Crisis: ¿Cómo puedo explicárselo?

“Si ésta maldita crisis sirve para que reconduzcamos la ruta errónea en nuestra trayectoria vital como familia, si propicia la recuperación de los valores y la importancia en la educación entendida como un concepto integral, al menos habrá tenido un aspecto positivo. Ellos, los niños, lo van a entender. Ahora hace falta que nosostros ejerzamos por una vez de adultos y sepamos explicárselo. Ése es nuestro reto…”

Instalados durante tantos años en un hábitat irreal de consumo masivo, vacas gordas económicas y, también, derroche vulnerador de límites razonables, nos damos de bruces como sociedad con una realidad desconocida que rompe los esquemas tradicionales hasta el punto de producir vértigo. En muy poco tiempo la opulencia generalizada ha dado paso a un panorama de incertidumbre que se traduce en una insoportable cifra de paro con las consecuencias de todos conocidas. La dramática reducción del consumo privado es un hecho que necesita pocos comentarios, el miedo ante la pérdida del empleo, en aquellos que lo conservan, resulta evidente, las noticias de expedientes de regulación en las empresas, los cierres de negocios y las conmovedoras imágenes de desahucios, hablan bien a las claras de una realidad que se torna cada vez peor en el cuarto año de una crisis económica sin precedentes en la que la peor noticia es que no resulta posible atisbar la luz al final del largo túnel en el que nos encontramos.

Hoy son una excepción las familias españolas que no cuentan entre sus componentes con algún miembro en paro y casi ninguna ha escapado a modificaciones laborales, disminución de salarios y, en consecuencia, a una reducción del nivel de vida desarrollado antes de las adversas circunstancias económicas internacionales. La fiesta se ha acabado y con ella las alegrías presupuestarias, los gastos suntuarios y una cierta forma de vida artificiosamente instalada en una burbuja tan previsiblemente frágil como dañina a la hora de poner el acento en otros valores que no fueran el éxito a cualquier precio y el enriquecimiento rápido.

Los niños y los adolescentes lo han vivido con la despreocupación inherente a su edad y la irresponsabilidad traspasada por sus padres: el dinero salía con facilidad de los cajeros automáticos instalados en las calles, todo capricho era satisfecho rápidamente sin que el premio requiriera de ningún esfuerzo previo. La permisividad ha arrasado con cualquier convicción sólida en el proceso educativo y ha instalado en sus mentes la idea de que todo era fácil, divertido y, sobre todo, posible. Ropa de marca, juguetes, dinero para ocio, viajes, accesorios tecnológicos de última generación… lo han tenido todo en una orgía consumista y absurda que ahora es preciso reconducir por mor de la nueva situación. No es posible que la primera comunión de un niño se convirtiera en una competición de obsequios impropiamente caros ni que escolares de secundaria manejaran teléfonos móviles de última generación cuyo precio equivale al salario mínimo interprofesional. Todo esto ha cambiado y ahora es preciso explicárselo a los menores. Hay que decirles que la felicidad no reside en el consumo desbocado, que no se puede tener todo, que es preciso trabajar, estudiar y esforzarse si se quiere tener un futuro confortable. La austeridad es beneficiosa y, además, necesaria. Hay que hablar con nuestros hijos sin demora para explicarles todo detallada y responsablemente.

Se puede vivir controlando los gastos y por ello no hay que perder un ápice de bienestar sentimental, que es realmente el importante. Unos padres lo son, y se ganan el cariño y el respeto de sus hijos, por los valores que les inculcan y el ejemplo que les dan. Durante mucho tiempo fuimos felices con poco y compartimos lo que había sin frustraciones por no llegar a metas que no nos correspondían. En el fondo, nada ha cambiado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: