Educación y Atención en Sexualidad. El Trabajo Grupal

La adolescencia se caracteriza por ser una etapa de cambio, vulnerabilidad y transición. Las vivencias por las que pasa el adolescente requieren de una asimilación y comprensión de los cambios tanto biológicos, como psicológicos y sociales, para favorecer la construcción de su nueva identidad. La salud, así como la sexualidad, son contenidos culturales del entorno social de los adolescentes.

En nuestra cultura persisten aún una serie de creencias, mitos y prejuicios con respecto a la sexualidad y sus diferentes dimensiones. Cuando hablamos de mitos, nos estamos refiriendo a aquellas explicaciones o interpretaciones falsas que se han transmitido o heredado por generaciones, a tal punto que se llegan a considerar como verdades naturales y aceptables. Los mitos, además, determinan el comportamiento y los pensamientos de las personas, por lo que pueden afectar o poner en riesgo la vivencia de la sexualidad.

Los jóvenes tienen hoy un conocimiento mucho más amplio en temas de sexualidad pero sobre todo en lo que respecta a métodos anticonceptivos, anatomía y fisiología de los aparatos “reproductores ”… pero no se contempla a éstos como aparatos u órganos “sexuales”.

Cualquier referencia o información sin confirmar que alguien “con experiencia” sostenga en el grupo adolescente adquiere rango de “verdad inobjetable”, lo que evidencia que el sexo continúa siendo un campo de batalla en el que a veces se impone más la ignorancia que el placer. Ni la supremacía de Internet logra derrotar supersticiones que se creían superadas en el siglo XXI.

La sexualidad sigue siendo la gran desconocida, sigue siendo ignorada en las aulas y no se habla de ella abiertamente en las casas… Al final, la fuente de información de las prácticas sexuales y de la sexualidad en su sentido más amplio suelen ser los propios iguales, que suelen estar tan desinformados como los que preguntan. Por esta razón seguimos escuchando afirmaciones como: un buen anticonceptivo es la píldora del día después; la primera vez que una chica mantiene relaciones no puede quedarse embarazada; de pie, la chica no se queda embarazada nunca; si te sumerges en una piscina donde hay hombres corres riesgo de quedar embarazada, etc.

Según asegura la tercera “Encuesta sobre sexualidad y anticoncepción en la juventud española” realizada por el laboratorio Bayern Schering, actualmente en España, un 66% de los chavales entre los 15 y 19 años -dos de cada tres- mantienen relaciones sexuales. El dato más preocupante es que 387.000 jóvenes de entre 15 y 24 años se exponen a embarazos no deseados.

Algunos padres, actualmente siguen teniendo dificultad para asumir que sus hijos en algún momento comenzarán a tener una vida sexual activa, y como forma de reacción al miedo que esto les genera, intentan imponer el silencio cerrando cualquier ocasión de diálogo. Esto hace que algunos jóvenes vivan su sexualidad de manera errónea, culposa y por supuesto a escondidas, excluyendo por completo a los padres como consejeros o confidentes.

Por tanto, en la actualidad, la educación sexual es cada vez más necesaria en una sociedad que parece estar muy bien informada, pero que, según los datos, tiene un gran desconocimiento y errores, tanto en jóvenes como en adultos, debido al hecho de que continúan transmitiéndose mitos de generación en generación.

El trabajo grupal con adolescentes

Problemáticas de la adolescencia tales como el descenso en la edad promedio de iniciación sexual, el desconocimiento de los métodos anticonceptivos con el consiguiente aumento del embarazo adolescente, las infecciones de transmisión sexual, la búsqueda de la propia identidad, la conflictiva relación con los adultos, encarnadas en las figuras parentales, así como el reacomodamiento en la relación de pares, son temas determinantes para encarar la educación sexual.

La creación de un espacio de trabajo grupal con adolescentes favorece el tratamiento, reflexión y discusión de contenidos relacionados con el conocimiento y cuidado del propio cuerpo, los roles de género, los cambios que se producen en la adolescencia, la relación entre estos cambios y la sexualidad, considerando a la misma como una construcción social en la que se articulan y adquieren significado las dimensiones biológica, psicológica y cultural y no la sexualidad como genitalidad o procreación exclusivamente.

Esta metodológía de trabajo en taller permite a los adolescentes indagar en la problemática que atraviesan, mediante un modo activo y con un compromiso emocional, favoreciendo la construcción de aprendizajes significativos relacionados con la sexualidad, en un espacio de intercambio y autocuestionamiento, sobre conceptos, valores y creencias relacionadas con su entorno cotidiano. El valor del cuerpo, el cuidado del mismo, la vida del otro, el respeto por la diferencia, son tópicos frente a los que una sociedad toma posición y sobre los cuales construye principios y reglas de convivencia.

Si bien han surgido estrategias de prevención desde algunos sectores de la sociedad en respuesta a estas problemáticas, las mismas han sido débiles e ineficientes para modificar las actitudes de riesgo de los adolescentes.

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