Veranos anglófonos en cuatro estaciones

Acampar en territorio íbero sin decir una palabra en español. Pasear por los vetustos aularios de los mejores colegios británicos, disfrutar de la hospitalidad que emana de la verde Irlanda. Practicar conversación ante las olas del Pacífico, conocer parajes espectaculares en las antípodas. Existen miles de caminos para aprender inglés en verano.

Para aprender un idioma, hay que mascarlo, convivir con él, afrontar situaciones en las que el recurso al español resulte estéril. Y otra evidencia: en edades tempranas, esta asimilación fluye mucho más rápido. El mito del “niño esponja” adquiere todo su sentido cuando nos referimos a las habilidades lingüísticas, especialmente de conversación.

El verano está a tiro de piedra y ha llegado el momento de planificar las estancias idiomáticas, tengan lugar aquí o en el extranjero. Son fechas de frenética actividad para el crisol de colegios, empresas y organizaciones que ofertan este tipo de productos. Algunos de los mejores platos están a punto de acabarse, así que es hora de concretar qué estamos buscando, rastrear sin prisa el surtido disponible y decidirse antes de que sólo quede plaza en opciones más dudosas.

En apariencia, la vía más segura para una inmersión real pasa por cruzar los Pirineos o saltar el charco. Viajar a países anglófonos parece garantizar que el chaval tendrá que hablar inglés sí o sí, que convivirá con amigos de todas las nacionalidades y que Cervantes quedará gradualmente marginado en sus relaciones.

Muchas veces –probablemente la mayoría– así ocurre. Pero también es posible que nuestro hijo regrese sin haber aprendido nada. Quizá hubiera merecido más la pena apuntarle a un buen campamento “only english” a 100 km de casa. Ante una oferta inabarcable, sólo cabe determinación, contraste y paciencia.

Académico: clases y algo más

Decir que existen cursos de verano para aprender inglés con un perfil estrictamente académico sería casi una falacia. Salvo en esos casos en los que el alumno acude a clase unas horas al día y va a dormir a casa (academias, programas concretos organizados por los propios colegios…), existe una tendencia al alza hacia aderezar cada vez más la enseñanza lingüística con todo tipo de atractivos que amenizan la experiencia del chaval. Incluso en los cursos de régimen diario, sin alojamiento externo, los organizadores suelen tratar de combinar el aprendizaje idiomático con otro tipo de actividades (sobre todo deporte).

Aún así, buena parte de la oferta se presenta ante el público con un marcado perfil lectivo, dejando bien claro que todo lo que no forme parte del objetivo básico (mejorar el inglés) son “actividades complementarias”. La cantidad de cursos y estancias con sus respectivas fórmulas particulares resulta inabarcable. Por fortuna, la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce) aglutina en su web (www.aseproce.org) a la empresas nacionales más solventes.

Uno puede pasar horas y horas indagando hasta topar con el opción que mejor se ajuste a su bolsillo y a sus intereses. Además de incluir enlaces a todas sus compañías asociadas, el portal recomienda ofertas, incluye una sección de consejos y resume las ventajas de los destinos más habituales, entre otros servicios.

Otra camino pasa por acudir directamente al British Council (www.britishcouncil.org/spain), que obviamente puede alardear de un tácito certificado de calidad del que no pueden presumir otras organizaciones. El British atesora además una doble ventaja: ofrece cursos estivales para todas las edades en sus delegaciones en nuestro país (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia…) y facilita el contacto con empresas y centros británicos especializados en la enseñanza del idioma. Para no caer en el pecado del monopolio anglófono, os dejamos también las direcciones del Institut Français (www.ifmadrid.com; esta web corresponde a su sede en Madrid y enlaza con las demás) y el Goethe Institut (www.goethe.de). Todo lo dicho para el British Council sirve también para ellos.

Finalmente, existe la posibilidad de ir por libre y organizar la estancia de tu hijo sin intermediarios, contactando directamente con colegios foráneos. El Rugby School (www.rugbyschool.net), uno de los colegios privados con más alcurnia en Inglaterra, dispone en julio de varios programas para alumnos extranjeros de Secundaria: uno general, otro especializado en diseño y otro que presta especial atención a la práctica de un deporte. Adivinad cuál.

Aventura-temático: doble reto

El clásico campamento en el que lo que prima es el contacto con la naturaleza y el espíritu de cooperación mantiene intactos sus pilares como unas de las apuestas más firmes del mercado por aprender inglés durante el estío. Pero con el boom de los deportes de aventura –que por motivos de organización reservamos para este bloque temático y no para el siguiente–, el modelo “fogata y cumbayá” se ha ido transformando (en algunos casos) en una experiencia que conjuga convivencia idiomática con todo tipo de sorpresas y adrenalina controlada. Escalada en las Montañas Rocosas, rafting en Nueva Zelanda, senderismo por los Highlands escoceses…

También en España abundan las empresas que venden packs de aventura/vivenciales más idiomas, aunque la calidad varía mucho. En algunos casos, los monitores son nativos y el ambiente multinacional. En otros, a los chavales se les habla con acento castizo y tratan exclusivamente con alumnos españoles. La empresa andaluza TECS (www.tecs.es), fundada en 1997 por David Randell, propone un amplio abanico de programas temáticos. Uno de ellos (Go!) está concebido “sólo para aventureros intrépidos” e incluye kayak, rappel, escalada…

Amén de programas más tradicionales, www.roseysummercamps.ch ofrece la posibilidad de alojarse a los pies de los Alpes suizos, experimentar los mejores subidones naturales (tienen hasta salto en paracaídas) y participar en un “proyecto verde” cuyo fin es inculcar valores medioambientales. Sin cruzar los Pirineos, Pueblo Inglés (www.puebloingles.com) se ha ganado una reputación de estrictas normas “only english” en su red de enclaves rurales repartidos por toda la geografía española.

Y si prefieres que tus hijos se involucren en un proyecto cooperativo ecléctico y , Granja Casa Vieja (www.granjacasavieja.com) combina cuidado de animales, artesanía, reforestación, días temáticos de inspiración étnica…

También empieza a estar de moda la modalidad “inglés+ciencia”. El King´s College (www.kingsinternational.es) madrileño organiza estancias en el Concord College (Inglaterra) para que los estudiantes realicen experimentos químicos o proyectos de biología mientras mejoran sus competencias lingüísticas. Para una alternativa más asequible, sin salir de España, prueba en www.mathcamp.eu.

Intercambio: hermanamiento angloespañol

¿Quieres eliminar de un plumazo el riesgo de que la inmersión lingüística que aspiras para tu hijo fracase por la lógica tendencia a hacerse amigos hispanohablantes en territorio anglófono? Entonces decídete por el clásico alojamiento en familia de acogida, a ser posible con su correspondiente intercambio con un alumno foráneo de su edad. Aquí no hay duda: al menos durante buena parte del día, tu hijo CONVIVIRÁ en inglés.

Es también probable que el estudiante se integre como uno más en la pandilla de colegas de su hermano o hermana transitorios, de forma que su tiempo libre también transcurrirá sin temor a la “ñ”. Asegúrate de que la empresa que gestione la estancia disponga de un escrupuloso sistema de filtros al seleccionar a las familias de acogida. Education First (www.ef.com.es) cuenta con años de experiencia. Y sin salir de España, Chit-Chat (www.chit-chat.es) aloja a alumnos españoles en familias extranjeras instaladas en la Comunidad Valenciana.

Deportivos: gol por la escuadra a los phrasal verbs

Combinar el aprendizaje idiomático con la práctica deportiva no es un invento de última generación. De hecho, la inmensa mayoría de estancias lingüísticas –sea cual sea su formato– incorpora algún tipo de ejercicio físico como parte integral de su oferta. Sí hablamos de un fenómeno relativamente reciente al referirnos a la proliferación de combos en los que idioma y deporte cobran la misma importancia. El surtido se antoja enorme: desde equitación en Suiza hasta surf en Hawai. Nos centraremos en los deportes de masas dentro de nuestras fronteras.

El sueño de millones de chavales españoles: participar en un campo de verano del Real Madrid o el Barcelona (respectivamente, www.campusexperience.es y www.fcbarcelonasoccercamps.com). Ambos clubes fusionan en su oferta estival goles por la escuadra y phrasal verbs, y también activan programas destinados a mejorar el tiro a canasta y los verbos irregulares. Las plazas comienzan a escasear: si lo ves como opción predilecta para tu hijo, ha llegado el momento de darse prisa. Ampliando los horizontes del deporte rey, el portal www.soccercampsinternational.com despliega información perfectamente organizada sobre los campus veraniegos de los grandes equipos europeos.

Para émulos de Nadal, el Caxton College, en Valencia (www.caxtoncollege.com), dispone de un atractivo paquete que combina raqueta y clases de conversación con profesores nativos. Y si lo suyo es el baloncesto, puedes buscar en www.traveltuition.com: introduce la palabra “basket” y ante ti aparecerán opciones en Boston, Pensilvania, etc…

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