Aprender a pensar

La ciencia educativa no puede abandonar su programa ni sus métodos, si queremos seguir pensando que educar es algo más que aplicar un programa de manera robótica. Este arte requiere unos conceptos bien definidos.

Aprender a pensar La educación está sometida a permanente transformación. No hay que confundir la renovación pedagógica con el cambio de leyes educativas. Desde los años 80 se ha insistido mucho en la educación emocional y en valores. Es un movimiento bienintencionado, pero que en España ha carecido de un programa claro, por lo cual ha tenido poca eficacia. En otros países se han producido movimientos similares, como es la educación del carácter en Estados Unidos o la educación cívica en Europa. Pero también en estos países el auge de conceptos psicológicos, como “autoestima” o “educación centrada en el niño”, ha tenido consecuencias inesperadas, generalmente negativas. Estos términos, mal divulgados y en algunas ocasiones deformados por los intereses políticos, nos han alejado del programa científico, impidiendo que florezca el “arte de educar”.

Vivimos en una sociedad en la que los valores educativos están siendo constantemente manipulados por otras influencias, personas o instituciones que educan mal y sin rendir cuentas a los padres. El profesor ha perdido gran parte de su autoridad y las familias se encuentran desconcertadas, sin saber bien cómo deben resolver los problemas. Para afrontar esta situación contamos con movimientos pedagógicos muy esperanzadores. Hay dos áreas que debemos recuperar en la pedagogía.

  • La enseñanza de habilidades de pensamiento
  • La formación del carácter

Contamos con autores y programas muy avanzados, que están logrando buenos resultados mediante metodologías muy prácticas, en las cuales el alumno tiene que interactuar constantemente con el profesor, con los demás alumnos y con la realidad en la que vive. Para los padres comprender la educación puede llegar a ser una tarea heroica, como lo es para quienes asisten a las diez de la noche, después de toda la jornada de trabajo, a una escuela de padres. Tanto ellos, como los profesores que la organizan, realizan un gran esfuerzo.

La pedagogía centrada en el niño hizo un énfasis excesivo en las necesidades emocionales y promovió una preocupación tal vez exagerada por sus intereses y su ritmo de aprendizaje. Como consecuencia, se han ido dejando de lado grandes recursos de la personalidad infantil, como son las habilidades de pensamiento y la educación del carácter. Tal vez la escuela tradicional tenía estos objetivos más claramente establecidos, pese a su exceso de autoritarismo. Pero estamos en la situación en que estamos, no para quejarnos, sino para seguir aprendiendo.

Los tres programas de educación del pensamiento más importantes se han desarrollado en EEUU, donde se aplican desde hace varias décadas con muy buenos resultados. Son los siguientes:

  1. Proyecto de Inteligencia Harvard. Este proyecto tiene por objetivo enseñar a los alumnos a pensar, considerando que los contenidos son relevantes, pero que deben añadirse, en algunas lecciones, las habilidades de pensamiento. En cada área curricular de Primaria se enseñan unas habilidades. En Matemáticas y en Conocimiento del Medio se enseñan los fundamentos del razonamiento y la resolución de problemas lógicos, en Lengua se enseña comprensión del lenguaje y el razonamiento verbal, en las tutorías se enseña la toma de decisiones. Es un programa que complementa la instrucción de cada materia con actividades de todo tipo. La idea básica de este proyecto es que el alumno tiene “múltiples inteligencias”, que le permiten ir cumpliendo las tareas que se le exigen en cada edad. Pero cada alumno es distinto, tiene unos puntos fuertes y también débiles. Esto hay que tenerlo en cuenta para educar su pensamiento.
  2. Método de Filosofía para Niños.  En España hay un grupo de Filosofía para Niños, que lleva a cabo el Proyecto Quirón. El programa consta de una serie de textos de ficción, adaptados a distintas edades, en los que a los personajes les suceden cosas que dan pie a un debate filosófico. Su metodología es participativa, animando a los alumnos a debatir sobre la historia y a trasladar a sus vidas las conclusiones de la “investigación filosófica” que se lleva a cabo en clase. Desde muy pequeños se les presentan a los niños historias con un contenido filosófico y ético importante. El pensamiento que se enseña a los alumnos mediante esta metodología debe ser responsable, crítico y creativo. La intención es ayudar a crear comunidades de pensamiento, ya que una vez llegados a los cursos de secundaria los alumnos deberán manejar conceptos, razonamientos y dilemas éticos más complejos.
  3. Método de habilidades de pensamiento. El objetivo es “infundir” en las lecciones del currículo, desde Primaria hasta Secundaria, habilidades del pensamiento. Estas habilidades van a permitir al alumno clarificar y comprender la información que reciben del mundo y sobre el mundo, pensar de manera crítica y creativa, resolver problemas y tomar decisiones. Es un programa basado en mapas de pensamiento, en los cuales el alumno puede comprender su propio proceso mental, al mismo tiempo que se apoya sobre unos hábitos de pensamiento muy sencillos, pero de gran utilidad. El objetivo nunca es discutir sobre la validez de las conclusiones o ideas, sino realizar un proceso de pensamiento cuidadoso y responsable, que nos permita aprender y comprender el mundo de mejor forma.
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