Violencia escolar: cuando tu hijo es el acosador

La violencia nos acosa en todas partes. Desgraciadamente, a diario, somos testigos en la televisión, en los deportes, cuando conducimos o hacemos cola en el supermercado de como algunas personas utilizan su fuerza o su superioridad para hacer daño a otros. Pero, otra cuestión que se nos plantea es qué pueden hacer los padres cuando su hijo es el acosador.

La violencia florece en nuestra sociedad en multitud de ámbitos y de muchas formas diferentes y no nos debe extrañar que también ocurra en la escuela, pues esta, al fin y al cabo es un reflejo de la sociedad que transmite los valores sociales dominantes.

Es cierto que en la escuela existen situaciones violentas, han existido siempre aunque recientemente las hayamos renombrado como bullying, sin embargo podemos cambiar esta situación y darle la vuelta al espejo, para que la escuela sea quien refleje y guie a la sociedad en un cambio de valores y de relaciones interpersonales distanciadas de la agresividad y la violencia con el fin de no tolerarla después en ningún ámbito de nuestras vidas.

Para lograr con éxito las intervenciones educativas en este ámbito es necesario informarse bien y dominar este tema. ¿Qué es el bullying? Para poder estar hablando de acoso escolar se deben cumplir cuatro condiciones que son comunes:

  1. Hay diversas formas de ejercer la violencia, no solo la agresión física debe considerarse acoso, también burlas, insultos, aislamientos sistemáticos, amenazas e intimidaciones.
  2. No se trata de un hecho aislado, sino que se repite en el tiempo. Esto ocurre porque el acoso se da en ámbitos en los que las personas coinciden sistemáticamente, como puede ser en el colegio, en el barrio, en un equipo deportivo, etc.
  3. Siempre hay un individuo que provoca el acoso, puede haber un grupo de personas que secunden al instigador, y siempre hay una víctima que carece de recursos para acabar con la situación.
  4. La situación pasa inadvertida y se mantiene debido a que las personas del entorno no actúan frente a la agresión para suprimirla.

Es importante poder identificar cuanto antes cuándo está ocurriendo acoso escolar para poder actuar antes de que las víctimas y acosadores sufran y solucionar el problema cuando todavía no ha desencadenado problemas mayores.

Papel de los padres frente a un hijo acosador

Es muy difícil para muchos padres el reconocer algo negativo en la conducta de sus hijos, por eso es muy importante, cuando se detecta el caso, que ellos trabajen directamente con la escuela para resolver este problema, de una forma inmediata, ya que normalmente el problema de una mala conducta suele crecer como una bola de nieve. Lo que jamás deben hacer los padres del acosador es usar la violencia para reparar el problema. Pueden ser acusados de malos tratos hacia su hijo.

Hable con sus hijos acerca del acoso escolar. Es posible que su hijo esté confrontando problemas para comprender los signos sociales, e ignore el daño que está haciendo. Recuérdele a su hijo que intimidar a otros puede acarrear consecuencias de índole jurídica.

Los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres. Estar expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace que el niño tenga más propensión al acoso escolar. Los padres/tutores deben dar ejemplos positivos en su forma de relacionarse con otras personas y con sus hijos.

Detectar problemas de autoestima: A menudo, los niños con problemas de autoestima acosan a otros para sentirse bien consigo mismos. Incluso los niños que gozan de cierta popularidad y aceptación pueden tener tendencias crueles. Los padres deben evitar y castigar el comportamiento cruel de sus hijos.

Consejos a los padres de un hijo acosador

  • Investiga el porqué tu hijo es un acosador.
  • Hable con los porfesores, pídales ayuda, y escuche todas las críticas sobre su hijo.
  • Acércate más a los amigos de tu hijo y observa qué actividades realizan.
  • Establece un cabal de comunicación y confianza con tu hijo, los niños necesitan sentir que los padres les escuchan.
  • Vigílate para que no culpes a los demás por la mala conducta de tu hijo.
  • Colabora con el colegio haciendo un seguimiento al caso y registrando las mejoras del niño.
  • Canaliza la conducta agresiva de tu hijo hacia algún deporte de competición.
  • Dejale claro a tu hijo que la conducta de acoso no es permitida en la familia.
  • Déjale claro las consecuencias si la conducta de acoso continúa.
  • Enséñale a practicar buenas conductas.
  • No ignore la situación, mantenga la calma y procure saber como ayudar a su hijo.
  • Ayuda a tu hijo a que manifieste sus insatisfaciones y frustaciones sin agresión.
  • Demuestre a su hijo que lo sigue amando tanto o más que antes, pero que desaprueba su comportamiento.
  • Anímele a que reconozca su error y pida perdón a la víctima. Elogie sus buenas acciones.

 Consecuencias para el agresor

En cuanto a los efectos del bullying sobre los propios agresores, algunos estudios indican que los ejecutores pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son testigos, se siente afectados, pudiendo provocar cierta sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas. Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás niños, le hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en muchos casos a convertirse en un delincuente o criminal. Normalmente, el agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la amenaza, se meten en las discusiones, cogen el material del compañero sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad exagerada.

Para poder frenar la violencia escolar y preparar a nuestros niños para ser ciudadanos es necesario tener un protocolo de actuación en la escuela que nos ayude tanto a prevenir e identificar como a actuar ante el problema. En estos protocolos, que deben ser conocidos por toda la comunidad escolar, se establecen pautas y medios de actuación de modo que en cuanto se activan todo el ambiente educativo trabaja para solucionar la situación de violencia o de abuso.

No debemos olvidar que las medidas necesarias deben influir sobre tres grupos de alumnos que están involucrados en el acoso escolar. El primero son las víctimas, a las que se debe garantizar su protección y tratar de fortalecer sus recursos personales para poder relacionarse con todos sus compañeros, para que no se sientan solos. Una de las características del acoso es que la víctima no sabe cómo solucionar dicha situación. Con los acosadores es necesario trabajar y tratar de comprender las razones por las que actúan así, no podemos limitarnos a demonizar y castigar a este alumno sin tratar de solucionar los problemas que le hayan llevado a cometer el acoso. Normalmente será necesario ayudarles a aumentar su autoestima y a fomentar sus relaciones entre el grupo de iguales.

Por último, no debemos olvidarnos de los espectadores, que en la mayoría de los casos tienen un poder decisivo en el desarrollo del conflicto. Normalmente el acosador suele tener un grupo reducido de amigos que le ríen las gracias y secundan los malos tratos. El resto de la clase puede permanecer en silencio como espectadores de lo ocurrido y no hacer nada por evitarl o detener esta situación, de forma que el acoso queda legitimado socialmente dentro del centro. O bien pueden actuar y denunciar la situación a un adulto, mostrar su repulsa ante la violencia y la injusticia y convertirse en el catalizador de un cambio en la concepción de la violencia y el acoso, a nivel del aula inicialmente y a nivel de toda la sociedad en un futuro. Para lograr esto se debe hablar con toda la clase, no ocultar nunca lo que está sucediendo, trabajar con ellos los sentimientos prosociales, y darles cauces de resolución de conflictos de modo que ellos puedan sentirse capaces de resolver este tipo de conflictos de una forma justa y pacífica.

Viendo la importancia que tiene todo el grupo de alumnos y las relaciones que existan entre ellos previamente a la hora de afrontar un problema de acoso llegamos a la conclusión de que la mejor medida que se puede tomar es una buena prevención del problema. Este aspecto también se trata en los protocolos de actuación y en él se implica a los diferentes colectivos del ámbito escolar con unos medios de actuación muy amplios con los que poder atacar este problema y hacer posible que la sociedad del futuro no tolere la violencia. El cambio es posible.

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