Archive for the ‘Artículos’ Category

Gemelos: ¿hay que educarlos igual?

La misma edad, el mismo físico, las mismas etapas evolutivas a un tiempo… ¿Plantea alguna peculiaridad la educación de gemelos? ¿Hay que marcar las mismas pautas para ambos o individualizar el trato lo más posible? Te lo contamos. Al margen del aspecto puramente logístico (tomas, baños, cambios, estimulación…) que supone la llegada de dos bebés a la vez a un hogar, tener gemelos implica un gran esfuerzo educativo por parte de los padres.

Desde los primeros meses es importante seguir una serie de normas para facilitar el desarrollo personal de cada niño y, por otro lado, proteger la privilegiada unión que tienen entre los dos.

 ¿Idénticos en todo?

Los gemelos provienen de un solo óvulo que se divide tras el proceso de fecundación (a diferencia de los mellizos, que proceden de dos óvulos fecundados por sendos espermatozoides), por eso su unión comienza a forjarse ya en el útero materno. “Su vínculo ya empieza antes de nacer: se tocan, se acarician, se empujan y se duermen juntos, acurrucados el uno contra el otro.

Además, los gemelos pasan por todas las etapas juntos. Y los idénticos comparten los mismos genes, lo cual hacen que se entiendan a la perfección”, subraya Coks Feenstra, psicóloga infantil y autora de El gran libro de los Gemelos (Ed. Medici). Pero esto no significa que tengan que ser tratados de igual manera siempre, pues es muy importante reafirmar la individualidad de cada uno. ¿Y cómo se consigue? Según palabras de la experta, se logra “educándoles como dos individuos y dando a cada uno lo que necesita. Es imposible educarles de modo igual; además, no es positivo. Siempre hay diferencias entre los dos, incluso entre los idénticos.

La clave está en respetar este vínculo único y destacar al mismo tiempo la individualidad de cada uno”, recalca. Es posible que los dos niños se interesen por actividades similares, ¡perfecto! Sin embargo, sí conviene seguir algunas normas para que se sientan ellos mismos, tales como:

  • No vestirlos iguales: Es una muy comprensible tentación, pero es mejor que cada niño tenga su ropa y no vayan, por lo general, vestidos igual. Sí se puede hacer mientras son bebés, pero cuando van creciendo es más aconsejable que se vistan de forma diferente. Esta norma puede servir también para ayudar en el colegio, en caso de gemelos muy exactos físicamente, para que los cuidadores sepan reconocerlos (hay padres que aplican códigos de color a la ropa para ayudar a diferenciar quién es quién).
  • Dirigirse a ellos por su nombre: Es más breve decir “los gemelos”, pero mucho más acertado llamar a cada uno por su nombre, que, además, se aconseja que no sea demasiado parecido. Tal como comenta la psicóloga, es totalmente normal que tarden más en conocer su nombre y que, durante una etapa, los niños “se llamen con un solo nombre para los dos (JuanMar para Juan y Marcos) o utilicen solo uno de los dos para ambos (Juan)”.
  • Darles su espacio y su tiempo: Puede resultar muy complicado, y más si se tienen otros hijos, pero hay que intentar proporcionarle a cada uno de los gemelos un tiempo en solitario con los padres y también un espacio, que puede ser una estantería en la habitación, sus propios juguetes… Los niños deben reconocer que cuentan con un mundo personal al margen de su hermano. Y cuando llega el cumpleaños, lo mejor es que haya dos tartas, dos velas, dos regalos…
  • No compararlos: “Hay que intentar compararlos lo menos posible -recomienda Coks Feenstra-. Su desarrollo no tiene por qué ser igual”. Del mismo modo tampoco hay que caer en la tentación de “comparar la educación que se le brinda a un hijo con la que se da a los gemelos, ya que en muchas situaciones las pautas son distintas. Los padres de gemelos se enfrentan a una serie de dificultades que otros padres no viven”.

 ¿Qué hacemos si…?

En general, la unión entre los gemelos es envidiable, pero no todo es un camino de rosas, pues también se pelean “¡y con vehemencia!”, como apunta la psicóloga. “Son las dos caras de una misma moneda: se quieren muchísimo y a veces se odian mucho. Los padres van entendiendo esa relación poco a poco”. Así pues, se trata de una forma de estar juntos que tiene unas peculiaridades que conviene conocer para actuar de la forma correcta.

  • ¿Hay uno dominante? “No siempre se da una dominancia. Hay que matizar: en los idénticos suele haber más bien un ‘reparto de roles’. Uno es el hablador, el otro es el organizador, el que inventa los planes. O uno es el que entabla los contactos y el otro los mantiene. Según los puntos fuertes de cada uno llegan a tal reparto, que cambia según las fases de su vida”, aclara Coks Feenstra.
  • ¿Se imitan siempre? “La imitación es una forma de aprender. Todo niño imita a sus padres y así va aprendiendo habilidades. El gemelo también imita a su otro gemelo. No es problema, salvo en el caso de que repitan las malas conductas del otro. Esto ocurre, a menudo, sobre todo entre el primer y el cuarto año. Los padres en estos casos deben ser flexibles y diplomáticos. Un ejemplo: uno salta en el sofá y la madre lo corrige. Al rato el otro también se pone a saltar. Lo hace en parte porque le gusta que la mamá también se fije en él, pero la madre no tendrá otro remedio que corregirle también”, detalla la experta. Así pues, la imitación es tanto de las cosas positivas como de las que lo son menos.
  • ¿Se aíslan del resto de hermanos? “En general, en la familia es algo más difícil conseguir una armonía. Los gemelos tienden a formar una unión muy fuerte en la que incluso a veces no dejan participar al otro hermano. Tiene su explicación: los idénticos se entienden a la perfección y juegan realmente muy a gusto el uno con el otro. La participación de un tercero lo viven como una interrupción”, destaca la psicóloga. ¿Qué se puede hacer entonces? Favorecer el trato entre los distintos hermanos, por ejemplo, colocándolos a los tres juntos en la habitación, o haciendo pequeñas salidas en las que uno de los gemelos vaya acompañado del otro hermano.
  • ¿Hacen fuerza frente a los padres? “los gemelos pueden formar un bloque y rebelarse juntos contra los papás. Entre los dos se sienten siempre apoyados. Por tanto, para los padres de gemelos es más complicado enseñarles la disciplina y establecer límites. Pero no es imposible. El mejor remedio es ser estricto, claro y conciso. También es importante que los padres se dirijan a ellos individualmente; si se comportan mal, deben hablarles a cada uno por separado. Así las palabras surten más efecto. Si les hablan a la vez, se sienten mucho menos aludidos y se escudan el uno en el otro”, puntualiza.

En clase: ¿juntos o separados?

Es el eterno dilema. ¿Debe separarse en la etapa escolar a los gemelos? Para Coks Feenstra, hasta los tres años deben permanecer juntos en la guardería, lo que les facilita su adaptación y evita “una doble separación: la de los padres y la del hermano gemelo”. Una vez transcurrido este periodo, aconseja tener en cuenta tres factores: su relación, su madurez emocional y su origen biológico (gemelos o mellizos), ya que los gemelos pueden acusar más el alejamiento.

“En cuanto a la relación –explica- puede haber factores que hacen recomendable una separación, como una rivalidad muy acusada, una dominancia… Con respecto a la madurez emocional hay que valorar si ya pueden estar el uno sin el otro y si esto les beneficia de algún modo (separarles debe tener algún motivo). En general, a los tres años aún es algo pronto y es mejor esperar hasta los seis años en que se valore de nuevo la situación”. En todo caso, la experta recomienda que cada caso sea tratado de forma individual, “no es bueno que el colegio adopte una medida para todos los casos”.

Un ritmo diferente

Aunque en la mayor parte de las áreas de desarrollo no hay distinciones entre el ritmo de aprendizaje de los bebés gemelos con respecto a los que no lo son, sí que se constata una diferencia en cuanto a la adquisición del lenguaje. Así lo explica la psicóloga: “Los gemelos tardan unos seis meses más en soltarse a hablar. Se debe a que ellos gozan menos del contacto individual con los padres. Estos suelen hablarles a los dos a la vez”. No obstante, este retraso es temporal, ya que a los cuatro años se equiparan a los no gemelos.

En cuanto al sueño, los gemelos presentan menos problemas para conciliar el sueño y menos despertares nocturnos. ¿La razón? Al compartir la habitación tienen “menos sensación de soledad”. Otra particularidad interesante es que en los gemelos se da antes una sensación de “nosotros”, que de “yo”. Así, mientras que los no gemelos entre los 18 y 24 meses ya entienden que son personas individuales, en los gemelos esta percepción se retrasa hasta los 24-36 meses.

Para saber más

Si te surgen dudas sobre la educación de tus gemelos, entra en www.coksfeenstra.info.

Anuncios

¡Se acabó el juego!

Desde la época de las cavernas, los niños se han juntado entre ellos para pasarlo lo mejor posible imitando el modo de vida de los adultos. El juego desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo, el aprendizaje, la maduración infantil, y la socialización de los niños. Pero los tiempos cambian, a veces para mal… Según un estudio, los niños españoles juegan cada vez menos tiempo y más solos, por culpa de los cambios del estilo de vida moderno.

Así lo pone de manifiesto “Juego y familia”, un estudio del Observatorio del Juego Infantil, que arroja una inquietante conclusión: un tercio de los niños en España juegan solos, y cada vez se inician antes en el manejo de videoconsolas y otros aparatos electrónicos. “Los niños necesitan jugar con otros niños para su desarrollo integral y no sólo para divertirse porque el juego socializado permite un mayor desarrollo de sus competencias emocionales y sociales”.

“Todos los juguetes influyen en la educación de los más pequeños y en su desarrollo psíquico, emocional y cognitivo”, “Los juguetes y juegos nos enseñan a seguir unas normas, a compartir unos objetivos, a colaborar, a crear estrategias… Nos ayudan a socializarnos y a través de ellos aprendemos las normas, la cultura y las características de la sociedad actual”.

En las últimas décadas, cada vez más padres regalan a sus niños videojuegos que les mantengan absorbidos durante horas, pues están convencidos de que se trata de una forma fácil, pero muy eficaz de que dejen de “dar guerra”. Sin embargo, no todo son ventajas. El principal efecto negativo de los videojuegos es que fomenta la soledad, lo que puede tener efectos negativos en el aprendizaje de las relaciones sociales.

“Cada tipo de juego tiene unas características y unos beneficios según las habilidades que desarrolla y su adaptación a la edad del niño. El juego con videoconsolas, además de los beneficios que puede presentar (desarrollo de estrategia, coordinación, etc.) tiende a fomentar la soledad del niño”, comenta Pastor. “El pequeño crea su propio mundo virtual aislándose del real, en el que la comunicación cercana y personal va perdiendo importancia. Es por ello que cabe tener muy en cuenta el tipo de juego y la edad del niño para evitar este tipo de procesos y fomentar otros que puedan resultar beneficiosos”. Con 3 años algunos ya empiezan a iniciarse en el manejo de dispositivos electrónicos.los niños españoles

El estudio se ha elaborado a partir de un millar de entrevistas online, con familias de todo el territorio español, con hijos de entre 3 y 14 años. En general, los resultados son sorprendentes, sobre todo en lo referente al tiempo de juego, que viene a ser de una hora al día, tiempo a todas luces insuficiente.

Además, se concluye que a la gran mayoría (78,7%) de los niños españoles les divierte sobre todo jugar con otros niños, como sus vecinos, sus amigos y sus compañeros de clase. El problema es que en los últimos tiempos, los padres les permiten salir menos de casa, por la inseguridad, y conocen menos a sus vecinos, por lo que si no juegan con sus hermanos, pasarán la mayor parte del tiempo de ocio con adultos o solos.

“El problema es que además de tener pocos hermanos, o con edades distantes, no conocen a sus vecinos ni sus padres hacen nada para que los conozcan y el juego en la escuela se limita a la hora del patio”. “Los padres deben conseguir que sus hijos jueguen con otros niños de la misma edad para que puedan desarrollar habilidades que pueden necesitar en el futuro como el trabajo en equipo, la creatividad, el respeto a la norma, etc.”.

Cambian mucho los resultados del estudio en función de cada comunidad autónoma, pues por ejemplo en Extremadura los niños se decantan por quedarse en casa, y las reuniones familiares, mientras que en Cataluña prefieren las actividades al aire libre. Los juguetes más usados por los chavales son los juegos de mesa, las bicicletas y los puzzles. Como cabía esperar, sigue habiendo notables diferencias entre las preferencias de uno y otro sexo. Los niños abrumadoramente prefieren los juegos electrónicos, mientras que las niñas escogen los peluches, las muñecas bebé y las muñecas maniquí.

Convivencia, un campo de minas

A todos los padres y docentes les gustaría que sus hijos y alumnos fueran dóciles, colaboradores, sensatos, obedientes, tranquilos. Sin embargo, existe un creciente número de alumnos que viven asentados en la desobediencia, en las malas contestaciones, en la mentira, en la inadaptación. Son los niños problemáticos, un problema creciente que no tiene fácil solución.

En España, hay un programa televisivo, Hermano mayor, que visualiza las complicadas relaciones que se viven en muchas familias entre padres e hijos adolescentes, sobre todo por la actitud de los hijos, conflictiva y despótica. Este programa de televisión ayuda a estas familias a buscar soluciones para que sus hijos vuelvan a la senda del sentido común. La mayoría de las veces la solución pasa también por un cambio en los métodos educativos, donde muchos padres, a pesar de sus buenas intenciones, hacen agua.

 “Dando el poder a los padres”.

Con un marcado carácter científico, los mismos fines persigue un programa inglés denominado “Dando el poder a los padres, dando el poder a la comunidad”, que ha desarrollado el Instituto de Psiquiatría del King’s College del Reino Unido y cuyos resultados ha publicado la revista British Medical Journal.

Ante los hijos problemáticos, conviene saber que unos nacen y otros se hacen. Los que nacen “con problemas” requerirán a menudo una atención médica especializada, pues sus patologías requieren de la intervención de profesionales. Menos mal que en España han cambiado las cosas en relación con las visitas a psicólogos y psiquiatras, también entre la población juvenil, y hoy día se acepta de manera generalizada que resulta positivo la visita a los profesionales para encontrar las mejores soluciones.

Pero si antes no se iba nunca al psicólogo o psiquiatra, se corre ahora el peligro contrario de acudir a ellos a la mínima oportunidad, buscando las soluciones fuera del ámbito familiar o docente.

Conviene, por eso, en primer lugar, discernir los niños o jóvenes que requieren esta asistencia médica porque tienen unas patologías acusadas de aquellos otros que crean problemas como consecuencia, lo más seguro, de un mal carácter y de una mala educación.

La adolescencia, terreno pantanoso.

Hay muchos jóvenes que se convierten en problemáticos en plena adolescencia, cuando se viven drásticos cambios afectivos, neuronales, sociales, educativos, etc. La adolescencia suele ser, aunque no conviene generalizar, un terreno pantanoso donde muchas veces los hábitos y los comportamientos a los que estaban habituados los niños sufren serios trastornos. Incluso la relación con los padres, que parecía cordial, se vuelve tensa, complicada, problemática.

En la adolescencia, pues, es más fácil que todo se vuelva patas arriba y que haya una quiebra, una fractura en la educación de los hijos.

La mayoría de los padres se sienten muy desorientados a la hora de abordar las complicaciones que surgen en esta etapa, pues los métodos que se empleaban en años anteriores ahora no sirven y pueden ser, además, perjudiciales. Por eso es normal que los cursos de orientación familiar dediquen una atención preferente a esta etapa en la formación de los hijos.

Víctimas de una educación errática.

Los expertos del Instituto de Psiquiatría del King College´s sostienen que en muchas ocasiones los síntomas que explotan en la adolescencia pueden ser consecuencia, quizás, de la aplicación de unas pautas educativas erráticas e incorrectas que llevan años aplicándose en el ámbito familiar y también educativo.

No es ya infrecuente que antes de la adolescencia existan niños y niñas problemáticos porque durante años se les ha acostumbrado a ser ellos el narcisista centro y motor del universo, satisfaciendo de manera inmediata todos sus apetitos, ocurrencias, caprichos, antojos, etc., como si la misión de los padres fuese únicamente volcarse en darles lo que pidan.

En muchas familias no mandan los padres ni las madres, supeditados a las ocurrencias de carácter de unos niños que se han convertido en auténticos dictadores. No es ninguna exageración.

Detrás de unos hijos problemáticos puede haber también unos padres problemáticos, que no han acertado a la hora de educar a sus hijos. No les han exigido que acepten un mínimo de normas de convivencia, unos límites lógicos en el comportamiento familiar, una serie de responsabilidades que todos deben asumir.

Padres y madres que han tenido miedo a parecer mínimamente autoritarios y que en su afán de ser los mejores padres enrollados, los más amigos de sus hijos, los cómplices ideales, han hecho dejación de sus obligaciones y han convertido a sus hijos en meros colegas.

Muchas veces, los hijos problemáticos se han aprovechado de estas debilidades y han acabado por coger ellos el mando en plaza, imponiendo su arbitraria autoridad.

Padres y especialistas en la misma dirección.

El programa puesto en marcha por el Instituto de Psiquiatría británico basa su éxito en la colaboración entre padres, especialistas y el centro educativo. Se trata de casos de hijos problemáticos ya consolidados, en los que hacía falta una intervención especial. El programa, como reza su nombre : “Dando el poder a los padres, dando el poder a la comunidad”, pasa por devolver a los padres la autoridad perdida con el fin de que los hijos asuman sus responsabilidades.

Los resultados han sido francamente satisfactorios para unas vidas familiares que se habían convertido en un campo de minas, multiplicando el estrés de todos sus miembros. No solamente consiste el programa en “enderezar” a unos hijos y alumnos que se han torcido; el programa reeduca a los padres para que asuman de otra manera su rol educativo.

Conviene adelantarse, pues, antes de que el problema sea más serio. No hay que esperar a ver si el niño o la niña abandonan la violencia en el lenguaje, la mentira sistemática, la bronca constante y los comportamientos desequilibrados un poco más adelante (esa actitud de que el paso del tiempo es la solución mágica a tantos problemas).

Hay que coger el toro por los cuernos antes de que los niños problemáticos comiencen a tener serios problemas con adicciones también problemáticas.

Colegios rurales: otra forma de educar

Toca el timbre me voy a mi clase y me encuentro con ¡8 niños! No, no hay ninguna epidemia rara; son todos mis alumnos y no son todos del mismo curso: 2 son de primero, 2 de segundo y 4 de tercero de Primaria.

No me estoy refiriendo a ningún caso excepcional, pues esta es la realidad en los colegios de ámbitos rurales, colegios de pequeños municipios que han visto como su matrícula ha ido disminuyendo con el apelotonamiento de la población en las ciudades y grandes núcleos poblacionales.

La existencia de estos centros está plenamente reconocida a nivel legislativo y son de tres tipos:

  • Por un lado tenemos las escuelas unitarias que son como las antiguas escuelas de pueblo donde solo existe un aula y los niños están todos juntos.
  • Después tenemos los centros incompletos, así se denominan los centros de menos de 6 aulas y en que los niños dependiendo del número se agrupan en ciclos o incluso de tres cursos diferentes en un mismo espacio-aula.
  • En algunas comunidades la falta de alumnado ha hecho aparecer un tercer tipo de centros: los CRA (centro rural agrupado). Estos son varias escuelas unitarias próximas que se han unido y funcionan como un solo centro. Se reparten el alumnado por ciclos y así salvan el problema de tener a todos los alumnos juntos, compartiendo tanto material como profesorado (denominado itinerante).

Estos coles antiguamente llenos de niños con la antigua EGB, están ahora semivacíos y pese a que pueda parecer lo contrario, la carga de trabajo que tenemos los docentes de estos colegios se multiplica dado que tenemos que llevar al mismo tiempo a niños de diferentes cursos y edades.

Futuro

¿Y que va a ser de estos colegios en la actual situación de nuestro país? ¿Permanecerá vigente el derecho a una educación diferenciada o el tijeretazo cerrará todas estas escuelas?

Bien, la realidad es que la mayor parte de estos colegios son de titularidad pública por lo que el futuro y condiciones de estos centros dependerá de lo que diga la política del momento, el coste que representan estos centros es alto si miramos la proporción de alumnado que representan.

Pero si realmente se valora la enseñanza en estos ámbitos, se debe hacer valer lo que la LOE promulga sobre educación compensatoria (garantizar la igualdad de condiciones a nivel educativo en cualquier ámbito).

En estos centros, los docentes debemos actuar no solo sobre los alumnos sino también sobre las familias, que en muchos casos tienen muy buena voluntad, pero les faltan recursos para ayudar mejor a sus hijos en casa. Otra dificultad añadida para estos padres es poder proporcionar a sus hijos algo tan sencillo en una ciudad como son las actividades extraescolares.

 Ventajas

Pero no todo son desventajas, la enseñanza en estos centros tiene varias cosas muy ventajosas para alumnos y profesores:

  • Conocimiento a fondo de cada alumno y sus circunstancias, es decir, enseñanza individual y personalizada.
  • Acceso preferente a las TICS teniendo mucho más material por alumno que otros alumnos de centros mas grandes.
  • En las lenguas extranjeras más oportunidades para comunicarse al ser menos alumnos por profesor.
  • El alumnado de estos centros es muy diferente al de las ciudades, son niñ@s muy sociables que valoran mucho ir al colegio y disfrutan con sus compañeros y profesores.
  • Estos alumnos establecen un vínculo muy especial con sus profesores por lo que la responsabilidad que tenemos los docentes es mucho mayor al ser menos profesores, un maestro desmotivado lastra la educación de sus alumnos pues es su única referencia.

Por un futuro de colores

Más altos, bajos, rubios o morenos, de la calle de al lado o desde fuera de las fronteras. En clase, los niños son –cada vez más– diferentes. ¿Cómo transmitirles la diversidad como un valor positivo?

En los primeros meses de 2012, el Ministerio de Empleo contabilizaba más de cinco millones de inmigrantes viviendo en España. Y, aunque la cifra es inferior al año pasado (6,7 millones), la convivencia con personas llegadas de otros países es cada vez más común. Desgraciadamente, esto se convierte a veces en excusa para actos racistas y xenófobos, como el reciente crimen antisemita en un colegio de Toulouse (Francia). En las manos de nuestros hijos está que estas situaciones desaparezcan para las futuras generaciones.

¿Asusta lo diferente?

Vivimos en un mundo plural donde las idas y venidas de población responden al estado de los bolsillos. Esto ha convertido a las escuelas en pequeñas Torres de Babel donde podemos ver cómo reacciona la sociedad ante estos cambios.

Llegado este punto, el papel de los padres es fundamental para moldear a los que serán protagonistas del futuro. Sin embargo, ¿cómo educarlos en el respeto a los demás cuando….

  • la idea de igualdad todavía no ha existido?,  La idea de la igualdad ante la Ley viene de la Revolución Francesa, donde fue la burguesía quién decidió quiénes eran titulares de esos derechos, es decir, un varón blanco, heterosexual, cristiano, con estudios y sin discapacidades visibles. Por tanto, veíamos ya una diferencia de base entre los iguales y los “otros”.
  • medimos la validez de las demás ideas en base a las nuestras? , en el Informe Anual sobre Racismo 2011 de la importancia de la interculturalidad frente a la multiculturalidad. “La interculturalidad recoge (…) actitudes y comportamientos acordes con los principios del mejor entendimiento de los alumnos de diversas culturas”.  O lo que es lo mismo, y como ya recomendaba el Consejo de Europa allá por 1986, “no se trata de tender hacia un mestizaje cultural, sino de promover el conocimiento de los puntos de vista recíprocos y favorecer la aceptación del otro”.

Apostar por la interculturalidad significa olvidarse de las ideas que sitúan nuestra propia cultura como baremo de la validez o invalidez de las otras. Esto ayudará a crear valores compartidos que permitan el progreso de los diferentes grupos sociales. Así, dejaremos de ver muros donde podemos crear puentes.

Guetos en las aulas

Hace más de un año, la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) hizo público un estudio donde se afirmaba que España estaba presenciando el surgimiento de “escuelas gueto”. Por ello según el ECRI “las autoridades deberían revisar los procedimientos de admisión para garantizar una distribución uniforme de los alumnos españoles, inmigrantes y gitanos” y tomar medidas para reducir el abandono escolar prematuro.

Por otro lado, los extranjeros emigrados de sus países o los miembros de la etnia gitana suelen organizarse en comunidades. Esto supone que tenemos escuelas gueto porque tenemos barrios gueto; así, los vecinos en estas zonas acudirán a la escuela más cercana, organizándose sin quererlo en una reproducción a escala de su país o cultura.

Romper esta situación no es sencilla y necesitaría un replanteamiento de la estructura educativa del país que fomente el reparto y mezcolanza de extranjeros y nativos. Sin embargo, mientras eso no se produce, no subestimemos el poder de un niño. Ellos pueden ayudar a integrar a los recién llegados tanto en las aulas como en los parques cercanos y juntos construir una cultura de convivencia. Las palabras de los padres serán el guión para ese ambiente de aceptación, por tanto nunca deberán menospreciar ni diferenciar a unos amigos de otros por cuestiones como raza, religión o procedencia.

Una Nueva Realidad Infantil: Los Niños Llave

Los cambios socio-económicos y educativos de los últimos años han generado una nueva realidad infantil: los niños llave. Niños que carecen de adultos que se ocupen de ellos desde la salida del colegio y que disponen de llaves, desde muy temprana edad, para poder entrar en casa. En algunos casos esa ausencia lleva otras responsabilidades asociadas: cuidar de los hermanos menores, hacerse la comida u ocuparse de todo solos por la mañana antes de salir de casa.

Lejos de provocar sentimientos de culpabilidad y centrarnos en lo aspectos negativos queremos, como siempre, ver el mundo con optimismo. Si desde esta visión nos planteamos, ahora que llega la preparación del nuevo curso, esta necesidad en nuestra familia: ¿Cómo podemos hacer lo mejor? ¿Qué aspectos debemos tener en cuenta? ¿Tiene alguna consecuencia positiva?…

Cuando nos planteamos esta circunstancia parece claro que para nadie es la solución ideal pero, en muchos casos, parece que no hubiera otra. En este sentido me gustaría abogar un poco más por la tribu y por la vuelta a algunos aspectos de crianza tradicional. Una de las razones de trasfondo por las que aparece este problema son las familias nucleares de corta extensión, la “independencia” de las familias o la ausencia de redes sociales de apoyo de calidad. Es importante comprobar, antes de tomar esta decisión, si no hay otras opciones mejores. Salvando la alternativa de sobrecargar a los abuelos existen otras posibles soluciones intermedias.

Si tu trabajo tiene cierta flexibilidad para acoplarse un día a la semana o una semana al mes es posible ponerse de acuerdo con otras madres o padres en situación similar. No olvides que tu problema no es único. ¿Por qué no cuidar una vez a la semana, o una semana al mes, de tu hijo y otros 3 compañeros y turnarse con sus padres para hacerlo de forma alternativa?

Si tienes amigas o conocidas que estén en circunstancias parecidas y que tengan algo de presupuesto, aunque sea corto, para solventarlo existe una opción poco difundida en España pero más común en otros países: los jardines rodantes. Se trata de cuidadoras que se ocupan de entre 2 y 4 niños a la vez y que alternan la estancia en las casas de cada uno de los niños. Aunque se ha explotado más a nivel de infantil como alternativa a la guardería, puede ser llevado a cabo a cualquier edad y ofrece ventajas económicas además de fomentar la relación entre iguales y la posibilidad de crear grupos de estudio en los más mayores.

¿Existe en tu localidad un banco del tiempo? Es posible que te interese intercambiar el cuidado de tus hijos por unas clases particulares o cualquier otro servicio que tú puedas prestarles.

Si ya hemos valorado todas las opciones y no encontramos otra solución que dejarles solos…No te preocupes ni te culpabilices. Si lo organizas de forma adecuada puede tener también consecuencias positivas para el desarrollo de tu hijo. Se hará más responsable, tomará más conciencia de las necesidades de un hogar y valorará mucho todo el tiempo que le dediques al 100%. Es importante seguir unas recomendaciones mínimas para que la experiencia sea positiva:

  • Valora detenidamente el centro al que va a acudir. Recuerda que no todos tienen los mismos horarios de clases ni servicios de apoyo.
  • Haz el cambio progresivo. Déjale unas llaves previamente mientras tú estés aun con él en casa. Podrás poner a prueba si las olvida en casa, las pierde…
  • Dales mayores cotas de responsabilidad progresiva en otros aspectos. Es primordial si quieres que se haga responsable, comprobar que puede serlo en sus autonomías básicas.
  • Asegúrate de que sabe resolver problemas y enfrentarse a dificultades. Aunque estés tú permítele que solvente él pequeñas dificultades del día a día.
  • Se realista respecto a sus capacidades tanto físicas como psicológicas: ¿hace falta fuerza para abrir la puerta? ¿Puede ocuparse realmente de sus hermanos? ¿Comprende y prevé los riesgos de sus acciones?
  • Busca una persona cercana que pueda acudir rápido si sucediera algo.
  • Ayúdales a organizar el tiempo: deberes, ocio, tecnologías…
  • Marca junto con él unas normas y pautas básicas de conducta y ponlas por escrito en un lugar visible y accesible durante todo el día.
  • Planifica como van a ser las comidas, el uso del dinero de emergencia etc.
  • Aprovecha el tiempo que pases con él al llegar a casa para hablar y fomentar una comunicación fluida. ¿Cómo le ha ido?, ¿qué problemas le han surgido?, ¿ha tenido miedo? ¿se siente solo? Es importante conocer sus sentimientos y sensaciones y darle la oportunidad de expresarlos.
  • No olvides que tu responsabilidad educativa sigue estando ahí. Aunque no le veas mucho define los límites y exígele en la medida de sus posibilidades.

Crisis: ¿Cómo puedo explicárselo?

“Si ésta maldita crisis sirve para que reconduzcamos la ruta errónea en nuestra trayectoria vital como familia, si propicia la recuperación de los valores y la importancia en la educación entendida como un concepto integral, al menos habrá tenido un aspecto positivo. Ellos, los niños, lo van a entender. Ahora hace falta que nosostros ejerzamos por una vez de adultos y sepamos explicárselo. Ése es nuestro reto…”

Instalados durante tantos años en un hábitat irreal de consumo masivo, vacas gordas económicas y, también, derroche vulnerador de límites razonables, nos damos de bruces como sociedad con una realidad desconocida que rompe los esquemas tradicionales hasta el punto de producir vértigo. En muy poco tiempo la opulencia generalizada ha dado paso a un panorama de incertidumbre que se traduce en una insoportable cifra de paro con las consecuencias de todos conocidas. La dramática reducción del consumo privado es un hecho que necesita pocos comentarios, el miedo ante la pérdida del empleo, en aquellos que lo conservan, resulta evidente, las noticias de expedientes de regulación en las empresas, los cierres de negocios y las conmovedoras imágenes de desahucios, hablan bien a las claras de una realidad que se torna cada vez peor en el cuarto año de una crisis económica sin precedentes en la que la peor noticia es que no resulta posible atisbar la luz al final del largo túnel en el que nos encontramos.

Hoy son una excepción las familias españolas que no cuentan entre sus componentes con algún miembro en paro y casi ninguna ha escapado a modificaciones laborales, disminución de salarios y, en consecuencia, a una reducción del nivel de vida desarrollado antes de las adversas circunstancias económicas internacionales. La fiesta se ha acabado y con ella las alegrías presupuestarias, los gastos suntuarios y una cierta forma de vida artificiosamente instalada en una burbuja tan previsiblemente frágil como dañina a la hora de poner el acento en otros valores que no fueran el éxito a cualquier precio y el enriquecimiento rápido.

Los niños y los adolescentes lo han vivido con la despreocupación inherente a su edad y la irresponsabilidad traspasada por sus padres: el dinero salía con facilidad de los cajeros automáticos instalados en las calles, todo capricho era satisfecho rápidamente sin que el premio requiriera de ningún esfuerzo previo. La permisividad ha arrasado con cualquier convicción sólida en el proceso educativo y ha instalado en sus mentes la idea de que todo era fácil, divertido y, sobre todo, posible. Ropa de marca, juguetes, dinero para ocio, viajes, accesorios tecnológicos de última generación… lo han tenido todo en una orgía consumista y absurda que ahora es preciso reconducir por mor de la nueva situación. No es posible que la primera comunión de un niño se convirtiera en una competición de obsequios impropiamente caros ni que escolares de secundaria manejaran teléfonos móviles de última generación cuyo precio equivale al salario mínimo interprofesional. Todo esto ha cambiado y ahora es preciso explicárselo a los menores. Hay que decirles que la felicidad no reside en el consumo desbocado, que no se puede tener todo, que es preciso trabajar, estudiar y esforzarse si se quiere tener un futuro confortable. La austeridad es beneficiosa y, además, necesaria. Hay que hablar con nuestros hijos sin demora para explicarles todo detallada y responsablemente.

Se puede vivir controlando los gastos y por ello no hay que perder un ápice de bienestar sentimental, que es realmente el importante. Unos padres lo son, y se ganan el cariño y el respeto de sus hijos, por los valores que les inculcan y el ejemplo que les dan. Durante mucho tiempo fuimos felices con poco y compartimos lo que había sin frustraciones por no llegar a metas que no nos correspondían. En el fondo, nada ha cambiado.