Archive for 30 agosto 2011

Resolución de la convocatoria de becas de libros de texto y comedor escolar. Curso 2011/2012

Se ha publicado en el BOCM la Orden 3288/2011, de 26 de agosto, por la que se resuelve la convocatoria de becas de libros de texto y comedor escolar para el curso escolar 2011/2012.

Resolución definitiva y listados de beneficiarios, no beneficiarios y excluidos: estos listados se publicaron en las Direcciones de Área Territorial, en los centros docentes y en la Oficina de Información de la Consejería de Educación (C/ Gran Vía, 20).

Los no beneficiarios son aquellos alumnos admitidos a los que, habiendo presentado la documentación conforme a la Orden 2257/2011, de 2 de junio, por la que se aprueban las bases y se convocan becas para la adquisición de libros de texto y para comedor escolar para el curso escolar 2011/2012, no se les concede la beca por superar el umbral de renta per capita establecido para esta convocatoria, en el caso de la beca de libros de texto en 8.954,76 euros y, en el caso de la beca de comedor, 3,80 puntos .

En el caso de libros, para aquellos que hayan sido beneficiarios, la validez de la tarjeta será hasta el 31 de octubre de 2011. Si deseas consultar si tu/s hij@/s son beneficiarios de las becas pulsa en este enlace  Consulta familiar de beneficiarios, no beneficiarios y excluidos o puedes llamar al teléfono de información: 012

Presentación de recursos

  • Plazo de presentación: 1 mes a partir del día siguiente a la publicación en el BOCM de la Orden por la que se resuelve la convoatoria.
  • Lugar de presentación: en cualquier Dirección de Área Territorial de la Consejería de Educación, en la Oficina de Información de la Consejería de Educación o en la Oficina de Atención al Ciudadano de la Comunidad de Madrid.
  • Impreso de recurso: el modelo de recurso se podrá obtener a través de esta página, en las secretarías de los centros docentes, en las Direcciones de Área Territorial o en la Oficina de Información de la Consejería de Educación (C/ Gran Vía, 20 de Madrid).

Direcciones de Área Territorial (DAT) de la Consejería de Educación:

  • DAT Capital, C/ Vitruvio nº 2, Madrid.
  • DAT Norte, Avda. Valencia s/n, San Sebastián de los Reyes.
  • DAT Sur, C/ Maestro nº 19, Leganés.
  • DAT Este, C/ Alalpardo, s/n, Alcalá de Henares.

Destinatarios

Becas libros de texto: Alumnos que en el curso escolar 2011/2012 vayan a cursar estudios en cualquier centro docente de la Comunidad de Madrid autorizado por la Consejería de Educación en alguno de los siguientes cursos:

  • De 1º a 6º de Educación Primaria.
  • De 1º a 4º de Educación Secundaria Obligatoria.

Becas comedor escolar: Alumnos que en el curso 2011/2012 vayan a cursar educación infantil, educación primaria o educación secundaria obligatoria en centros sostenidos con fondos públicos o educación infantil en centros privados no vinculados a centros de otro nivel educativo, debidamente autorizados en el ámbito de la Comunidad de Madrid.

Importe de las becas

Libros de texto

Independientemente de la modalidad por la que se solicite la beca la cuantía de la beca será:

  • 90 euros para los alumnos matriculados en primaria.
  • 110 euros para los alumnos matriculados en secundaria.

 Comedor escolar

  • Modalidad general:
    • 275 euros
    • 525 euros
  • Modalidad víctimas del terrorismo y acogimiento familiar: 525 euros
  • Modalidad escolarizados de oficio en centros concertados con transporte: 700 euros
  • Modalidad renta mínima de inserción:
    • 700 euros para alumnos escolarizados en centros de educación infantil, primaria y secundaria.
    • 850 euros para alumnos escolarizados en escuelas de educación infantil.

 

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Hiperactivos, caos dentro y fuera de la enfermedad

Depresión, actitud desafiante o ansiedad son algunos de los síntomas de la hiperactividad. Sin embargo, se dan tan frecuentemente en los niños que es difícil diagnosticar correctamente un trastorno del que cada vez se habla más y se concreta poco.

El desconocimiento del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la falta de información rigurosa no sólo dificultan el correcto diagnóstico de los niños hiperactivos, sino que provocan falsas alarmas entre los que no lo son. Por ello y dada la importancia que tiene la correcta detección de este trastorno para la integración social y el futuro académico de los afectados, hace un año se reunieron especialistas en Psiquiatría Infantil de los principales centros de referencia nacional para crear un grupo de trabajo con un objetivo claro: elaborar un protocolo de acciones en el diagnóstico.

Un marco de referencia

El Grupo de Especial Interés en TDAH (Geitdah) ha dado datos alarmantes sobre el estado de nuestro país en esta materia. “Un 97% de los adultos con TDAH no están diagnosticados, un 75% de los niños con este trastorno están sin diagnosticar y un 25% de los casos que llegan a las consultas de Psiquiatría lo hacen con un diagnóstico erróneo por parte del pediatra o del médico de Atención Primaria. Estas cifras nos dan una idea de cómo está el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

Según este grupo de especialistas las pricipales causas de este panorama son:

  • En el caso de los adultos con TDAH, la falta formación de los psiquiatras que los tratan en este tema hace que la mayoría de ellos sea diagnosticada y tratada por los especialistas en infantil al acudir a consulta con sus hijos, pues este trastorno es genético en un 80% de los casos. Es más, antes de tratar al niño, el especialista debe analizar el comportamiento de los padres y conocer su proyección en los hijos. “En ocasiones, nos encontramos con que es más conveniente medicar a los padres que a los hijos. Y si éstos mejoran colateralmente, mejora el estado de los hijos”.
  • El TDAH presenta también un 80% de comorbilidad con otras enfermedades, por lo que es muy fácil confundir el diagnóstico con otros desórdenes psiquiátricos y neurológicos –autismo, Trastornos Específicos del Lenguaje o del Desarrollo de la Coordinación, depresión, retraso madurativo mental, conducta desafiante, alteraciones del sueño e irritabilidad son las más comunes–, que tampoco están siendo tratados adecuadamente. Es más, teniendo en cuenta que un 85% de los casos de TDAH presenta otros trastornos colaterales psiquiátricos, el tratamiento farmacológico debe variar en función de la comorbilidad más manifiesta.
  • Otro gran vacío se debe a la carencia de hospitales públicos que sean centros de referencia en el tratamiento de esta patología en España.

Ante el gran riesgo de error en los diagnósticos y las terribles consecuencias para el futuro de los niños se publico una Guía Española de Consenso sobre el Diagnóstico y Tratamiento del TDAH sencilla y corta. Como garantía para la elaboración de esta Guía, el Geitdah conto con varios miembros de ese grupo ministerial, que simplificaron y concretaron la información en unas pautas sobre lo que hay que hacer, el tiempo que debe pasar para derivar el caso al especialista…, pues muchas guías para padres y colegios crean alarmas innecesarias.

Además, este grupo de especialistas ha creado www. hiperactividadmedicosypacientes.com, una web que pretende divulgar información útil y rigurosa para todos.

El tdah y las drogas

España cuenta con 80.000 personas adictas a sustancias tóxicas no legales y alcohólicas en la red nacional de adicciones, según el último estudio realizado por el European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction. De ellos, el 25%, realmente no son ni drogadictos, ni adictos, sino “adultos que sufren TDAH y no han sido diagnosticados a tiempo”.

Esto se debe a que sustituyen con estas sustancias la necesidad de un tratamiento que estimule el lóbulo frontal, que suele ir más lento debido a la falta de maduración. Para ello, muchos adolescentes y adultos buscan el ‘puntillo’ que produce el alcohol, las drogas o las situaciones de riesgo; aunque la droga más buscada por los TDAH es el tabaco.

Hablar de sexo con nuestros hijos

En la mayoría de hogares españoles hablar de sexo con los hijos es un tema complejo de tratar con normalidad y naturalidad. Por eso, los psicólogos y sexólogos aconsejan que, lejos de huir del tema, aprovechemos cualquier oportunidad que tengamos para hablar de ello de forma clara y sencilla.

No es ningún secreto que la sexualidad está presente en muchos ámbitos del día a día de nuestros hijos, ya sea por conversaciones con los compañeros de clase, videoclips de sus artistas preferidos o series de televisión. Por eso, lo ideal es que los padres conozcamos sus dudas, curiosidades y hasta qué punto están bien formados e informados sobre sexo.

Según una encuesta reciente la edad media para iniciarse en las relaciones sexuales se sitúa en los 16,5 años en el caso de los chicos y los 16,9 años en el de las chicas.

Si los padres optan por no querer hablar del tema, los hijos crecerán con lagunas informativas alrededor de la sexualidad y pueden ver el sexo como algo de lo que no se puede hablar ni preguntar. De hecho, los psicólogos aconsejan que no tengamos miedo en hablar de sexo ni reconocer que desconocemos algunos aspectos sobre el tema, sin olvidar que educar no es lo mismo que informar.

La curiosidad e imaginación de los niños sobre el origen de las personas es tan grande que aunque nadie les explique nada o se les explique con todo detalle, tienden a construirse sus propias versiones sobre lo que hacen los padres, cómo se hacen los bebés y por dónde salen. Por eso, en los últimos años se insiste en la idea de dejar de lado las fábulas y analogías que tradicionalmente se han usado (cigüeñas, París, semilla, etc.) para tratar el tema con naturalidad y adecuándose al vocabulario del niño y no confundirles más ni crearles desconfianza.

En la actualidad, no podemos hablar de un modelo único de educación sexual; hay sociedades que apuestan por una sexualidad muy marcada por la prohibición y la represión, frente a otras que se basan en la prevención y potencian el conocimiento del propio cuerpo. Pero algunos sexólogos proponen otra alternativa que consiste en un modelo educativo que cultive, no que permita o prohíba. De este modo, cada persona podrá elijar con libertad, pero sabiendo qué y cómo lo quiere hacer.

Pero, aparte de en la familia, los niños también se educan en la escuela. En España, los padres tenemos que tener en cuenta que la nueva Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva obligará a impartir educación sexual en todos los colegios e institutos a partir de la preadolescencia (11 años de edad), cuando los niños cursen 6º. Las clases serán impartidas por profesionales de la salud.

Consejos y opiniones

No existe una metodología única para abordar el tema de la sexualidad con nuestros hijos. Por eso, los padres utilizamos distintas “técnicas” dependiendo del carácter y grado de madurez de los niños, nuestra forma de ser, el conocimiento o lagunas que tenemos en materia sexual y el contexto en el que sale el tema.

Por eso, dados los temores y dudas que suscita la educación sexual en algunos padres, los sexólogos apuntan una serie de consejos básicos:

  1. Potenciar una buena comunicación desde la infancia y responder a todas sus preguntas.
  2. Importa más nuestra actitud a la hora de responder que el contenido de la misma respuesta.
  3. No pasa nada si no sabemos contestar a todas sus preguntas, es mejor que escaquearse de responder. Por eso, es recomendable consultar a un especialista en caso de dudas y pedir consejo.
  4. Tratar el tema con naturalidad y normalidad.
  5. La información debe ir fluyendo según las demandas de nuestros hijos.

De madres helicópteros a padres bandiblup

Los padres hiperprotectores viven en continua tensión: están obsesionados con la salud y la felicidad de sus hijos, tienen organizada de manera milimétrica sus vidas, se agobian ante el más mínimo fracaso o desliz… Sin embargo, el resultado de una protección tan enfermiza suelen ser hijos que ejercen como auténticos tiranos.

Algunos lo han definido como el síndrome de los padres helicópteros: padres y madres en tensión que se tiran en picado cuando descubren el menor síntoma de debilidad o problemas en sus hijos.

Son esos padres y madres que, obsesionados con la salud y la felicidad de sus retoños, tienen absolutamente organizada sus vidas; se entrometen –quizás demasiado– en la vida interna de los colegios; están continuamente quejándose por la más mínima deficiencia; que piden explicaciones por todo (sin quedarse nunca satisfechos); que se agobian ante el más mínimo fracaso o desliz de sus hijos (aunque, según ellos, nunca tienen la culpa de nada); que se sienten deprimidos y agobiados cuando las increíbles expectativas que han depositado en sus pequeños se desvían un milímetro de lo establecido; que psicologizan hasta la extenuación el comportamiento de sus hijos, convirtiendo el más mínimo problema en una agónica crisis; que tiene miedo de todo, hasta de sus propios criterios.

Y aunque aparentemente parece que con esos métodos y esa sobreprotección están fabricando un hijo diez, perfecto, perfectísimo, no contaminado, lo normal será que las cosas se le vayan de las manos y se conviertan en lo que una reciente escritora ha calificado de padres blandiblup.

En una burbuja

Van al colegio siempre en coche, con la inseparable compañía de mamá o papá, por lo que pueda pasar. En la mochila, todo bien preparado, sin que falte de nada. Algún refresco que proporcione más vitaminas. El móvil, por si acaso.

En clase se muestran autosuficientes y únicos, rodeados de una burbuja en la que resulta casi imposible de penetrar. Mucho cuidado con lo que haces, con quién te sientas, quiénes son tus amistades. ¿Qué te ha dicho el profesor? ¿Por qué te han puesto en ese grupo? Dile al tutor que quiero hablar con él (la enésima vez en ese mes). Dile al director que también quiero hablar con él (la tercera vez en ese curso). No comas de lo que te ofrezcan. Lávate las manos.

A las cinco en punto te espero en el coche, que tenemos que ir: los lunes, a danza; los martes, al gimnasio; los miércoles: a las clases de tenis; los jueves: a refuerzo de matemáticas; los viernes, inglés con el nativo. Te recojo a las ocho. Llevas la merienda que te gusta en la mochila. Ponte bien la bufanda. Tómate esta pastilla. Dúchate. Haz los deberes. Sí, puedes ver la televisión en tu cuarto. No, el sábado no puedes quedar con Ana, ni con Andrés; que vengan aquí, a tu sala de juegos. Tómate el jarabe. Vete a la cama. Voy a ponerte el termómetro por si acaso, que te he visto oído antes toser.

Agotador, agotador, sencillamente agotador. La obsesión por la educación de los hijos acaba degenerando en una enfermiza superprotección que entorpece el desarrollo natural de su personalidad. Es cierto que hay que preocuparse por la educación –no faltaba menos– por las amistades, por las diversiones, por lo que hacen tus hijos en un mundo que a veces parece una jaula y un infierno, pero… se puede hacer sin necesidad de caer en actitudes maniáticas y ridículas, que provocan precisamente lo contrario de lo que persiguen.

Lo dicen los psicólogos: muchos de los adolescentes que tienen conductas violentas con sus padres y en el colegio, han sido mimados de pequeños hasta la extenuación. Lógicamente, cuando son más mayores no entienden que no puedan seguir haciendo lo que les dé la real gana, sin asumir responsabilidades.

En el libro El adolescente indomable (La Esfera), donde se analizan las causas y los remedios de muchos de los comportamientos de esa adolescencia conflictiva en la que se han asentado muchos chavales y que no proceden precisamente de familias rotas, desestructuradas, con problemas. La hiperprotección provoca estas cosas. Y muchas más.

 Padres Blandiblup

Conviene no dramatizar y a ser posible educar a tus hijos sin salirse de la senda del sentido común. Es cierto que ni para esto ni para tantas otras cosas existen recetas que puedan aplicarse de manera general a todo el mundo. Cada padre y madre debe tomar la iniciativa, conocer bien a sus hijos y hacer todo lo posible, con mano izquierda, y sin miedo a los riesgos, para que consigan ser, como quieren todos los padres, responsables, independientes y felices.

Hay que asumir riesgos. No todos los niños van a ser Rafa Nadal, ni campeonas del mundo en natación sincronizada, ni futbolistas de élite, ni ingenieros de telecomunicaciones, por mucho que se empeñen los padres, por muchas clases particulares que reciban y aunque vayan a los mejores colegios del mundo.

No es misión de los padres programar hasta el mínimo detalle la vida de sus hijos, sus notas, sus éxitos, sus amistades, sus diversiones.

Fabricar pequeños tiranos

Y es que hay padres que han convertido la educación de sus hijos en una profesión científica, donde todo tiene, según ellos, su racional explicación. Pero esa superprotección, muy evidente en los primerísimos años de la infancia, acaba fabricando niños déspotas. Está muy estudiado el síndrome del pequeño tirano o emperador. Niños (se empieza pronto, a los 7 y 8 años) que son auténticos dictadores, que manejan a sus padres a su antojo y que mandan férreamente sobre ellos. Esta realidad la conoce la publicidad, que dirige sus anuncios directamente al público infantil que es quien decide qué se come en casa, su ropa, sus juguetes, sus diversiones, las vacaciones…

Cuidado, pues, con las expectativas, que acaban provocando una tensión inútil y enfermiza entre los padres y los hijos. Y que conste que no estoy defendiendo el pasotismo educativo. No. La virtud siempre está en el punto medio: ni la laxitud (pasar de todo) ni la hiperprotección (agobiarse con todo). Y si no se ajustan las expectativas adaptándose a la realidad, se puede acabar haciendo un grave daño a los hijos, quizás porque hemos proyectado en ellos lo que los padres y madres no han podido conseguir, por las circunstancias que fueran, en sus vidas.

Un universo egocéntrico y narcisista

El peligro de la sobreprotección de los padres: “Muchos padres maleducan bajo el pretexto de no exigir, castigar o sancionar por el falso miedo de evitarles un trauma. Otros les sobreprotegen para descargar su conciencia, ya que pasan muy poco tiempo con sus hijos. Son niños que crecen sin sentimiento de culpabilidad, en su universo egocéntrico y narcisista. No se les ha enseñado a ponerse en el lugar del otro. No saben qué es la compasión. Su lema es “yo y después yo”. “El ser humano debe aprender a ser humilde. Nuestros hijos necesitan interiorizar lo que es compadecerse del otro, de su desgracia”

Aunque parezca mentira, estos padres que sobreprotegen tanto a los hijos son los que más dejan que sea la televisión la que les eduque, a la vez que “justifican a sus hijos lo injustificable”: para ellos, nunca tienen la culpa de nada, ni en casa ni en el colegio. Y es que, dicen, hay que hacer todo lo posible por evitarles cualquier tipo de trauma. Sin embargo, asistimos diariamente a una contradictoria conclusión: el preocupante incremento de visitas a los psicólogos de estos padres cuando ya no saben qué hacer con unos hijos a los que les han dado de todo sin exigirles absolutamente nada.

Cuestión de sexo

Diversos enfoques tratan de explicar las diferencias de rendimiento entre chicos y chicas. Un hecho sobre el que cada vez sabemos más pero que permanece como uno de los grandes misterios educativos.

Salvo contadas excepciones, todas las evaluaciones internacionales reproducen un mismo patrón. Las chicas, mejores en Lengua; los chicos, ídem en Matemáticas. Sirva como ejemplo el último informe PISA: diferencias abismales cuando toca demostrar habilidades de lectoescritura (36 puntos a favor del género femenino, la distancia que separa la puntuación global de Holanda y Portugal) y notorias en el campo de la ciencia exacta (12 puntos por encima los alumnos varones).

La evidencia se ha convertido en uno de los grandes misterios educativos. Variopintas razones sirven para explicar un fenómeno que desafía la ortodoxia igualitaria. Algunos investigadores se aferran al contexto y afirman que la causa surge únicamente del trato que la sociedad dispensa a cada uno de los sexos (y de las expectativas que deposita en ellos). Otros responden que la ciencia ya ha superado ese debate al demostrar divergencias neurológicas (y, por ende, cognitivas) entre niños y niñas.

“Está probado que la zona del hemisferio izquierdo del cerebro, que es la que se ocupa de las destrezas verbales, madura en las chicas hasta dos años antes”. Por su parte, existen estudios que asocian testosterona y pensamiento abstracto, un hecho que vendría a fundamentar el talento natural de los chicos a la hora de enfrentarse a las complejidades de la lógica matemática.

Casi proscrita durante décadas, la neurociencia aplicada a las diferencias de género vive actualmente una especie de renacimiento.  Las niñas oyen mejor que los niños– ayuda muchas veces a entender las variaciones de rendimiento intergenéricas.

Estereotipos

No faltan quienes cuestionan lo que ellos perciben como meros estereotipos que algunas estadísticas están empezando a desmentir. En 2008, un equipo de la Universidad de Wisconsin (EEUU) analizó los resultados en Matemáticas de siete millones de alumnos sin encontrar distancias significativas entre chicos y chicas. En algunos regiones del país, los chicos superaban ligeramente a las chicas. En otras, al contrario.

Ese mismo año, otro estudio trató de relacionar las diferencias en los resultados matemáticos del PISA con el índice de igualdad de género de cada país según una clasificación elaborada por el Foro Económico Mundial. Y concluyó que en los estados más igualitarios (sobre todo los escandinavos) la distancia era menor que en aquellos que más discriminan a la mujer. Incluso en uno (Islandia), las chicas habían obtenido una calificación media superior a sus compañeros.

Ambos estudios fueron criticados por centrarse en resultados medios sin prestar atención a lo que sucede entre los estudiantes más brillantes, un sector del alumnado en el que la mayoría de varones suele ser abrumadora. También en Islandia (aunque por escaso margen), hay más superdotados para la geometría y el álgebra que superdotadas.

La ventaja de nacer en enero

Los alumnos de enero rinden mucho mejor que los de diciembre a los 7 años de edad. Las diferencias se atenúan a medida que los chavales crecen, pero siguen siendo significativas con 16 años.

Muchos padres (sobre todo cuando hay hermanos en el mismo curso) lo han pensado alguna vez, pero es asunto que suele quedar aparcado por falta de solución a la vista. ¿Qué hacer si percibimos que nuestro hijo nacido en los últimos meses del año flaquea por una mera cuestión de inmadurez intelectual? El sistema no ofrece opciones más allá de la repetición, una posibilidad que la mayoría descarta de plano a la espera de que el tiempo estreche el desfase.

Un estudio del Institute for Fiscal Studies (IFS), con sede en Gran Bretaña, corrobora que las diferencias según el mes de nacimiento no son leyenda urbana o producto de nuestra imaginación. Más bien certifica distancias de rendimiento que sorprenden por lo abultado, del 15% a los 7 años, decrecientes a medida que avanzamos en edad y aún significativas (más del 5%) a los 16 años. A los 11 y 14 años, los chavales de enero superaban a los de diciembre en torno al 10% en cuanto al porcentaje de alumnos que alcanzaron el nivel mínimo exigido.

Además, nacer en diciembre aumenta (respecto a los que cumplen años en enero) hasta en un 70% las probabilidades de recibir la etiqueta de Necesidades Educativas Especiales. El IFS propone una serie de remedios para mitigar el llamado birth-penalty, algunos más factibles que otros. Quizá el más interesante sea abrir vías para flexibilizar la fecha de los exámenes importantes, bien agrupando a los alumnos por meses o trimestres, bien ofreciendo la posibilidad de que cada uno se examine cuando quiera.

Otro, sobre el que los propios autores del estudio albergan dudas, pasa por ajustar automáticamente y mediante baremos preestablecidos las notas de todos los alumnos. Una apuesta controvertida, ya que supone que las calificaciones se revisarían sistemáticamente al alza entre los estudiantes más pequeños y a la baja entre los más mayores, con independencia del conocimiento real y el potencial intelectual de cada alumno.

Educación invertirá 600 millones de euros en el nuevo modelo de FP

El ministro de Educación,  ha anunciado una inversión de 600 millones de euros a lo largo de tres años para llevar a cabo la reforma de la Formación Profesional, que permitirá, entre otras medidas, el paso de los alumnos de un grado medio a un grado superior con un curso puente.

En una rueda de prensa en el Ministerio de Educación,  ha detallado que esta inversión se producirá a razón de 200 millones de euros cada año y ha dejado la puerta abierta a una posible aportación adicional de las comunidades autónomas, a pesar de aclarar que no están obligadas a participar en la financiación.

“El Ministerio de Educación está dispuesto a aportar 600 millones de euros y las comunidades autónomas podrán decidir si desean incrementar o no esa cantidad”, ha afirmado el ministro, quien ha establecido en torno a 300 millones de euros la cantidad que serviría para complementar la financiación inicial.

Durante su intervención, ha defendido esta propuesta y la modificación del cuarto curso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), unas medidas que han contado con un “gran consenso” en el sector. No obstante, Gabilondo no espera “que nadie escenifique acuerdos”, ya que entiende que “éstos no son tiempos de aplausos”.

Asimismo, ha afirmado que Educación ha desarrollado estas reformas sin tener en cuenta la fecha de elecciones generales. “Hemos trabajado con la hipótesis de que para septiembre tenían que estar preparadas y la fecha electoral no nos interrumpe”, ha resaltado.