Videojuegos en positivo

Tras las vacaciones los niños recuperan sus hábitos de juego. De los últimos tiempos, la forma de ocio más extendida entre ellos son los videojuegos. Sin que los padres pierdan de vista el tipo de juego que consumen sus hijos, éstos se pueden beneficiar de contenidos que estimulan el intelecto, promocionan valores e incluso invitan al desarrollo físico.

El cole acaba de comenzar. El período estival ya ha concluido para millones de chavales y es hora de hincar los codos, dejando atrás el largo día de luz y el calor del verano. Esto significa también recuperar distintas formas de pasar las horas de juego, acentuadas a medida que el niño transcurre más tiempo en casa. Y sin duda, los videojuegos están dentro de su preferencia.

No obstante el 78% de la población entre los 11 a los 16 años es usuaria. Existen además datos que corroboran el inicio de los menores en su consumo a la edad temprana de 4 años. Una realidad que conlleva ciertas reticencias entre los padres, debido a algunas connotaciones negativas que este tipo de diversión, ya extendida a más de 9 millones de españoles, se asocian a sus contenidos. Es sobre todo la violencia el elemento que más preocupa, ya que hay estudios donde se indica que en determinados videojuegos hay “una conexión entre jugar a disparar a una persona y el modelo de actividad cerebral característico de actos y pensamientos agresivos”.

Pero no es menos cierto que, como el mismo estudio concluye, “existe la posibilidad de que haya más efectos positivos que negativos de jugar con videojuegos, como mejorar las habilidades físicas y cognitivas o socializar con compañeros”. En el caso de España, la mayoría de los videojuegos comercializados son para todos los públicos. La propia industria hace sus deberes gastando dinero y esfuerzos para informar sobre la idoneidad de los juegos a través de un sistema de clasificación por edades. De hecho pueden descubrirse cientos de títulos que tranquilizarían a los padres, muchos de ellos con características que aportan algún tipo de beneficio en el jugador.

Así el debate de la conveniencia o no de los videojuegos se traslada a la esfera del uso racional de cualquier tecnología y de estar pendientes de quienes habitualmente la utilizan.

Conocer los juegos

Ante la evidencia de que los videojuegos están continuamente presentes entre los más jóvenes, conocerlos mejor y distinguir sus virtualidades forman parte de una asignatura pendiente para muchos padres. “Hay que tener claro que el mejor juego para un niño es el que juega con los padres”. En este sentido, hay compañías de videojuegos dispuestas a facilitar las cosas. En la página oficial de Nintendo existe una sección que pretende orientar a los padres sobre los videojuegos de la compañía e invita a formular cualquier duda.

Incluso para algunos juegos se han hecho guías para padres, para entenderlos e implicarse con sus hijos. Es el caso de la Guía de Pokémon para padres creada por el equipo de psicólogos del Centro Biem de Madrid, donde se destacan los valores de compañerismo y amistad del juego. Desde hace unos años la postura distante de los padres frente a los videojuegos está cambiando. A ello ha contribuido de forma decisiva la aparición de títulos pensados en la familia y de videoconsolas, como la Wii de Nintendo, con funcionalidades que invitan a la participación activa.

Juegos como Wii Sports o Family Trainer han unido a padres e hijos en partidas delante del televisor. La socialización rompe con la idea de que el videojuego aísla, por el contrario se recupera el espíritu del juego de mesa en versión digital, aunque ahora las reglas se las explican los menores a los mayores. Además las posibilidades de jugar online amplían el horizonte de comunicarse con más jugadores en cualquier punto del planeta. “El juego del siglo XXI pasa inevitablemente por ser digital e interactivo”.

Más que diversión

Debido al tiempo que se invierte en los videojuegos, los padres demandan algo más que la pura diversión. Juegos como los de la serie Buzz, de Sony, basados en el modelo quiz de preguntas y respuestas similar al de los concursos de televisión, promocionan conocimientos de cultura general y hacen bueno lo de aprender jugando.

Efectos positivos

Para muchos investigadores los beneficios inherentes en los videojuegos son palpables. A través de ellos se desarrollan destrezas y habilidades espaciales, mejoran la atención visual y la memoria, la sensibilidad para los contrastes y la capacidad de decisión y planificación”.

Juegos de estrategia y de puzzles cumplen con algunos de estos preceptos y títulos tan conocidos como Brain Training son un contrastado ejercicio neuronal con sus retos matemáticos y de lenguaje. En el mercado podemos encontrar una gran variedad de títulos con un enfoque claramente didáctico. Algunos buscan la potenciación en el aprendizaje de idiomas (Practise English) o mejorar el lenguaje (Mi experto en vocabulario). Otros ayudan a acercarse al mundo de la música, como Wii Music, donde podemos extraer sonidos manejando el control de la consola como si fuera un instrumento, e incluso formar una banda musical con otros jugadores.

Esta singular propuesta fue concebida por Nintendo como medio de atraer a toda la familia y se lanzó con el apoyo de una experta, la directora de orquesta Imma Shara, para quien “es un puente perfecto como iniciación básica al mundo de la música de una manera relajada y divertida”. El aval de expertos para respaldar las bondades de un juego es habitual en importantes títulos, especialmente aquellos que suponen ponerse en forma. Wii Fit de Nintendo cuenta con el apoyo de la clínica de ejercicio SPE y EA Sports Active es recomendado por la Fundación Española del Corazón. Las compañías del videojuego se curan así en salud, incluso aportan su grano de arena al ser considerados muchos de sus juegos convenientes en los centros hospitalarios. En algunos de éstos se utilizan para paliar en el paciente infantil el estrés previo y el postraumático a una operación, con juegos como el famoso Tetris. Otros usos se dan en casos de rehabilitación, de déficit motores, de visión y cognitivos.

Responsabilidades

Del potencial beneficioso del videojuego queda todavía por investigar. No se puede obviar que en última instancia es un producto eminentemente lúdico y no siempre estará acompañado de un plus de carácter educativo. De ahí que la vigilancia sea fundamental, y como apuntan desde ADESE (Asociación Española de Distribuidores y Editores de Sofware de Entretenimiento) también se haga necesaria la implicación de los padres. En sus manos está la posibilidad de introducir el control parental que admiten todas las videoconsolas e impide jugar a determinados títulos, así como realizar descargas online.

De igual forma, la misma Asociación advierte del peligro de piratear videoconsolas ya que se abre la veda al consumo indiscriminado de juegos copiados o descargados ilegalmente, por ende se pierde el control. Quizá también sea importante recordar que el videojuego ha sido considerado recientemente en el Congreso como un bien cultural.

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