Archive for 31 octubre 2011

El misterio de la voluntad perdida

No tiene sentido el descrédito de la voluntad en todo lo relacionado con el aprendizaje humano, especialmente en la educación. Muy al contrario, la voluntad debe trabajarse todos los días, fomentando así la toma de decisiones y desarrollando la inteligencia. Trabajar en casa y en los centros educativos estos aspectos ayudará a nuestros hijos a crecer como personas y a no despistarse del verdadero camino hacia la verdad.

La voluntad se ha rechazado como si se tratase de algo impuesto, el triste fruto de una educación centrada exclusivamente en los objetivos. La voluntad es la inteligencia en marcha, en pleno funcionamiento. Si hemos educado de manera correcta la voluntad, la inteligencia decidirá de la mejor manera posible, optando por el bien (que ese es su fin). Si la hemos educado de manera errónea, dejando que actúen sólo las motivaciones, se buscará el efecto más inmediato y fácil.

La falta de voluntad propicia un tipo muy extendido hoy día en los colegios y en la sociedad: la persona flácida que sólo funciona obedeciendo ciegamente sus impulsos. Pero los impulsos casi siempre suelen ser caprichosos y rechazan el esfuerzo añadido de la constancia. Los impulsivos son seres blanditos, amorfos y oblongos.

Analfabetos Sentimentales

No es fácil educar en la voluntad, y mucho menos hoy día. En el ámbito familiar, vemos por todos los lados manadas de pobres padres claudicantes, que se ven arrastrados por los caprichos de sus pequeños tiranos, que consiguen sin muchos esfuerzos que sus deseos se hagan realidad, sobre todo en lo material, que es donde más suelen cargar la mano. Los padres empiezan tirando la toalla con una tontería y acaban cediendo, con el paso de los años, en asuntos mucho más importantes.

La sociedad, por su parte, no echa una mano a las familias. La sociedad actual fomenta la incultura sentimental, con todas las consecuencias que vemos a diario a nuestro alrededor, donde se aprecia un desprecio de la inteligencia en beneficio de valores más inmediatos. Un ejemplo muy concreto, y que influye más de lo que somos capaces de imaginar, son los valores que fomentan los personajes que pululan por programas y series de televisión y en la prensa del corazón. Ahí está, en parte, la raíz de la desesperada búsqueda del placer por el placer como único objetivo vital, una trampa que no conduce a la felicidad.

Decide la voluntad

La voluntad, se educa día a día fomentando la toma de decisiones, educando la fortaleza, practicando hábitos personales y solidarios que hagan a los más pequeños salir de la burbuja egotista de la que muchas veces son felices prisioneros. Los padres, como no puede ser de otra manera, tienen un papel capital en todo este proceso, pues la educación de la voluntad les afecta muy directamente a ellos. Los colegios tienen la obligación de completar esa educación enseñando la necesidad de la voluntad para la práctica diaria de la inteligencia e impidiendo que los alumnos y alumnas confundan el camino hacia la verdad con el cómodo sustituto del atrayente capricho.

Apoyo extraescolar a Primaria

Os informamos que la guardería que está al lado del Colegio “Sol y Luna” (C\ Ruperto Andrés, 6), lleva ya varios años trabajando con una ayuda concedida por el Ayuntamiento en un programa que se llama “Kamedano Chanedar” en el que imparten clases de apoyo extraescolares para todo el ciclo de primaria (1º de Primaria a 6º de Primaria) de lunes a jueves de 17:00 a 19:00, y en el que todavía hay plazas vacantes.

Este apoyo es totalmente gratuito, tan sólo hay que pagar 3€ mensuales como material escolar, aunque existe la opción de que dicho material lo lleven los alumnos y entonces no hay cuota.

Si estáis interesados podéis acercaros a la guardería a informaros o llamar al teléfono: 91.373.82.82 / 91.373.62.07

Los niños lo dicen: necesitamos motivar de otra forma

Los norteamericanos se han alarmado. Uno de sus pilares educativos, la motivación, se les ha venido abajo en el último estudio realizado,  la motivación yanqui se centraba en el voluntarismo y el deseo, y se olvidaba de los pasos que llevan al remedio de los problemas y al éxito real.

A nadie motiva ni orienta el “tú puedes” de tantas películas que se nos han ido contagiando, ni el “No te preocupes. Yo estoy aquí y no permitiré que te pase nada”, por ejemplo del padre de la película John Q, cuando habla a su hijo, lleno de dolor. Como si el querer del padre pudiera sanar al hijo. O engañar fuera motivar.

Decir: “tú puedes, verás como lo consigues si te lo propones”, solo logra aumentar la ansiedad, especialmente en un niño, que teme un nuevo fracaso. “Esta vez lo conseguirás”, es anunciarle una oportunidad más de quedar en evidencia.

La motivación de verdad, clave de todo triunfo costoso, no tiene que ver con el aliento, sino con saber que algo se logrará de veras, porque se ha experimentado antes otros logros tras poner el esfuerzo acertado. Es decir, porque se tiene el convencimiento de que se es capaz de elegir los pasos adecuados para conseguir algo y poner el esfuerzo que requiere.

Al publicar recientemente Todos los niños pueden ser Einstein (Ed. Toro Mítico), al leer el libro sorprende que la educación y el aprendizaje tuvieran tanto poder, por encima de cualquier coeficiente intelectual genético. Y es que el ser humano desconoce su potencia.

Einstein no era superdotado, sino un chico con todos los síntomas de un fracasado escolar, hasta bien avanzada su adolescencia. Lo que de él hizo un genio fue encontrase en su camino cuatro personas que le ofrecieron la motivación que necesitaba y estimularon el método de su triunfo hasta lo que hoy representa para la ciencia y la humanidad. Hoy todos los niños pueden ser Einstein, si empleamos los adultos a su alrededor, sobre todo padres y profesores, el método eficaz y la motivación adecuada que cada uno necesita.

Una motivación basada en la verdad, en la mesura, en evitar la sobreprotección. Centrada en enseñarle a hacer lo que puede aprender a hacer. Esperar a que lo haga. Confiar en que lo hará bien con práctica. Que lo note porque lo creamos de verdad. Que sepa que nosotros no escribimos por él, sino que le compramos el lápiz y les enseñamos las letras. Que nos sentimos muy orgullosos cuando hace algo difícil, maduro. Y que sabe que igual que puede aprender a salvar los obstáculos de hacerse la cama, poner la mesa, ceder la mejor parte, también logrará cuanto se proponga.

Así como un niño no aprende cuando es inteligente, sino que se hace inteligente al aprender, tampoco pone esfuerzo cuando es capaz, sino que se hace capaz cuando entiende la necesidad y pone el esfuerzo que el logro requiere.

Al cabo todos los niños buscan ser héroes en algo, pero los actuales renuncian a intentarlo demasiado pronto cuando no encuentran alrededor la seguridad de que lo conseguirán y el método para lograrlo.

¿Por qué no tenemos recuerdos de nuestra primera infancia?

Alguna vez nos hemos hecho esta pregunta y al ver a nuestros hijos nos gustaría saber qué experiencias permanecerán en su memoria de adulto. Sin embargo, los psicólogos aseguran que algunos de los recuerdos infantiles más arraigados probablemente nunca sucedieron.

Es poco frecuente que se tengan recuerdos anteriores a los tres años. En psicología a este fenómeno se le llama Amnesia infantil, y la explicación viene dada por que el sistema neurológico no está desarrollado completamente. Se carece del lenguaje y del conocimiento para la interpretación y codificación de la información, además no se domina el sentido de uno mismo, del tiempo y la capacidad para discriminar entre realidad y fantasía.

Importancia del lenguaje

En realidad no se han olvidado las experiencias, sino que “están archivadas y de hecho han ejercido una influencia determinante sobre la vida futura. Sobre ellas se han basado los aprendizajes posteriores, pero estos recuerdos son difíciles de rescatar, sobre todo si son anteriores a la adquisición del lenguaje”. Efectivamente resulta muy complicado recuperar una información que no ha sido codificada, y en el caso de los recuerdos el lenguaje es la clave. La adquisición del lenguaje además implica que las vías nerviosas ya están listas para afrontar dificultades mayores. Utilizamos el lenguaje para expresar nuestros recuerdos, lo cual ayuda a adquirir una memoria a largo plazo.

Etapa de Transición

El final de la etapa de ausencia de recuerdos tempranos da lugar,  a una etapa de transición en la que sólo se recuerdan fragmentos aislados e inconexos de imágenes, comportamientos o emociones sin referencia contextual.

Gracias a la relación lenguaje-pensamiento se comienza a ejercitar la memoria a largo plazo. Porque aunque desde muy pequeños la función de identificación está desarrollada, es decir, la capacidad para reconocer algo, hasta la aparición del lenguaje, el niño no es capaz de reproducir o evocar algo.

Memoria cambiante

Pero los recuerdos varían a lo largo de la vida. Investigadores de la Universidad Memorial de Newfounland de Canadá han realizado un estudio con niños de edades comprendidas entre los cuatro y los trece años. Se realizaron entrevistas donde se les pedía evocar recuerdos de sus tres primeros años de vida. Dos años después fueron preguntados sobre lo mismo, apuntando la edad que tenían en cada uno de los recuerdos. Los padres confirmaban los acontecimientos narrados y las fechas.

Los resultados pusieron de manifiesto que los más pequeños, es decir, los niños entre 4 y 7 años, presentaban recuerdos distintos a los narrados dos años antes. Sin embargo, los que tenían entre 10 y 13 años, describieron lo mismo y con la misma información. Estos resultados demuestran que “la memoria de los niños más pequeños tiende a cambiar, ya que los recuerdos de los primeros años de vida se van borrando por los nuevos según se van haciendo mayores. Sin embargo, conforme van creciendo los niños, sus recuerdo se vuelven más consistentes”.

Recuerdos con añadidos

Hay otro factor que debemos tener en cuenta. A lo largo de la vida una vivencia se “enriquece” con sensaciones, percepciones, motivaciones… y al final los recuerdos no son tan reales como creemos. Esto unido a que la capacidad para discriminar entre realidad y fantasía no estaba desarrollada en el momento fruto del recuerdo y a la narración de terceras personas… ‘cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia’. Pero no porque se mienta: en la mente adulta ese recuerdo se tiene como algo que realmente ocurrió.

Cómo desarrollar la memoria del niño

  • Desarrollar los sentidos: Especialmente vista y oído fomentando atención, curiosidad y observación. Puedes ocultarle parcial o totalmente objetos y hacerlos aparecer, jugar al cucú-tras.
  • Desarrollar el lenguaje: Para fomentar el pensamiento lógico y que puedan expresar ideas, opiniones y sentimientos. Puedes estimularle con sonidos, canciones o cuentos asociados con gestos.
  • Charla de memoria: Comenta con él por la noche lo que habéis hecho durante el día.
  • Concepto Tiempo: Ve tachando en un calendario los días que van transcurriendo.
  • Habilidad motriz: Para manejarse en el entorno y clasificar sus percepciones. Esto le va a permitir comprobar, establecer semejanzas, diferencias y constituir relaciones entre los nuevos conocimientos y los que ya posee.
  • Relaciones sociales: Que le permitirán ejercitar habilidades como conversación, escucha, creatividad o razonamiento. Es de gran utilidad el juego simbólico, las tarjetas de asociación, barajas de familias, puzzles o adivinanzas.
  • Afectividad: Es determinante. Lo que reciben cargado de cariño en un ambiente familiar recala en su historia con más fuerza.
  • Imágenes: Recuerdan mejor las imágenes que las palabras, y la realidad que las imágenes.

Fases de la memoria

  • Memoria implícita: Es un tipo de memoria en la que las experiencias previas ayudan en la ejecución de una tarea, sin que exista una percepción consciente de la existencia de esas experiencias. Ayuda al bebé a alegrarse cuando ve a su madre armar el carro porque sabe que va a la calle. Se desarrolla desde el nacimiento.
  • Memoria explícita: Es aquella que se hace consciente del pasado de los hechos y experiencias concretas, esas experiencias han dejado la huella sobre la que caminará en el futuro nuestra forma de ser. Puede ser de dos tipos:
  • Memoria semántica: Comienza antes del segundo año de vida y requiere madurez nerviosa del hipocampo. Algunos de ejemplos de memoria semántica serían el conocimiento de sucesos históricos, la capacidad para reconocer amigos y conocidos, o la información aprendida en la escuela, como el vocabulario especializado, la lectura, la escritura o conocimientos matemáticos. Según algunos psicólogos estaría localizada en el hemisferio izquierdo.
  • Memoria episódica: Requiere desarrollo de las regiones prefrontales. Es la responsable de las capacidades de recuerdo de hechos e identificación de personas en un marco contextual. Se madura entre los 3 y 5 años. Es la memoria de las experiencias de la vida centrada en uno mismo. La memoria episódica es necesaria para el “viaje temporal” mental: recordar el pasado e imaginar el futuro. Se considera una cualidad únicamente humana que depende de la maduración. Suele estar relacionada con la actividad del hemisferio cerebral derecho

Inclusión de la PDI en las aulas de Infantil

Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) se están convirtiendo en un elemento clave de nuestro sistema educativo. Cada vez resulta más difícil encontrarnos con acciones formativas que no estén apoyadas en diferentes medios tecnológicos. Efectivamente, las TIC, y en especial Internet, se incorporan a la vida de los ciudadanos a una velocidad vertiginosa. Sobre este nuevo entorno tecnológico y sus posibilidades en el aula versa la presente colaboración, que se centra en el uso de la pizarra digital interactiva (PDI) en el ámbito de la Educación Infantil.

La escuela, como parte de la sociedad, no se ha visto exenta de cambios en los últimos años: las TIC se han convertido en un apoyo reconocido del aprendizaje, de la construcción social del conocimiento y del desarrollo de habilidades y competencias para aprender autónomamente.

Entre los nuevos recursos que las TIC ponen a disposición de los docentes se encuentra la pizarra digital interactiva, en adelante PDI, la cual ha irrumpido de lleno en todas las etapas del sistema educativo, no sólo como un medio de acceso a los recursos docentes, sino también en los procesos de aprendizaje.

La PDI es una pantalla sensible de diferentes dimensiones que, conectada a un ordenador y un proyector, se convierte en una potente herramienta en el ámbito de la enseñanza. En ella se combinan el uso de la pizarra convencional con todos los recursos de los nuevos sistemas multimedia y de las TIC.

Debemos aprovechar la PDI como un recurso motivador para que los alumnos adquieran los aprendizajes de forma más lúdica, pero teniendo en cuenta que antes de utilizar los contenidos con este recurso deben ser trabajados primero con su propio cuerpo y con la manipulación de objetos para que puedan ser adquiridos.

El uso de la PDI en Infantil nos permitirá tener todo el material que nos proporciona Internet en el aula, nos facilitará las exposiciones y la creación de material extra y unidades didácticas sobre cualquier tema, y por parte de los alumnos los motivará enormemente y facilitará todo tipo de aprendizaje.

Amplias posibilidades de uso

El abanico de actividades que posibilita la PDI en infantil es inmenso; podemos utilizarlas a modo de evaluación inicial, como motivación para introducir el tema o Unidad Didáctica sobre el que vamos a trabajar. También podemos emplearla durante la unidad que estemos trabajando como complemento a las actividades, reforzando o ampliando conceptos y por supuesto, también nos sirven estas actividades como evaluación final para saber si los niños han conseguido los objetivos propuestos.

En Infantil, viene a ser muy útil como apoyo al trabajo de grafomotricidad y lectoescritura. Los alumnos utilizan la PDI como si de la pizarra tradicional se tratara. La diferencia radica en que tienen a su alcance muchas más opciones a la hora de hacer sus producciones: utilizar colores distintos para cada letra, modificar el grosor etc. Se pueden realizar actividades para la discriminación auditiva y visual de fonemas y grafemas. Una de las grandes ventajas de este tipo de actividades es que podemos guardar en formato digital los avances de cada uno de nuestros alumnos, de tal modo que podemos revisar sus progresos, analizar sus dificultades y planificar estrategias en caso necesario.

Podemos preparar la asamblea con una presentación que hable de los aspectos que estemos trabajando en ese momento y que pueda manipularse sobre la marcha, realizar anotaciones, planificar tareas y actividades con los alumnos.

A la hora de los cuentos se pueden mostrar en gran tamaño, introducir sonidos, acceder a páginas de lectura interactiva. Ver y escuchar historias animadas en las que los personajes cobran vida para sumergir a los niños en un mundo mágico.

Respecto a la parte artística, podemos activar la opción de pincel y que se expresen libremente con el lápiz electrónico por la pizarra blanca.

Así mismo, podemos utilizar programas que ayuden a los niños a aprender a experimentar con las figuras geométricas, puzzles, juegos de memoria y lógica, números etc.

Ventajas e inconvenientes

Con esta herramienta los profesores se vuelven creativos, incentivan la curiosidad de los alumnos y pueden transmitir la información a mayor número de personas en menos tiempo.

Entre las múltiples ventajas que la PDI ofrece podemos destacar:

  • Las clases son más atractivas y motivadoras para los alumnos y maestros y por ello el proceso de enseñanza-aprendizaje es más eficaz.
  • Los niños participan más en clase e interaccionan con nuevos recursos hasta ahora limitados a un ordenador y dos niños.
  • La PDI podemos utilizarla con todos los niños del aula, en todas las edades y en todas las Áreas del currículo.
  • Se acomoda a diferentes modos de enseñanza, a la enseñanza individual o colectiva, a los alumnos con dificultades visuales (por el tamaño de los textos e imágenes), con dificultades de audición (ya que se pueden utilizar presentaciones visuales), etc.
  • Pero a parte de estas ventajas tenemos que tener en cuenta ciertos inconvenientes a la hora de su utilización:
  • Se necesita una infraestructura adecuada, es decir, un espacio donde colocar la pizarra, disponer de un video proyector y a ser posible, colgado en el techo.
  • Por lo general, es un recurso que hay que compartir con el resto de docentes, por lo que habrá que acordar horarios de utilización.
  • Es necesaria formación tanto didáctica como tecnológica para aprender a usarla, a organizar los recursos y sacarle el mayor rendimiento posible.
  • Es un recurso caro debido a los integrantes que se necesitan.

Para finalizar, decir que la PDI aporta todo tipo de oportunidades para apoyar el aprendizaje de los niños en Educación Infantil, tanto en el ámbito cognitivo como social, ayuda a los niños a resolver problemas, tomar decisiones, consolidar capacidades y adquirir nuevas habilidades. No obstante, las TIC no han de eliminar experiencias vivenciales en los/las niños/as, sino que las han de complementar con todo lo bueno que pueden aportar

El ocio y el tiempo libre

Cada vez el ocio ocupa más tiempo en nuestras vidas. Nuestras sociedades desarrolladas se caracterizan entre otros rasgos porque cada vez disponemos de más tiempo libre, al contrario de una sociedad primitiva, donde la mayor parte del tiempo se tiene que dedicar al trabajo para poder obtener los recursos para la subsistencia.

Esta evolución de la sociedad que en sí misma es positiva, pero puede plantear algunos problemas: ¿qué hacer en el tiempo libre?,¿cómo aprovecharlo para que sea educativo?¿cómo superar el aburrimiento al que podemos estar abocados?, etc.

La cuestión es que la posibilidad de tener cada vez más tiempo libre, no sea algo que se vuelva contra nosotros, como le sucede a personas con el síndrome del fin de semana, que es paradójicamente cuando peor se encuentran. Tan malo es no tener nada de tiempo libre, lo que nos impide el justo descanso, el recuperarnos, como tener todo el tiempo libre del mundo y no saber qué hacer.

Orientaciones educativas

El ocio es el tiempo para hacer otras actividades distintas a las habituales.

Todos disponemos de un tiempo limitado para desarrollar el proyecto personal que somos cada uno. En la vida hay trayectos en los que tenemos una ocupación absorbente ya sea porque estudiamos o trabajamos, pero luego hay mucho tiempo intermedio en el que nos dedicamos a otras cosas para divertirnos, descansar…

Este tiempo intermedio es el del ocio. La idea que tenemos nosotros del ocio es no hacer nada, es “matar el tiempo”, bastante lejos de la idea que tenían los griegos de ocio, para quienes estar ocioso, era dedicarse a actividades formativas de la mente y el espíritu, era cultivar lo mejor que tenemos las personas de sí mismos.

Este tiempo para otras cosas distintas a las habituales, lo tendremos que dedicar a otras actividades que desarrollen otros campos distintos de la persona y muy importantes: la amistad, la cultura, los hobbis, las aficiones….

Por tanto, una idea que tienen que tener clara nuestros hijos, es que estar ocioso no es estar sin hacer nada, sino dedicarnos a otras actividades que nos gustan, nos lo hacen pasar bien, y además nos forman. Buscar el equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de descanso.

El ocio es un tiempo de recuperación personal para superar el cansancio o para no caer en el mismo cuando desempeñamos nuestra tarea diaria.

Hay que buscar un equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de actividad, que no quiere decir que sea mitad de tiempo para uno y otro, sino que cada persona ha de saber el tiempo que necesita de descanso, de ocio para estar después en las condiciones adecuadas para el trabajo o estudio.

Esta distribución de tiempo entre trabajo y ocio depende también de diversos factores: la edad, el momento del curso académico, no es lo mismo estar a final de curso que a principio del mismo.

Es conveniente que cada persona sepa qué actividades son las que le producen mayor descanso y recuperación personal, tiene que conocer su propio perfil para actuar en coherencia con él.

Los padres han de ser conscientes que son el modelo y referente para sus hijos.

Gran parte de las conductas que se incorporan en un niño en el hogar es a través de la imitación que hacen los hijos a los padres. Hemos de ser muy conscientes de este mecanismo para no cometer errores educativos.

De ahí que los padres tienen que ir por delante en el aprovechamiento del tiempo libre, a qué se dedican, si lo hacen con aprovechamiento o si se quedan sin hacer nada frente al televisor, si tienen suficientes hobbies, si saben abrir nuevos campos de interés entre los que les rodean….

Por la imitación que hemos dicho de las conductas de los padres por los hijos, es frecuente que las aficiones de los padres, sean muy parecidas con las de los hijos, aunque hemos de respetar los propios intereses que tienen éstos. Se ha de buscar el disfrutar juntos todos los miembros de la familia.

Hemos de tener en cuenta que la finalidad del aprovechamiento del tiempo de ocio es desarrollar otras habilidades secundarias de la persona que contribuyen a la formación integral de la misma, como pueden ser las habilidades físicas o manipulativas. Además de ellas, otro de los objetivos tiene que ser el fomentar el espíritu de unidad entre los miembros de la familia, y las actividades para el ocio son un medio extraordinario para ello. Cuando los miembros de un grupo hacen las mismas cosas, comparten las mismas vivencias y sienten parecido.

Hemos de tratar pues, que existan unos núcleos de intereses comunes en la familia, adaptados a los niveles de desarrollo de sus miembros. Esta tarea la tienen que empezar los padres desde cuando son muy pequeños los hijos, animándoles a la práctica de actividades, en las que los hermanos mayores ya están introducidos.

Una de las dificultades que surgen es los distintos intereses que tienen por distintas edades que tienen los hermanos. Cuando hay poca diferencia de edad entre los hermanos todos participan de las mismas actividades, pero a partir de la adolescencia los intereses pueden ser muy divergentes.

Implicar a los miembros de la familia en la preparación de las actividades.

El nivel de satisfacción que se obtiene en una actividad es directamente proporcional al nivel de implicación que la persona ha tenido en dicha actividad, como principio general.

En el tema que estamos hablando sucede lo mismo, hemos de tener en cuenta que con las actividades de ocio, tiempo libre, tratamos de descansar, divertirnos y completar nuestra formación.

Por ello, los padres tratarán de dar encargos, pedir opiniones, realizar gestiones, etc, en las actividades donde sea posible. Piénsese por ejemplo, en la actividad familiar de hacer una excursión dominical a una población, surgen los siguientes encargos y situaciones para tomar decisiones:

  • Lugar al que se va a ir
  • Propuestas de itinerarios para ir al sitio decidido
  • Información sobre sitios a visitar y qué se va a ver
  • Dónde almorzar
  • Preparación de materiales: fotografías, gorras, zapatos…

Conviene que los encargos sean en la medida de lo posible rotativos para que todos los hijos participen de lo que más y menos gusta en la preparación, siempre que lo permita la edad y características de los hijos.

La propuesta de actividades ha de ser variada y cíclica en lo posible.

Arriba hemos dicho que las actividades para el ocio han de completar la formación humana de los hijos. La persona tiene muy diversos ámbitos a desarrollar, y a todos ellos tiene que dar respuesta, por eso las actividades han de ser muy variadas. Con ello también se consigue captar el interés y que la motivación no decaiga en la realización, ya que lo que se trata es que terminen lo que empiecen, que pongan las últimas piedras a pesar de las dificultades que surgirán.

Decimos que han de ser cíclicas, en cuanto cada año o temporada se realizan los mismos grupos de actividades pero profundizando un poco más que el año anterior.

Se debe potenciar que cada miembro de la familia tenga un espectro amplio de hobbies y aficiones y hay que descubrir las aptitudes que tiene cada uno.

Algunas actividades para tiempo libre y ocio

Las propuestas que hacemos las clasificamos en varios grupos, sugerimos algunas, sin intención de agotarlas, solamente a título orientativo. Habrá que adaptarlas a las características de los miembros de la familia.

  • Actividades en la naturaleza
    • Senderismo
    • Excursiones al monte o sitios de interés ecológico
    • Acampadas
  • Actividades de bricolaje y restauración
    • Reparación de desperfectos en el hogar
    • Instalar nuevos utensilios o muebles
  • Realización de maquetas y aeromodelismo
  • Actividades de coleccionismo con sus múltiples posibilidades
  • Actividades de lectura

Trabajo en Grupo

El trabajo en grupo es una actividad que ocasionalmente se presenta tanto en el colegio como en la universidad. A la complejidad que de por si presenta cualquier proyecto, hay que añadir los problemas de relaciones personales que pueden surgir dentro del grupo. Un punto clave en el buen éxito de un trabajo en grupo es la buena relación entre sus miembros.

Lo primero que hay que hacer es elegir a los componentes del equipo:

  • No necesariamente tienen que ser tus mejores amigos. Deben ser compañeros trabajadores, que se toman las cosas en serio y de fácil trato. Hay que procurar que esta buena relación exista entre todos los componentes del grupo.
  • Hay que evitar personas polémicas, avasalladoras, poco diplomáticas, por muy buenas que puedan ser trabajando.

Una vez elegido el grupo lo primero que hay que hacer es celebrar una reunión preliminar en la que a todos los componentes les quede claro cual es trabajo que tienen encomendado.

Se fijarán las reglas de funcionamiento del equipo: por ejemplo, lugar de reuniones, frecuencia de las mismas (semanales, quincenales, etc.), nombramiento de un coordinador, etc.

Se determinará la tarea encomendada a cada componente del grupo. Las cargas de trabajo individuales deben ser lo más equilibradas posibles, evitando que haya diferencias significativas.

Hay que planificar el tiempo disponible hasta la entrega del trabajo. Se determinarán los distintos pasos que hay que completar y el tiempo disponible para cada uno de ellos.

Por ejemplo: 1ª semana: búsqueda de información. 2º y 3ª semana: desarrollo individual de las partes asignadas. 4ª semana: análisis de las aportaciones individuales. 5ª y 6ª semana: refundición de las aportaciones individuales. 7º y 8º semana: análisis y correcciones del texto refundido. Redacción de conclusiones. 9ª semana: entrega.

Este calendario permitirá conocer si se avanza correctamente o si, por el contrario, se están produciendo retrasos que puedan dificultar la finalización del trabajo en el plazo permitido.

Las reuniones periódicas que se vayan manteniendo permitirán ir comprobando si todos los miembros del equipo están trabajando en la línea fijada y si se están cumpliendo los plazos previstos. No se puede esperar hasta el último momento para conocer que uno de los integrantes del grupo no ha realizado su parte. El equipo funcionará bien en la medida que todos sus miembros se impliquen en el proyecto.

Es fundamental que todos participen en las deliberaciones, expongan sus puntos del vista. Hay que evitar que algún(os) miembros(s) monopolice(n) las reuniones, se adjudiquen un protagonismo desmedido, tomen unilateralmente decisiones que afectan a todos. Si algún miembro del equipo se muestra más retraído hay que tratar de animarle a participar en las deliberaciones.

Si algún integrante del grupo no cumple satisfactoriamente con su cometido hay que hacérselo saber, requiriéndole un cambio de actitud. Si persiste en su comportamiento el resto del grupo tendrá que comunicarle que no se piensa admitir dicha actuación, dándole un plazo para rectificar y en caso contrario proceder a su expulsión. El equipo no puede consentir que uno de sus componentes ponga en peligro el éxito del proyecto, ni que trate de aprovecharse de sus compañeros.

Cada miembro del equipo debe colaborar en mantener un buen ambiente de trabajo, evitando que surjan conflictos que deterioren el ambiente.

Hay que ser muy respetuoso con los compañeros, valorando y respetando sus opiniones aunque no se compartan. Esto no implica renunciar a los propios puntos de vista, pero sí ser flexibles y comprensivos con otros planteamientos.

Hay que ser tolerante con los errores de otros, especialmente con aquellos cometidos por compañeros implicados de verdad en el proyecto.