Como relacionarse con los profesores de tus hijos

Al menos, tres veces al año, los padres deberíamos tener reuniones con el profesor para establecer vínculos, compromisos y sentido de equipo para que nuestros hijos aprendan inmersos en un ambiente de gran calidad educativa. La entrevista con el profesor es un momento en el que el protagonista principal es el hijo-alumno.

Uno de los grandes errores que hemos cometido como sociedad y como padres en los últimos tiempos ha sido el de creer que la escuela era la única que tenía Proyecto Educativo y que, por eso, era la única que tenía el deber de comprometerse en educar.

Pero no es cierto. La sociedad tiene un Proyecto Educativo. Y así lo muestra en las aceras, en los autobuses, en los ascensores, las tiendas y los despachos. Y lo expresa y comparte en la manera en que vive.

Los padres también, de forma muchas veces sigilosa y no siempre suficientemente dialogada, desplegáis y desarrolláis un Proyecto Educativo de Familia (PEFam). Y ese Proyecto lo aprenden vuestros hijos a través de los hábitos, de las actitudes, de las palabras que compartís con ellos y que aprenden de nosotros y con nosotros. Un Proyecto fundamental que marcará la forma en que vuestro hijo aprende a relacionarse con la vida .

Por eso, cuando empieza septiembre, en cada colegio, en cada aula, al menos dos Proyectos Educativos se ponen en contacto: el PEFam y el Proyecto Educativo del colegio al que va nuestro hijo. Para que esos dos proyectos sean educativamente eficaces y valiosos para la vida, es necesario que padres y profesores formemos un buen equipo.

En demasiadas ocasiones, cuando nos encontramos lo hacemos para recordarnos en qué no estamos de acuerdo y discutir sobre de quién depende una responsabilidad. Sin embargo, nuestro objetivo debería ser sentirnos parte de un proyecto común, en el que padres y profesores asumimos unos deberes que a quien beneficiarán será a nuestro hijo o alumno. No hay nada más convincente para un niño que descubrir que sus padres y su profesor están de acuerdo.

¿Qué pasos y qué actitudes deberíamos tener para formar el Equipo Educativo que nuestro hijo necesita?

Ser concientes de nuestro PEFam: qué queremos que nuestro hijo aprenda en casa. Cómo lo hacemos. Y qué puntos fuertes tiene nuestro proyecto (lo que nos sale bien) y en qué necesitamos mejorar.

  • Conocer el Proyecto Educativo del colegio al que va nuestro hijo: cuáles son sus objetivos, qué aprenden y cómo aprenden.
  • Asistir a la Reunión de Padres de comienzo de curso con el objetivo de saber: qué rasgos son los más significativos en esta edad, qué aprendizajes se les van a exigir, en cuáles podemos colaborar y sumarnos como padres.
  • En las entrevistas con el profesor. Este es el momento en el que los protagonistas no somos nosotros sino nuestro hijo. Estas entrevistas, por su importancia, no pueden improvisarse en un saludo y un breve comentario a la salida de clase o del centro. Nos exigen sentarnos juntos y planificarlas con antelación. Es importante que llevemos lo que lo que observamos en casa. Que escuchemos con atención cómo es nuestro hijo como alumno y compañero. Que celebremos los aspectos que funcionan y que consensuemos estrategias comunes en aquello en lo que nuestro hijo lo necesita más.
  • Una buena entrevista termina siempre con un compromiso: establecemos distintas acciones y rutinas comunes en casa y en la escuela y cerramos una próxima entrevista en la que evaluaremos qué tal están funcionando las estrategias que hemos establecido.

En la educación de cada niño ponemos en juego el valor de un futuro en el que viviremos todos. Pero ante ese reto, nos hemos situado en educación en un discurso de derechos que nos ha hecho olvidar demasiadas veces nuestros deberes. Como adultos y como educadores. Probablemente porque pesa mucho el desconcierto, el sentimiento de culpa, el miedo al conflicto, a no saber hacer, a decir no, el poner demasiado peso en los objetos, en la recompensa inmediata. Eso nos ha dejado sin herramientas ante nuestros hijos y adolescentes.

Mientras padres y profesores nos escuchamos de espaldas, en cada una de las casas, en las aulas, se nos olvidan que están creciendo las curies del futuro, los gandhis, los cortázar, las coixert y los arsuagas. ¿Seremos los adultos que harán posible que estos niños, sean el mejor regalo que le hacemos al futuro? Un proyecto así merece un buen equipo. Adultos, padres y profesores, que dentro de la historia en la que nos ha tocado vivir, hayamos aceptado con generosidad el deber de ayudarles a construir una forma de entender la vida y de relacionarse y comprometerse con lo mejor de ella.

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