Hiperactivos, caos dentro y fuera de la enfermedad

Depresión, actitud desafiante o ansiedad son algunos de los síntomas de la hiperactividad. Sin embargo, se dan tan frecuentemente en los niños que es difícil diagnosticar correctamente un trastorno del que cada vez se habla más y se concreta poco.

El desconocimiento del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la falta de información rigurosa no sólo dificultan el correcto diagnóstico de los niños hiperactivos, sino que provocan falsas alarmas entre los que no lo son. Por ello y dada la importancia que tiene la correcta detección de este trastorno para la integración social y el futuro académico de los afectados, hace un año se reunieron especialistas en Psiquiatría Infantil de los principales centros de referencia nacional para crear un grupo de trabajo con un objetivo claro: elaborar un protocolo de acciones en el diagnóstico.

Un marco de referencia

El Grupo de Especial Interés en TDAH (Geitdah) ha dado datos alarmantes sobre el estado de nuestro país en esta materia. “Un 97% de los adultos con TDAH no están diagnosticados, un 75% de los niños con este trastorno están sin diagnosticar y un 25% de los casos que llegan a las consultas de Psiquiatría lo hacen con un diagnóstico erróneo por parte del pediatra o del médico de Atención Primaria. Estas cifras nos dan una idea de cómo está el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

Según este grupo de especialistas las pricipales causas de este panorama son:

  • En el caso de los adultos con TDAH, la falta formación de los psiquiatras que los tratan en este tema hace que la mayoría de ellos sea diagnosticada y tratada por los especialistas en infantil al acudir a consulta con sus hijos, pues este trastorno es genético en un 80% de los casos. Es más, antes de tratar al niño, el especialista debe analizar el comportamiento de los padres y conocer su proyección en los hijos. “En ocasiones, nos encontramos con que es más conveniente medicar a los padres que a los hijos. Y si éstos mejoran colateralmente, mejora el estado de los hijos”.
  • El TDAH presenta también un 80% de comorbilidad con otras enfermedades, por lo que es muy fácil confundir el diagnóstico con otros desórdenes psiquiátricos y neurológicos –autismo, Trastornos Específicos del Lenguaje o del Desarrollo de la Coordinación, depresión, retraso madurativo mental, conducta desafiante, alteraciones del sueño e irritabilidad son las más comunes–, que tampoco están siendo tratados adecuadamente. Es más, teniendo en cuenta que un 85% de los casos de TDAH presenta otros trastornos colaterales psiquiátricos, el tratamiento farmacológico debe variar en función de la comorbilidad más manifiesta.
  • Otro gran vacío se debe a la carencia de hospitales públicos que sean centros de referencia en el tratamiento de esta patología en España.

Ante el gran riesgo de error en los diagnósticos y las terribles consecuencias para el futuro de los niños se publico una Guía Española de Consenso sobre el Diagnóstico y Tratamiento del TDAH sencilla y corta. Como garantía para la elaboración de esta Guía, el Geitdah conto con varios miembros de ese grupo ministerial, que simplificaron y concretaron la información en unas pautas sobre lo que hay que hacer, el tiempo que debe pasar para derivar el caso al especialista…, pues muchas guías para padres y colegios crean alarmas innecesarias.

Además, este grupo de especialistas ha creado www. hiperactividadmedicosypacientes.com, una web que pretende divulgar información útil y rigurosa para todos.

El tdah y las drogas

España cuenta con 80.000 personas adictas a sustancias tóxicas no legales y alcohólicas en la red nacional de adicciones, según el último estudio realizado por el European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction. De ellos, el 25%, realmente no son ni drogadictos, ni adictos, sino “adultos que sufren TDAH y no han sido diagnosticados a tiempo”.

Esto se debe a que sustituyen con estas sustancias la necesidad de un tratamiento que estimule el lóbulo frontal, que suele ir más lento debido a la falta de maduración. Para ello, muchos adolescentes y adultos buscan el ‘puntillo’ que produce el alcohol, las drogas o las situaciones de riesgo; aunque la droga más buscada por los TDAH es el tabaco.

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