Archive for 29 marzo 2012

Una Capacidad: La Resiliencia

Desarrollar resiliencia, la capacidad para afrontar con éxito la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas, etc., puede ayudar a manejar el estrés y los sentimientos de ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, que los niños sean resilentes no significa que no experimentarán dificultades o angustia. La buena noticia es que la resiliencia es una capacidad que puede aprenderse.

El concepto de resiliencia se refiere a la capacidad que tienen algunas personas para afrontar y reponerse a la adversidad. Estas personas cuentan con una serie de recursos que les hacen menos vulnerables a desarrollar traumas manteniendo un estilo de afrontamiento activo ante los problemas que les lleva a no rendirse. Las personas que han desarrollado esta capacidad consiguen mantener un equilibrio durante todo el proceso sin que afecte a su rendimiento y a su vida cotidiana. Lo que no significa que las personas resilientes no sufran; los acontecimientos les afectan igual, lo que les hace diferentes, es su manera de enfrentar estos problemas siendo capaces incluso de salir reconfortados y enriquecidos de estos sucesos. Son personas con una capacidad extraordinaria para resistir y rehacerse después de un suceso traumático.

La resiliencia es un concepto al que se le ha prestado poca atención hasta hace relativamente poco tiempo. En la actualidad, hay muchas investigaciones al respecto, sobre todo, desde la psicología positiva. Todas coinciden en que estas personas disponen de unos rasgos que les ayudan a enfrentar las dificultades de forma adaptativa. Algunas de estas características serían:

  • Son personas comprometidas con lo que hacen y con una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos, tienen una actitud abierta ante los cambios en la vida y toleran bien la incertidumbre. Estos factores facilitan que interpreten las experiencias dolorosas como una parte más de la existencia y los problemas como retos.
  • Tener un propósito significativo en la vida y creer que uno tiene el poder de influir en lo que le sucede a su alrededor y que puede aprender de ello. Cuando tenemos algo por lo que luchar y nos sentimos capaces de hacerlo es más fácil vernos motivados para seguir, como decía Nietzsche “Aquel que tiene un porqué para vivir puede enfrentarse a todos los comos”.
  • Capacidad para experimentar emociones positivas y favorecerlas. Se ha comprobado como las personas que son capaces de experimentar emociones positivas en situaciones estresantes compensan el daño de las negativas disminuyendo su impacto.
  • Autoestima bien estructurada y firme que facilita la seguridad en uno mismo y una autoimagen positiva, que permite a la persona considerarse como lo suficientemente valiosa y capaz para afrontar momentos vitales difíciles.
  • Capacidad de abstracción y de introspección. Es necesario que la persona tenga la capacidad suficiente como para reflexionar, tomar conciencia y hacerse preguntas acerca de lo que le ocurre.
  • Distanciamiento emocional. Se refiere a la capacidad para distanciarse de los problemas y poder mantenerse independiente a ellos sin dejarse absorber por las emociones y poder así disponer de más perspectiva. Ello facilitará el manejo de los sentimientos e impulsos negativos derivados del problema vivido.
  • Apoyo social. Estas personas disponen de algún lazo estrecho e íntimo que cubre su necesidad de afecto y les genera estabilidad.
  • Iniciativa. Los individuos resilientes parten una de actitud proactiva respecto a su medio y a su futuro.
  • Capacidad de desdramatizar los acontecimientos y mantenerse optimista y con sentido del humor a pesar de todo.
  • Aceptación de aquello que no puede cambiarse y aprender a tolerar la frustración que ello produce desviando el foco de atención hacia lo que sí puede cambiar.
  • Creatividad y flexibilidad para adaptarse a las nuevas situaciones.
  • Pensamiento crítico. Capacidad de aprender de los propios errores y verlo como oportunidades de mejora y aprendizaje.
  • La habilidad para hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Son buenos comunicadores y disponen de buenas estrategias de solución de problemas.

La resiliencia incluye factores que pueden aprenderse y desarrollarse, no es una capacidad que se tiene o no se tiene. De ahí la necesidad de fomentar estos recursos en los niños desde que son pequeños favoreciendo la adquisición de éstos y por ello mayor fortaleza para enfrentarse a las adversidades.

Qué podemos hacer para favorecer la resiliencia:

  • Mantener relaciones sociales variadas y de calidad. Aceptar ayuda y apoyo del otro favorece mi resistencia a los acontecimientos adversos.
  • Mantener una actitud positiva frente a los problemas y no verlos como obstáculos insuperables. No podemos evitar que ocurran las cosas pero si podemos cambiar nuestra forma de reaccionar ante ellas. Intentar buscar maneras sutiles de sentirse mejor intentando quedarnos con aquellos detalles más positivos o neutros y no solo con los negativos.
  • Aceptar el cambio y las dificultades como parte de la vida y no lamentarse por ello, al contrario, centrar el esfuerzo en ver qué es lo que se puede hacer para cambiarlas.
  • No evitar los problemas, esconderse de un problema no hace que éste se resuelva sino que cada vez sea más grave.
  • Plantearse expectativas realistas y dividirlas en pequeños pasos admisibles nos llevará a conseguir pequeños logros que nos motivarán para seguir adelante en nuestros propósitos y llegar a la meta.
  • Dentro de lo ocurrido buscar siempre los elementos más positivos. A veces como resultado de una situación traumática descubrimos nuestra capacidad de superación y podemos sentir que hemos crecido como personas. Podemos percibirnos menos vulnerables y desarrollar un mayor aprecio por la vida.
  • Cultivar una sana autoestima.
  • No magnificar los sucesos ocurridos intentando considerar la situación en su globalidad y mantener una perspectiva a largo plazo.
  • Nunca perder la esperanza. Una visión optimista permite esperar que ocurran cosas buenas en la vida. Es mejor centrarse en lo que se quiere en vez de preocuparse por lo que teme.
  • No olvidar cuidarse y prestar atención a cada una de nuestras necesidades. Llevar un hábito de vida saludable nos ayuda a estar más preparados para afrontar lo que nos venga.

Consejos a los padres:

  • Los padres deben actuar como modelos de responsabilidad, mostrando un estilo de afrontamiento activo frente a las dificultades. Manteniendo una actitud positiva y normalizando, en la medida de lo posible, los problemas.
  • No caer en la sobreprotección ya que esto fomenta un sentimiento de dependencia y vulnerabilidad en el niño.
  • Dotarles de responsabilidades adecuadas a su edad y capacidades repercute de forma positiva en su percepción de competencia y autonomía.
  • Fomentar un diálogo abierto en el que se les permita e impulse a pensar por ellos mismos y que esté abierto a posibilidades.
  • Provocar oportunidades en las que el niño pueda poner en marcha sus recursos.
  • Generar entornos variados donde se pueda enriquecer de multitud de experiencias diferentes que le enriquezcan como persona.
  • Mantener unas expectativas positivas y adecuadas por parte de los padres comunicadas de forma directa y con claridad al niño que le orienten a proponerse metas que le fortalezcan y motiven.
  • Promover en ellos el aprendizaje del esfuerzo.
  • Mantener una actitud cálida, empática y de escucha.
  • Apoyo entre los miembros de la familia.

Charla para padres sobre el uso de Internet en el Liceo Sorolla B

Hoy 26 de Marzo del 2012, se impartirá a las 17:00 una charla en el Liceo Sorolla B sobre el uso de Internet y lo que nuestros hijos se pueden encontrar en Internet.

El contenido de dichas charlas tiene los siguientes puntos:

  •  La seguridad del menor en Internet
  • Situaciones conflictivas en la red
  • ¿Como prevenir estas situaciones?
  • Signos de que hay un problema
  • Desorden de adicción a Internet: Prevención
  • El menor como protagonista de ciberdelitos
  • Control Parental

Os invitamos a todos aquellos padres que estéis interesados que acudáis a la charla

Una Nueva Realidad Infantil: Los Niños Llave

Los cambios socio-económicos y educativos de los últimos años han generado una nueva realidad infantil: los niños llave. Niños que carecen de adultos que se ocupen de ellos desde la salida del colegio y que disponen de llaves, desde muy temprana edad, para poder entrar en casa. En algunos casos esa ausencia lleva otras responsabilidades asociadas: cuidar de los hermanos menores, hacerse la comida u ocuparse de todo solos por la mañana antes de salir de casa.

Lejos de provocar sentimientos de culpabilidad y centrarnos en lo aspectos negativos queremos, como siempre, ver el mundo con optimismo. Si desde esta visión nos planteamos, ahora que llega la preparación del nuevo curso, esta necesidad en nuestra familia: ¿Cómo podemos hacer lo mejor? ¿Qué aspectos debemos tener en cuenta? ¿Tiene alguna consecuencia positiva?…

Cuando nos planteamos esta circunstancia parece claro que para nadie es la solución ideal pero, en muchos casos, parece que no hubiera otra. En este sentido me gustaría abogar un poco más por la tribu y por la vuelta a algunos aspectos de crianza tradicional. Una de las razones de trasfondo por las que aparece este problema son las familias nucleares de corta extensión, la “independencia” de las familias o la ausencia de redes sociales de apoyo de calidad. Es importante comprobar, antes de tomar esta decisión, si no hay otras opciones mejores. Salvando la alternativa de sobrecargar a los abuelos existen otras posibles soluciones intermedias.

Si tu trabajo tiene cierta flexibilidad para acoplarse un día a la semana o una semana al mes es posible ponerse de acuerdo con otras madres o padres en situación similar. No olvides que tu problema no es único. ¿Por qué no cuidar una vez a la semana, o una semana al mes, de tu hijo y otros 3 compañeros y turnarse con sus padres para hacerlo de forma alternativa?

Si tienes amigas o conocidas que estén en circunstancias parecidas y que tengan algo de presupuesto, aunque sea corto, para solventarlo existe una opción poco difundida en España pero más común en otros países: los jardines rodantes. Se trata de cuidadoras que se ocupan de entre 2 y 4 niños a la vez y que alternan la estancia en las casas de cada uno de los niños. Aunque se ha explotado más a nivel de infantil como alternativa a la guardería, puede ser llevado a cabo a cualquier edad y ofrece ventajas económicas además de fomentar la relación entre iguales y la posibilidad de crear grupos de estudio en los más mayores.

¿Existe en tu localidad un banco del tiempo? Es posible que te interese intercambiar el cuidado de tus hijos por unas clases particulares o cualquier otro servicio que tú puedas prestarles.

Si ya hemos valorado todas las opciones y no encontramos otra solución que dejarles solos…No te preocupes ni te culpabilices. Si lo organizas de forma adecuada puede tener también consecuencias positivas para el desarrollo de tu hijo. Se hará más responsable, tomará más conciencia de las necesidades de un hogar y valorará mucho todo el tiempo que le dediques al 100%. Es importante seguir unas recomendaciones mínimas para que la experiencia sea positiva:

  • Valora detenidamente el centro al que va a acudir. Recuerda que no todos tienen los mismos horarios de clases ni servicios de apoyo.
  • Haz el cambio progresivo. Déjale unas llaves previamente mientras tú estés aun con él en casa. Podrás poner a prueba si las olvida en casa, las pierde…
  • Dales mayores cotas de responsabilidad progresiva en otros aspectos. Es primordial si quieres que se haga responsable, comprobar que puede serlo en sus autonomías básicas.
  • Asegúrate de que sabe resolver problemas y enfrentarse a dificultades. Aunque estés tú permítele que solvente él pequeñas dificultades del día a día.
  • Se realista respecto a sus capacidades tanto físicas como psicológicas: ¿hace falta fuerza para abrir la puerta? ¿Puede ocuparse realmente de sus hermanos? ¿Comprende y prevé los riesgos de sus acciones?
  • Busca una persona cercana que pueda acudir rápido si sucediera algo.
  • Ayúdales a organizar el tiempo: deberes, ocio, tecnologías…
  • Marca junto con él unas normas y pautas básicas de conducta y ponlas por escrito en un lugar visible y accesible durante todo el día.
  • Planifica como van a ser las comidas, el uso del dinero de emergencia etc.
  • Aprovecha el tiempo que pases con él al llegar a casa para hablar y fomentar una comunicación fluida. ¿Cómo le ha ido?, ¿qué problemas le han surgido?, ¿ha tenido miedo? ¿se siente solo? Es importante conocer sus sentimientos y sensaciones y darle la oportunidad de expresarlos.
  • No olvides que tu responsabilidad educativa sigue estando ahí. Aunque no le veas mucho define los límites y exígele en la medida de sus posibilidades.

Crisis: ¿Cómo puedo explicárselo?

“Si ésta maldita crisis sirve para que reconduzcamos la ruta errónea en nuestra trayectoria vital como familia, si propicia la recuperación de los valores y la importancia en la educación entendida como un concepto integral, al menos habrá tenido un aspecto positivo. Ellos, los niños, lo van a entender. Ahora hace falta que nosostros ejerzamos por una vez de adultos y sepamos explicárselo. Ése es nuestro reto…”

Instalados durante tantos años en un hábitat irreal de consumo masivo, vacas gordas económicas y, también, derroche vulnerador de límites razonables, nos damos de bruces como sociedad con una realidad desconocida que rompe los esquemas tradicionales hasta el punto de producir vértigo. En muy poco tiempo la opulencia generalizada ha dado paso a un panorama de incertidumbre que se traduce en una insoportable cifra de paro con las consecuencias de todos conocidas. La dramática reducción del consumo privado es un hecho que necesita pocos comentarios, el miedo ante la pérdida del empleo, en aquellos que lo conservan, resulta evidente, las noticias de expedientes de regulación en las empresas, los cierres de negocios y las conmovedoras imágenes de desahucios, hablan bien a las claras de una realidad que se torna cada vez peor en el cuarto año de una crisis económica sin precedentes en la que la peor noticia es que no resulta posible atisbar la luz al final del largo túnel en el que nos encontramos.

Hoy son una excepción las familias españolas que no cuentan entre sus componentes con algún miembro en paro y casi ninguna ha escapado a modificaciones laborales, disminución de salarios y, en consecuencia, a una reducción del nivel de vida desarrollado antes de las adversas circunstancias económicas internacionales. La fiesta se ha acabado y con ella las alegrías presupuestarias, los gastos suntuarios y una cierta forma de vida artificiosamente instalada en una burbuja tan previsiblemente frágil como dañina a la hora de poner el acento en otros valores que no fueran el éxito a cualquier precio y el enriquecimiento rápido.

Los niños y los adolescentes lo han vivido con la despreocupación inherente a su edad y la irresponsabilidad traspasada por sus padres: el dinero salía con facilidad de los cajeros automáticos instalados en las calles, todo capricho era satisfecho rápidamente sin que el premio requiriera de ningún esfuerzo previo. La permisividad ha arrasado con cualquier convicción sólida en el proceso educativo y ha instalado en sus mentes la idea de que todo era fácil, divertido y, sobre todo, posible. Ropa de marca, juguetes, dinero para ocio, viajes, accesorios tecnológicos de última generación… lo han tenido todo en una orgía consumista y absurda que ahora es preciso reconducir por mor de la nueva situación. No es posible que la primera comunión de un niño se convirtiera en una competición de obsequios impropiamente caros ni que escolares de secundaria manejaran teléfonos móviles de última generación cuyo precio equivale al salario mínimo interprofesional. Todo esto ha cambiado y ahora es preciso explicárselo a los menores. Hay que decirles que la felicidad no reside en el consumo desbocado, que no se puede tener todo, que es preciso trabajar, estudiar y esforzarse si se quiere tener un futuro confortable. La austeridad es beneficiosa y, además, necesaria. Hay que hablar con nuestros hijos sin demora para explicarles todo detallada y responsablemente.

Se puede vivir controlando los gastos y por ello no hay que perder un ápice de bienestar sentimental, que es realmente el importante. Unos padres lo son, y se ganan el cariño y el respeto de sus hijos, por los valores que les inculcan y el ejemplo que les dan. Durante mucho tiempo fuimos felices con poco y compartimos lo que había sin frustraciones por no llegar a metas que no nos correspondían. En el fondo, nada ha cambiado.

Charla sobre el uso de Internet a los alumnos del Liceo Sorolla B

Hoy 16 de Marzo del 2012, dos voluntarios del programa que realiza la Asociación de Protégeles en colaboración con Orange han impartido a los alumnos de 5º y 6º de primaria, y 1º y 2º de la ESO, unas charlas sobre el Uso de Internet.

El contenido de dichas charlas tiene los siguientes puntos:

  • La seguridad del menor en Internet
  • Normas generales de uso seguro de Internet
  • Normas especificas: Correo electrónico, chat y redes sociales.
  • Situaciones conflictivas en la red
  • Desorden de adicción a Internet: Prevención
  • El menor como protagonista de ciberdelitos

La asociación Protégeles y Orange llevan ya 4 años colaborando en impartir estas charlas por los colegios de toda España, con el fin de enseñar a los menores a usar adecuadamente las nuevas tecnologías, esta es una responsabilidad de todos: familia, escuela, instituciones…

Os invitamos a que habléis con vuestros hijos sobre las charlas recibidas. Si queréis información sobre la asociación de Protégeles pinchar aquí www.protegeles.es

La Figura del Educador Social: El Educador de Calle

¿Quiénes pasan en la calle una gran parte de su tiempo?, ¿qué vivencias se dan en la calle?, ¿qué hacen en la calle niños y jóvenes? Cada vez más se conoce y reconoce la importancia y la función que desarrolla el Educador Social en la calle, entre los chicos y jóvenes en situaciones de marginación e inadaptación social, aunque la labor de este profesional se puede aplicar a diferentes grupos de edad, sectores y niveles de intervención.

¿Cuál es la figura del educador social?, ¿puede ser la calle un ámbito educativo?, ¿qué puede hacer un profesional de la educación en un medio abierto como es la calle?…

Muchas son las definiciones dadas acerca de lo que significa la figura del educador social.  “El/la educador y educadora social es un/a profesional que realiza una intervención socioeducativa con personas y en sus contextos, con el fin de que logren un desarrollo personal y social pleno, y participen, de modo responsable, en los diferentes ámbitos sociales y comunitarios. Desempeña con otros profesionales una función de intervención social y educativa”.

La figura del educador social (educadores especializados, animadores socioculturales o educadores en el tiempo libre, como antes se les denominaba) nace para dar respuesta a diversas carencias sociales, educativas, culturales y de ocio de nuestra sociedad, y es precisamente con su actuación en estos contextos, donde la profesión de educador social ha adquirido unas competencias específicas que la han diferenciado de otros colectivos profesionales. A lo largo de los años esta figura se ha ido redefiniendo continuamente, adaptándose a las circunstancias y necesidades sociales.

El Educador Social en una persona dedicada a la educación dentro del ámbito de la educación no formal. Pero, a pesar de esto, en la actualidad algunas comunidades autónomas cuentan con la presencia del educador social en la escuela, como una figura más dentro del Departamento de Orientación de los Institutos. Sus ámbitos de trabajo incluyen funciones relacionadas con la prevención y control del absentismo, educación para la salud, educación para el ocio, desarrollo de habilidades sociales, prevención del acoso entre iguales, control de conductas disruptivas, conexión con el entorno y vigilancia a los alumnos que utilizan transporte, así como aquellas que les sean encomendadas por el equipo directivo en el ámbito de sus funciones.

Ya sea dentro o fuera del ámbito escolar, este profesional, tratará de atender esos aspectos de los que no se ocupa la educación reglada o formal.

La labor socioeducativa que realiza este profesional, se puede aplicar a diferentes grupos de edad, sectores (salud, justicia, servicios sociales, ocio) y niveles de intervención (prevención, riesgo y reinserción).

El Educador Social actualmente lo podemos encontrar en diferentes ámbitos de actuación como:

  • Centros, entidades o instituciones de régimen “cerrado”: centros de acogida, centros residenciales de infancia, centros de tercera edad, etc.
  • Medio abierto: educadores de calle, ejecución de medidas judiciales, desarrollo comunitario.
  • Servicios de: Atención Primaria, Servicios Sociales, Sociopedagógicos municipales, de barrio…
  • Drogodependencia
  • Consejerías de Juventud
  • Centros de ocio y tiempo libre

Como vemos, su trabajo tiene cabida tanto en centros, como en medio abierto o en instituciones y con programas que pueden ser de carácter público o privado.La figura de este educador en medio abierto es muy importante, con una amplia tarea que realizar, desde los contactos con la Administración y sus recursos, hasta la convivencia cotidiana con los jóvenes del barrio.

Puede intervenir dentro o fuera del ámbito escolar desarrollando competencias como diseñar planes, programas, proyectos y actividades de intervención en diversos contextos, promover procesos de dinamización cultural y social, aplicar metodologías específicas para la intervención con distintos colectivos, elaborar y gestionar medios y recursos para la intervención sociocomunitaria, mediar en situaciones de riesgo y conflicto o identificar y diagnosticar situaciones complejas que fundamenten el desarrollo de intervenciones.

El educador social trabaja siempre inmerso en equipos y en redes, de una forma coordinada, para enriquecer su trabajo.

En definitiva, en estos tiempos marcados por la desorientación y desmotivación, se hace esencial esta figura que atiende a las necesidades y problemas de aquellos que necesiten un apoyo y acompañamiento en su desarrollo personal.

Alergias en la Infancia

A veces no es facil reconocer que el niño es alérgico a alguna sustancia, animal o alimento. ¿Cómo saberlo? La respuesta es simple: congestión nasal, estornudos, tos y brotes repentinos son los primeros indicadores de alergia, definida por los expertos como “una respuesta exagerada del organismo contra sustancias que debería tolerar”, entre ellas, los pólenes y los alimentos. Se estima que el 30 por ciento de los niños son alérgicos. Entre los 2 y los 5 años comienzan a aparecer los primeros síntomas de alergia.

El término alergia o enfermedad por hipersensibilidad incluye un grupo de reacciones adversas mediadas inmunológicamente e inducidas por antígenos, que son aquellas moléculas que desencadenan una respuesta específica del organismo en la que participan, fundamentalmente los anticuerpos y los linfocitos. No todos los antígenos producen reacciones alérgicas, y los que sí lo hacen son conocidos con el nombre de alergenos. Los estudios epidemiológicos, clínicos y fisiopatológicos realizados han permitido en los últimos años un progreso considerable en el conocimiento de los factores que influyen sobre la susceptibilidad de un determinado sujeto, el desarrollo posterior de la alergia y su gravedad, el pronóstico de su evolución y de la respuesta al tratamiento.

Por su relevancia como problema de salud en el niño las enfermedades alérgicas ocupan el sexto lugar en frecuencia, afectando al 15-20% de la población infantil y con una tendencia al aumento en los países desarrollados desde hace décadas. Su impacto en la infancia es considerable, condicionando gran absentismo escolar, cambios conductuales y trastornos del aprendizaje; son una causa frecuente de morbilidad, de carga asistencial en nuestras consultas y económica para las familias y para el sistema sanitario. Esa alta prevalencia señala además el papel clave que debiera asumir el pediatra general en el diagnóstico y seguimiento de estos niños. En ese sentido, la Organización Mundial de la Alergia (WAO) considera que para lograr un buen control de estos pacientes es necesario un adecuado nivel de competencia en alergología para cualquier médico, independientemente de su especialidad y su ocupación diaria, lo mismo que una relación de conocimiento y cooperación entre los diferentes niveles asistenciales. Además, debería saber establecer un plan de educación alergológica y de control de la enfermedad individualizado, dirigido a la familia y al niño, y centrado en la evitación del alergeno, el cumplimento terapéutico y el autocontrol. Otro aspecto de interés es el que muchas enfermedades pueden tener manifestaciones similares a las de la alergia y que la alergia puede tener una expresión clínica similar a una enfermedad de origen no inmunológico. Así que para clasificar correctamente la enfermedad de un niño como de origen alérgico se debe confirmar la base inmunológica de la reacción o enfermedad.

Hoy se acepta que la rinitis alérgica, la conjuntivitis alérgica, el asma y la dermatitis atópica, lejos de ser padecimientos aislados deben ser tenidos como manifestaciones de una única enfermedad generalizada en la que pueden coexistir diversos trastornos órgano-específicos con una base común. La rinitis y el asma alérgicos representarían intensidades diferentes de la misma enfermedad de las vías respiratorias; es decir, la enfermedad alérgica abarcaría desde la rinitis alérgica leve hasta el asmay ambos trastornos pueden coexistir en los pacientes alérgicos.De hecho, un 75- 80% de los pacientes asmáticos tienen rinitis y un 19-38% de los pacientes con rinitis tienen asma, fundamentalmente relacionados con la exposición a los ácaros, los pólenes y los mohos

Las manifestaciones de alergia más precoces en el niño son de origen alimentario y si bien la evolución es generalmente hacia la resolución, pueden predisponer a otras sensibilizaciones. La prevalencia de la alergia alimentaria es aún desconocida, debido a la complejidad clínica y disparidad de los criterios diagnósticos, pero se estima que en niños fluctúa entre 0,3 y 7,5%; y se sabe que el 70% de las alergias alimentarias se manifiesta en los primeros años de vida y sólo un 10% después de los 8 años. Después de la leche y el huevo, el pescado es una de las principales causas de alergia alimentaria en nuestro país. Las dietas de eliminación durante el embarazo no se recomiendan, pues pueden deteriorar el estado nutricional de la madre y del feto sin estar claramente demostrado que tengan algún impacto beneficioso en el desarrollo de la enfermedad atópica, a diferencia de la lactancia, donde sí se ha comprobado una disminución de la severidad de la dermatitis atópica en lactantes de alto riesgo de desarrollar alergia al usar dietas de exclusión.

Prácticamente cualquier medicamento puede producir una reacción adversa mediada inmunológicamente, aunque las reacciones a medicamentos de base alérgica deben diferenciarse de aquellas reacciones adversas en personas no alérgicas, tanto debidas a efectos tóxicos o de sobredosis como a efectos colaterales y por interacciones. De hecho, sólo un 5-10% de las reacciones adversas a fármacos tiene un origen alérgico. No obstante, ante un niño que presenta datos sugestivos de alergia a medicamentos el primer paso será la retirada del fármaco sospechoso, iniciar un tratamiento alternativo si así lo exige el estado del niño y programar un estudio alergológico dirigido, en el que los datos recogidos de la historia del proceso y un interrogatorio estructurado y completo resultarán imprescindibles. Hasta que el proceso se haya completado y la alergia confirmada o descartada los padres y cuidadores deben vigilar que no se repita el uso de ese fármaco, siendo esto más importante cuanto más grave haya sido el cuadro que sugiere la sospecha.