Tácticas para golear en las discusiones con los hijos

Padres e hijos juegan un eterno partido de fútbol en el que el balón es el móvil, el tiempo delante de la tele, el alcohol…“El padre teme a sus hijos, el hijo se cree igual a su padre y no tiene por sus padres ni respeto…”

Un portazo, una voz más alta de lo normal… Las discusiones entre padres e hijos cruzan milenios para darnos el relevo. Sin embargo, cambian matices: somos humanos, ahora como en la Atenas de Pericles, pero vivimos en el tiempo, que marca matices para cada época. Y tenemos que actuar.

Hoy día, por ejemplo, parece que el tradicional forcejeo por la hora de llegada a casa tras una noche de fiesta queda en un segundo plano. Quizá porque la sombra que le hace la irrupción de la tecnología no hace sino alargarse: el omnipresente Internet, los teléfonos móviles casi desde las primeras palabras, la televisión en cada habitación de la casa, los videojuegos más y más sofisticados y, por lo tanto, absorbentes… Aunque hay clásicos que nunca desaparecen: la sexualidad y el consumo de sustancias poco (o nada) saludables siguen protagonizando buena parte de los altercados en el área.“El principio general es la prevención”.

Por un lado, la “teoría del teatro”, que consiste, hablando en plata, en “llegar antes”. Por otro, los “periodos sensitivos”, es decir, los escenarios naturales en el desarrollo del infante y el adolescente en los que se puede favorecer el desarrollo de competencias físicas, cognitivas, emocionales, sociales y espirituales con mayor éxito. El área de penalti.

Las claves

  • Prevención del consumo de drogas: tabaco, alcohol, hachís y cocaína: Salvo que el niño muestre interés por el tema antes, a través de comentarios o preguntas directas, el mejor momento para sacar el tema es a partir de los ocho años. Dos razones: empieza a desarrollarse el pensamiento abstracto y el adolescente es la población más vulnerable.
  • Uso responsable de Internet: chats, blogs y foros: La responsabilidad ha de trabajarse entre los siete y 14 años. El ordenador puede contemplarse como aliado o como enemigo. Como aliado es un signo de los tiempos e incluso una posibilidad para interacción de la generación que educa con la que está siendo educada. Como enemigo, uno de los factores de riesgo es el secuestro de la inocencia. Los padres han de estar cerca sin agobiar y tener criterios claros, sobre todo en cuanto al acceso a las redes sociales.
  • Uso responsable de telefonía móvil: El teléfono también es enemigo o aliado. En la actualidad se ha incrementado la demanda de ayuda por los padres sobre lo que coloquialmente se denomina “adicción a las nuevas tecnologías”. A partir de los 12 años, el hijo empieza un movimiento centrífugo, por lo que es importante que en su mochila lleve las herramientas necesarias (principios, valores, intereses, etc.) para el mismo. ¿Cómo conseguir que el móvil sea un aliado? Muchas veces hemos constatado que no estudia más por el hecho de quitarle el móvil.
  • Uso responsable de videojuegos: El juego simbólico comienza a los cuatro años; el juego de reglas y estrategias, a los siete; el compañerismo, a los diez, y la solidaridad, a los 14. Es muy importante tener en cuenta la naturaleza del juego, así como los objetivos (por ejemplo, si se trata de ocio o se pretende desarrollar destrezas, etc.) Es recomendable que, en la medida de lo posible, los padres supervisen, muestren interés y, por qué no, jueguen con los hijos.
  • Sexualidad: De acuerdo a los periodos sensitivos, el descubrimiento del yo comienza a los dos años y medio. Como es lógico, no se empieza a hablar de este tema, pero sí a ayudarle a integrar una visión de cuerpo natural, sana, espontánea. Entre los cuatro y seis años se produce una serie de conductas exploratorias consideradas como juegos sexuales, por ejemplo, enseñar la braguita; si se presentan estas manifestaciones, es importante abordarlas para ayudar a normalizar. La edad de oro para abordar este tema es a partir de los 12 años, es decir, cuando el adolescente tiene mayor conciencia de pudor, amistad, despertar afectivo-sexual. Este es un periodo importante para hablar de afectividad, sexualidad, conducta sexual responsable y el sentido de esta dimensión dentro del desarrollo integral del ser humano.
  • Contenidos que ven en televisión: La televisión es un canal de estímulos dirigidos a diferentes sentidos. Y cada vez hay más estudios que muestran la relación significativa entre los minutos de exposición a la TV y la obesidad, la conducta violenta, la hiperactividad, los problemas de atención, la repetición de patrones de conducta de los protagonistas, etc. Y estamos hablando sólo de estímulos: imaginemos el impacto del contenido que muchas veces, aunque está regulado, no se ajusta a la realidad. La recomendación general es que los padres vean la TV con los hijos. Pero, como es una situación muchas veces utópica, también se aconseja que supervisen antes el contenido de los programas: no hace falta ver toda la serie, ahora hay mil maneras de enterarse de qué van. La norma “es que lo ven mis amigos” no ha de ser el criterio. Por otro lado, entre los cero y los dos años y medio no es recomendable la TV; por el contrario, es muy recomendable sólo la música.
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