problemáticos, un problema creciente que no tiene fácil solución.

En España, hay un programa televisivo, Hermano mayor, que visualiza las complicadas relaciones que se viven en muchas familias entre padres e hijos adolescentes, sobre todo por la actitud de los hijos, conflictiva y despótica. Este programa de televisión ayuda a estas familias a buscar soluciones para que sus hijos vuelvan a la senda del sentido común. La mayoría de las veces la solución pasa también por un cambio en los métodos educativos, donde muchos padres, a pesar de sus buenas intenciones, hacen agua.

 “Dando el poder a los padres”.

Con un marcado carácter científico, los mismos fines persigue un programa inglés denominado “Dando el poder a los padres, dando el poder a la comunidad”, que ha desarrollado el Instituto de Psiquiatría del King’s College del Reino Unido y cuyos resultados ha publicado la revista British Medical Journal.

Ante los hijos problemáticos, conviene saber que unos nacen y otros se hacen. Los que nacen “con problemas” requerirán a menudo una atención médica especializada, pues sus patologías requieren de la intervención de profesionales. Menos mal que en España han cambiado las cosas en relación con las visitas a psicólogos y psiquiatras, también entre la población juvenil, y hoy día se acepta de manera generalizada que resulta positivo la visita a los profesionales para encontrar las mejores soluciones.

Pero si antes no se iba nunca al psicólogo o psiquiatra, se corre ahora el peligro contrario de acudir a ellos a la mínima oportunidad, buscando las soluciones fuera del ámbito familiar o docente.

Conviene, por eso, en primer lugar, discernir los niños o jóvenes que requieren esta asistencia médica porque tienen unas patologías acusadas de aquellos otros que crean problemas como consecuencia, lo más seguro, de un mal carácter y de una mala educación.

La adolescencia, terreno pantanoso.

Hay muchos jóvenes que se convierten en problemáticos en plena adolescencia, cuando se viven drásticos cambios afectivos, neuronales, sociales, educativos, etc. La adolescencia suele ser, aunque no conviene generalizar, un terreno pantanoso donde muchas veces los hábitos y los comportamientos a los que estaban habituados los niños sufren serios trastornos. Incluso la relación con los padres, que parecía cordial, se vuelve tensa, complicada, problemática.

En la adolescencia, pues, es más fácil que todo se vuelva patas arriba y que haya una quiebra, una fractura en la educación de los hijos.

La mayoría de los padres se sienten muy desorientados a la hora de abordar las complicaciones que surgen en esta etapa, pues los métodos que se empleaban en años anteriores ahora no sirven y pueden ser, además, perjudiciales. Por eso es normal que los cursos de orientación familiar dediquen una atención preferente a esta etapa en la formación de los hijos.

Víctimas de una educación errática.

Los expertos del Instituto de Psiquiatría del King College´s sostienen que en muchas ocasiones los síntomas que explotan en la adolescencia pueden ser consecuencia, quizás, de la aplicación de unas pautas educativas erráticas e incorrectas que llevan años aplicándose en el ámbito familiar y también educativo.

No es ya infrecuente que antes de la adolescencia existan niños y niñas problemáticos porque durante años se les ha acostumbrado a ser ellos el narcisista centro y motor del universo, satisfaciendo de manera inmediata todos sus apetitos, ocurrencias, caprichos, antojos, etc., como si la misión de los padres fuese únicamente volcarse en darles lo que pidan.

En muchas familias no mandan los padres ni las madres, supeditados a las ocurrencias de carácter de unos niños que se han convertido en auténticos dictadores. No es ninguna exageración.

Detrás de unos hijos problemáticos puede haber también unos padres problemáticos, que no han acertado a la hora de educar a sus hijos. No les han exigido que acepten un mínimo de normas de convivencia, unos límites lógicos en el comportamiento familiar, una serie de responsabilidades que todos deben asumir.

Padres y madres que han tenido miedo a parecer mínimamente autoritarios y que en su afán de ser los mejores padres enrollados, los más amigos de sus hijos, los cómplices ideales, han hecho dejación de sus obligaciones y han convertido a sus hijos en meros colegas.

Muchas veces, los hijos problemáticos se han aprovechado de estas debilidades y han acabado por coger ellos el mando en plaza, imponiendo su arbitraria autoridad.

Padres y especialistas en la misma dirección.

El programa puesto en marcha por el Instituto de Psiquiatría británico basa su éxito en la colaboración entre padres, especialistas y el centro educativo. Se trata de casos de hijos problemáticos ya consolidados, en los que hacía falta una intervención especial. El programa, como reza su nombre : “Dando el poder a los padres, dando el poder a la comunidad”, pasa por devolver a los padres la autoridad perdida con el fin de que los hijos asuman sus responsabilidades.

Los resultados han sido francamente satisfactorios para unas vidas familiares que se habían convertido en un campo de minas, multiplicando el estrés de todos sus miembros. No solamente consiste el programa en “enderezar” a unos hijos y alumnos que se han torcido; el programa reeduca a los padres para que asuman de otra manera su rol educativo.

Conviene adelantarse, pues, antes de que el problema sea más serio. No hay que esperar a ver si el niño o la niña abandonan la violencia en el lenguaje, la mentira sistemática, la bronca constante y los comportamientos desequilibrados un poco más adelante (esa actitud de que el paso del tiempo es la solución mágica a tantos problemas).

Hay que coger el toro por los cuernos antes de que los niños problemáticos comiencen a tener serios problemas con adicciones también problemáticas.

Veranos anglófonos en cuatro estaciones

Acampar en territorio íbero sin decir una palabra en español. Pasear por los vetustos aularios de los mejores colegios británicos, disfrutar de la hospitalidad que emana de la verde Irlanda. Practicar conversación ante las olas del Pacífico, conocer parajes espectaculares en las antípodas. Existen miles de caminos para aprender inglés en verano.

Para aprender un idioma, hay que mascarlo, convivir con él, afrontar situaciones en las que el recurso al español resulte estéril. Y otra evidencia: en edades tempranas, esta asimilación fluye mucho más rápido. El mito del “niño esponja” adquiere todo su sentido cuando nos referimos a las habilidades lingüísticas, especialmente de conversación.

El verano está a tiro de piedra y ha llegado el momento de planificar las estancias idiomáticas, tengan lugar aquí o en el extranjero. Son fechas de frenética actividad para el crisol de colegios, empresas y organizaciones que ofertan este tipo de productos. Algunos de los mejores platos están a punto de acabarse, así que es hora de concretar qué estamos buscando, rastrear sin prisa el surtido disponible y decidirse antes de que sólo quede plaza en opciones más dudosas.

En apariencia, la vía más segura para una inmersión real pasa por cruzar los Pirineos o saltar el charco. Viajar a países anglófonos parece garantizar que el chaval tendrá que hablar inglés sí o sí, que convivirá con amigos de todas las nacionalidades y que Cervantes quedará gradualmente marginado en sus relaciones.

Muchas veces –probablemente la mayoría– así ocurre. Pero también es posible que nuestro hijo regrese sin haber aprendido nada. Quizá hubiera merecido más la pena apuntarle a un buen campamento “only english” a 100 km de casa. Ante una oferta inabarcable, sólo cabe determinación, contraste y paciencia.

Académico: clases y algo más

Decir que existen cursos de verano para aprender inglés con un perfil estrictamente académico sería casi una falacia. Salvo en esos casos en los que el alumno acude a clase unas horas al día y va a dormir a casa (academias, programas concretos organizados por los propios colegios…), existe una tendencia al alza hacia aderezar cada vez más la enseñanza lingüística con todo tipo de atractivos que amenizan la experiencia del chaval. Incluso en los cursos de régimen diario, sin alojamiento externo, los organizadores suelen tratar de combinar el aprendizaje idiomático con otro tipo de actividades (sobre todo deporte).

Aún así, buena parte de la oferta se presenta ante el público con un marcado perfil lectivo, dejando bien claro que todo lo que no forme parte del objetivo básico (mejorar el inglés) son “actividades complementarias”. La cantidad de cursos y estancias con sus respectivas fórmulas particulares resulta inabarcable. Por fortuna, la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce) aglutina en su web (www.aseproce.org) a la empresas nacionales más solventes.

Uno puede pasar horas y horas indagando hasta topar con el opción que mejor se ajuste a su bolsillo y a sus intereses. Además de incluir enlaces a todas sus compañías asociadas, el portal recomienda ofertas, incluye una sección de consejos y resume las ventajas de los destinos más habituales, entre otros servicios.

Otra camino pasa por acudir directamente al British Council (www.britishcouncil.org/spain), que obviamente puede alardear de un tácito certificado de calidad del que no pueden presumir otras organizaciones. El British atesora además una doble ventaja: ofrece cursos estivales para todas las edades en sus delegaciones en nuestro país (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia…) y facilita el contacto con empresas y centros británicos especializados en la enseñanza del idioma. Para no caer en el pecado del monopolio anglófono, os dejamos también las direcciones del Institut Français (www.ifmadrid.com; esta web corresponde a su sede en Madrid y enlaza con las demás) y el Goethe Institut (www.goethe.de). Todo lo dicho para el British Council sirve también para ellos.

Finalmente, existe la posibilidad de ir por libre y organizar la estancia de tu hijo sin intermediarios, contactando directamente con colegios foráneos. El Rugby School (www.rugbyschool.net), uno de los colegios privados con más alcurnia en Inglaterra, dispone en julio de varios programas para alumnos extranjeros de Secundaria: uno general, otro especializado en diseño y otro que presta especial atención a la práctica de un deporte. Adivinad cuál.

Aventura-temático: doble reto

El clásico campamento en el que lo que prima es el contacto con la naturaleza y el espíritu de cooperación mantiene intactos sus pilares como unas de las apuestas más firmes del mercado por aprender inglés durante el estío. Pero con el boom de los deportes de aventura –que por motivos de organización reservamos para este bloque temático y no para el siguiente–, el modelo “fogata y cumbayá” se ha ido transformando (en algunos casos) en una experiencia que conjuga convivencia idiomática con todo tipo de sorpresas y adrenalina controlada. Escalada en las Montañas Rocosas, rafting en Nueva Zelanda, senderismo por los Highlands escoceses…

También en España abundan las empresas que venden packs de aventura/vivenciales más idiomas, aunque la calidad varía mucho. En algunos casos, los monitores son nativos y el ambiente multinacional. En otros, a los chavales se les habla con acento castizo y tratan exclusivamente con alumnos españoles. La empresa andaluza TECS (www.tecs.es), fundada en 1997 por David Randell, propone un amplio abanico de programas temáticos. Uno de ellos (Go!) está concebido “sólo para aventureros intrépidos” e incluye kayak, rappel, escalada…

Amén de programas más tradicionales, www.roseysummercamps.ch ofrece la posibilidad de alojarse a los pies de los Alpes suizos, experimentar los mejores subidones naturales (tienen hasta salto en paracaídas) y participar en un “proyecto verde” cuyo fin es inculcar valores medioambientales. Sin cruzar los Pirineos, Pueblo Inglés (www.puebloingles.com) se ha ganado una reputación de estrictas normas “only english” en su red de enclaves rurales repartidos por toda la geografía española.

Y si prefieres que tus hijos se involucren en un proyecto cooperativo ecléctico y , Granja Casa Vieja (www.granjacasavieja.com) combina cuidado de animales, artesanía, reforestación, días temáticos de inspiración étnica…

También empieza a estar de moda la modalidad “inglés+ciencia”. El King´s College (www.kingsinternational.es) madrileño organiza estancias en el Concord College (Inglaterra) para que los estudiantes realicen experimentos químicos o proyectos de biología mientras mejoran sus competencias lingüísticas. Para una alternativa más asequible, sin salir de España, prueba en www.mathcamp.eu.

Intercambio: hermanamiento angloespañol

¿Quieres eliminar de un plumazo el riesgo de que la inmersión lingüística que aspiras para tu hijo fracase por la lógica tendencia a hacerse amigos hispanohablantes en territorio anglófono? Entonces decídete por el clásico alojamiento en familia de acogida, a ser posible con su correspondiente intercambio con un alumno foráneo de su edad. Aquí no hay duda: al menos durante buena parte del día, tu hijo CONVIVIRÁ en inglés.

Es también probable que el estudiante se integre como uno más en la pandilla de colegas de su hermano o hermana transitorios, de forma que su tiempo libre también transcurrirá sin temor a la “ñ”. Asegúrate de que la empresa que gestione la estancia disponga de un escrupuloso sistema de filtros al seleccionar a las familias de acogida. Education First (www.ef.com.es) cuenta con años de experiencia. Y sin salir de España, Chit-Chat (www.chit-chat.es) aloja a alumnos españoles en familias extranjeras instaladas en la Comunidad Valenciana.

Deportivos: gol por la escuadra a los phrasal verbs

Combinar el aprendizaje idiomático con la práctica deportiva no es un invento de última generación. De hecho, la inmensa mayoría de estancias lingüísticas –sea cual sea su formato– incorpora algún tipo de ejercicio físico como parte integral de su oferta. Sí hablamos de un fenómeno relativamente reciente al referirnos a la proliferación de combos en los que idioma y deporte cobran la misma importancia. El surtido se antoja enorme: desde equitación en Suiza hasta surf en Hawai. Nos centraremos en los deportes de masas dentro de nuestras fronteras.

El sueño de millones de chavales españoles: participar en un campo de verano del Real Madrid o el Barcelona (respectivamente, www.campusexperience.es y www.fcbarcelonasoccercamps.com). Ambos clubes fusionan en su oferta estival goles por la escuadra y phrasal verbs, y también activan programas destinados a mejorar el tiro a canasta y los verbos irregulares. Las plazas comienzan a escasear: si lo ves como opción predilecta para tu hijo, ha llegado el momento de darse prisa. Ampliando los horizontes del deporte rey, el portal www.soccercampsinternational.com despliega información perfectamente organizada sobre los campus veraniegos de los grandes equipos europeos.

Para émulos de Nadal, el Caxton College, en Valencia (www.caxtoncollege.com), dispone de un atractivo paquete que combina raqueta y clases de conversación con profesores nativos. Y si lo suyo es el baloncesto, puedes buscar en www.traveltuition.com: introduce la palabra “basket” y ante ti aparecerán opciones en Boston, Pensilvania, etc…

Smartick: mejorar en matemáticas… y en autoestima

Las matemáticas son, quizá, la asignatura que menos simpatía despierta. Encontrar una fórmula para enseñarlas de un modo divertido, eficiente y atractivo para el niño es una tarea difícil, pero parece que Smartick lo ha logrado. “Es como un juego para ellos, muy motivador, que les encanta”

Buen resultado

¿Los resultados? “Los avances en cuanto a cálculo mental, numeración y operaciones han sido muy positivos. Se trabaja la agilidad mental, y algunos aspectos que no se dan en los programas habituales, como contar al primer golpe de vista”, revela. La evaluación de este plan piloto es que el 94% de los participantes (entre los que estaba también un grupo de niños con altas capacidades), mejoró su capacidad de cálculo; el 70% incrementó su nota de matemáticas y más del 50% subió la nota en otras asignaturas.

Smartick es un método de enseñanza online, que da todo el protagonismo al niño, ya que pretende adaptarse al alumno, y no al contrario. Trata de que cada uno alcance su máximo potencial, pero de una forma lúdica y divertida.

Así, el programa se organiza en sesiones diarias de 15 minutos que el escolar puede realizar en el ordenador en el momento en que le apetezca. A través de juegos, se van consolidando distintos niveles, y el niño es consciente en todo momento de sus progresos, ya que se utiliza la técnica del refuerzo positivo. Como premio al final de la semana “pueden abrir una serie de casas (de Einstein, de Aristóteles…) de su mundo virtual, donde hacen actividades, pueden configurar su propio avatar…

Pero, más que eso, lo que les gusta realmente es haberlo conseguido. Los padres o profesores ejercen como tutores, y son informados mediante correo electrónico de los progresos de los niños. De hecho, no es necesario que estén presentes mientras ellos hacen los ejercicios.

Aumentar la autoestima

Uno de los puntos más interesantes de Smartick, según sus usuarios, es que aumenta la autoestima de forma muy significativa en los niños. “El cambio, sobre todo en niños que atraviesan por dificultades en el aula o que se estancan, es increíble. Se sienten más seguros, capaces de hacer algo nuevo, se enfrentan a los nuevos retos de forma más positiva, dejan a un lado el ‘yo no puedo’ y se suelen poner al mismo nivel que sus compañeros”, destaca la profesora.

Si deseas probarlo entra en www.smartick.es

Colegios rurales: otra forma de educar

Toca el timbre me voy a mi clase y me encuentro con ¡8 niños! No, no hay ninguna epidemia rara; son todos mis alumnos y no son todos del mismo curso: 2 son de primero, 2 de segundo y 4 de tercero de Primaria.

No me estoy refiriendo a ningún caso excepcional, pues esta es la realidad en los colegios de ámbitos rurales, colegios de pequeños municipios que han visto como su matrícula ha ido disminuyendo con el apelotonamiento de la población en las ciudades y grandes núcleos poblacionales.

La existencia de estos centros está plenamente reconocida a nivel legislativo y son de tres tipos:

  • Por un lado tenemos las escuelas unitarias que son como las antiguas escuelas de pueblo donde solo existe un aula y los niños están todos juntos.
  • Después tenemos los centros incompletos, así se denominan los centros de menos de 6 aulas y en que los niños dependiendo del número se agrupan en ciclos o incluso de tres cursos diferentes en un mismo espacio-aula.
  • En algunas comunidades la falta de alumnado ha hecho aparecer un tercer tipo de centros: los CRA (centro rural agrupado). Estos son varias escuelas unitarias próximas que se han unido y funcionan como un solo centro. Se reparten el alumnado por ciclos y así salvan el problema de tener a todos los alumnos juntos, compartiendo tanto material como profesorado (denominado itinerante).

Estos coles antiguamente llenos de niños con la antigua EGB, están ahora semivacíos y pese a que pueda parecer lo contrario, la carga de trabajo que tenemos los docentes de estos colegios se multiplica dado que tenemos que llevar al mismo tiempo a niños de diferentes cursos y edades.

Futuro

¿Y que va a ser de estos colegios en la actual situación de nuestro país? ¿Permanecerá vigente el derecho a una educación diferenciada o el tijeretazo cerrará todas estas escuelas?

Bien, la realidad es que la mayor parte de estos colegios son de titularidad pública por lo que el futuro y condiciones de estos centros dependerá de lo que diga la política del momento, el coste que representan estos centros es alto si miramos la proporción de alumnado que representan.

Pero si realmente se valora la enseñanza en estos ámbitos, se debe hacer valer lo que la LOE promulga sobre educación compensatoria (garantizar la igualdad de condiciones a nivel educativo en cualquier ámbito).

En estos centros, los docentes debemos actuar no solo sobre los alumnos sino también sobre las familias, que en muchos casos tienen muy buena voluntad, pero les faltan recursos para ayudar mejor a sus hijos en casa. Otra dificultad añadida para estos padres es poder proporcionar a sus hijos algo tan sencillo en una ciudad como son las actividades extraescolares.

 Ventajas

Pero no todo son desventajas, la enseñanza en estos centros tiene varias cosas muy ventajosas para alumnos y profesores:

  • Conocimiento a fondo de cada alumno y sus circunstancias, es decir, enseñanza individual y personalizada.
  • Acceso preferente a las TICS teniendo mucho más material por alumno que otros alumnos de centros mas grandes.
  • En las lenguas extranjeras más oportunidades para comunicarse al ser menos alumnos por profesor.
  • El alumnado de estos centros es muy diferente al de las ciudades, son niñ@s muy sociables que valoran mucho ir al colegio y disfrutan con sus compañeros y profesores.
  • Estos alumnos establecen un vínculo muy especial con sus profesores por lo que la responsabilidad que tenemos los docentes es mucho mayor al ser menos profesores, un maestro desmotivado lastra la educación de sus alumnos pues es su única referencia.

Aulas de enlace. Un puente hacia la integración

¿Qué alternativas hay cuando un niño chino, marroquí, rumano, húngaro… llega a España y debe incorporarse al sistema escolar sin conocer el idioma? La respuesta está en las aulas especializadas donde aprenderá castellano antes de integrarse en un grupo de referencia según su edad.

Prevenir el fracaso escolar entre la población inmigrante es casi imposible si no existen determinadas bases, como un conocimiento de la lengua en la que continuará su enseñanza obligatoria. Partiendo de esta realidad, desde hace unos años en muchas Comunidades Autónomas se han puesto en marcha aulas especiales para incorporar a este alumnado.

Reciben distintas denominaciones, como Aulas de Acogida en Cataluña, Islas Baleares y Murcia; Programas de Refuerzo Lingüístico, en el País Vasco; Aulas Temporales de Adaptación Lingüística, en Andalucía y Extremadura; Aulas de Inmersión Lingüística, en Navarra y La Rioja; Programas de Acogida al Sistema Educativo, en la Comunidad Valenciana; Aulas de Enlace, en la Comunidad de Madrid.

¿A quién van dirigidas?

Las Aulas de Enlace fueron creadas como una iniciativa experimental dentro del Programa “Escuelas de Bienvenida” que pretendía incorporar, en las mejores condiciones, al alumnado extranjero dentro del sistema educativo. Sus destinatarios son alumnos de Segundo y Tercer Ciclo de Educación Primaria y de Educación Secundaria Obligatoria escolarizados en centros sostenidos con fondos públicos (colegios públicos y concertados). Los requisitos básicos para entrar en un Aula de Enlace son dos:

  • Que el alumno desconozca la lengua española.
  • Que el alumno presente un grave desfase con respecto a los conocimientos básicos que le corresponderían por edad por haber tenido una escolarización irregular en su país de origen.

Así, pues, pueden incorporarse a las Aulas de Enlace niños y jóvenes de entre 8 y 16 años que accedan por primera vez al sistema educativo español, y en el mismo año de su llegada.

¿Cuáles son sus objetivos?

Los objetivos del Aula de Enlace tienen dos líneas: por un lado, favorecer el aprendizaje académico y, por otro, ayudar a la integración social y escolar de ese alumno. Por ello, se hace especial hincapié en dotarlo de competencias lingüísticas y comunicativas que le faciliten su proceso de aprendizaje, para lo cual se realizan las adaptaciones curriculares que sean necesarias. Asimismo, se trabaja en su incorporación al entorno escolar y social, procurando que se produzca tanto en el menor tiempo posible, como en las mejores condiciones.

¿Cómo funcionan?

Es la Comisión de Escolarización la que propone a los padres que su hijo se integre en un Aula de Enlace. Se trata, pues, de un recurso totalmente voluntario que los progenitores pueden aceptar o rechazar. Si dicen que sí, el niño entrará a formar parte del Aula de Enlace del colegio elegido. En ella habrá entre 5 y 12 niños de edades similares, a cargo de uno o dos profesores. Cada escolar tiene un grupo de referencia, según su edad, con el que va a compartir ciertas clases.

Es decir, dará una serie de materias en su Aula de Enlace (sobre todo, lengua española), pero progresivamente se irá incorporando a asignaturas de su curso, como Educación Física, Educación Artística, Plástica y Visual, Tecnología, Música o cualquier otra en la que el alumno se encuentre especialmente motivado.

El escolar puede estar en un Aula de Enlace un máximo de nueve meses, en el mismo curso académico o en dos consecutivos. Pero ¿qué sucede cuándo acaba su formación en ella? Si su preparación ha sido satisfactoria, puede pasar a integrarse en su grupo de referencia en el mismo colegio (o en otro si no hubiera plaza). En caso de alumnos mayores que no alcancen los objetivos previstos, pueden ser derivados, previa valoración por el equipo educativo, a otro tipo de programas, como los de Educación Compensatoria o los de Cualificación Profesional Inicial.

Profesores muy motivados

En la Ley que regula las Aulas de Enlace se aconseja que los profesores que estén al frente de las misma cuenten “con formación o experiencia en enseñanza del español o del español como segunda lengua y, en todo caso, con experiencia en atención al alumnado extranjero o con necesidades de compensación educativa”.

El profesorado de las Aulas de Enlace lleva a cabo tareas docentes, de tutoría, de seguimiento y evaluación y está adscrito al Departamento de Orientación del centro. Según diversos estudios, se trata de profesionales con una alta motivación por su trabajo (más de la mitad piden este destino) y que valoran de forma positiva la función que desempeñan las Aulas de Enlace dentro de la integración escolar del alumnado inmigrante.

Víctimas de la crisis

Las Aulas de Enlace comenzaron a funcionar en el curso 2002-2003 en la Comunidad de Madrid y, desde ese momento tuvieron un gran crecimiento, hasta sumar más de 200 en el curso 2006-2007. Sin embargo, han sido víctima de un declive significativo que las mantiene en la actualidad únicamente en la escuela concertada, donde sus resultados siguen siendo muy satisfactorios.