Archive for the ‘Técnicas de estudio’ Category

Deberes

Los deberes hay que hacerlos diariamente, porque:

  • Ayuda a ir asimilando lo que se va explicando en clase.
  • Te exige llevar la asignatura al día.
  • Permite aprovechar la clase en la que se corrigen los deberes.

Además, el profesor percibe quienes son los alumnos que realizan las tareas propuestas, aquellos que se toman la asignatura en serio, lo que tendrá en cuenta a la hora de evaluar.

Lo ideal es hacer los deberes el mismo día en que se ha visto la lección, cuando aún está “fresca” la explicación. No hay que esperar al último día para hacerlos.

Si hoy lunes nos envían deberes para el jueves, deberíamos tratar de hacerlos hoy mismo por la tarde y no esperar al miércoles ya que entonces probablemente haya olvidado parte de la explicación. Además, es preferible evitar agobios de última hora. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”

Si se hacen los deberes en casa es bueno que quede constancia de ello; así, si el profesor pide voluntarios uno debe presentarse. Contará positivamente en tu evaluación.

Además es una oportunidad de intervenir en público, de perderle el miedo a actuar delante de gente, lo que resultará muy útil el día de mañana en la vida profesional.

Cuando en clase se corrigen los deberes hay que estar muy atentos y comprobar si uno los ha hecho correctamente o se ha equivocado en algo.

El estudiante que no hace los deberes el día de las correcciones se encontrará completamente “fuera de juego”, no le sacará ningún partido a estas clases. Si en las correcciones surgen dudas es el momento de planteárselas al profesor.

Exámenes Orales

El examen oral presenta un nivel de dificultad mayor que el examen escrito.

En el examen escrito el alumno dispone de todo el tiempo del examen para organizar sus respuestas; puede comenzar contestando aquellas que mejor sabe, y utilizar el resto del tiempo para reflexionar y tratar de desarrollar aquellas otras que le resulten más difíciles.

En el examen oral no dispone de este tiempo de reflexión; el profesor pregunta y hay que contestarle inmediatamente.

La presión anterior, unido al hecho de estar en presencia del profesor, puede aumentar considerable la tensión nerviosa dificultando la exposición.

Como contrapartida, el examen oral también presenta ventajas. Supone una oportunidad de lucimiento ante el profesor, de demostrarle cómo se domina su asignatura.

En un examen oral se pueden desarrollar las preguntas con mayor profundidad que en un examen escrito (no es lo mismo hablar que escribir): se podrá ahondar en los detalles, relacionar la pregunta con otros puntos del temario, exponer una opinión personal al respecto.

El estudiante debe tratar de desmitificar el examen oral como un momento temido y verlo más como una gran oportunidad.

En definitiva, el examen oral favorece al estudiante que prepara bien la asignatura y perjudica al que no se la toma en serio.

La mayor dificultad del examen oral, y la oportunidad que representa, obliga al estudiante a una preparación más concienzuda. La asignatura tiene que estar perfectamente dominada.

El examen oral exige rapidez mental, contestar sin vacilación, y esto sólo se consigue con un conocimiento profundo de la materia.

A veces los exámenes orales no consisten en una(s) pegunta(s) cerrada(s), sino en un diálogo que el profesor establece con el alumno para conocer su nivel de conocimiento.

El alumno tiene que ser capaz de desarrollar con sus propias palabras los distintos puntos del temario.

Su aprendizaje no se puede basar (ahora menos que nunca) en una memorización mecánica.

Con un conocimiento sólido de la asignatura el estudiante difícilmente se quedará en blanco: si desconoce alguna pregunta al menos podrá relacionarla con otras partes del temario, contestar con algunas ideas generales.

Además, una excelente preparación contribuirá en gran medida a rebajar la tensión nerviosa lo que redundará en una mejor exposición.

Como puntos adicionales señalar que en un examen oral hay que cuidar la apariencia: afeitado, peinado, vestido más formal que un día normal, zapatos limpios, etc.

Se trata de transmitir una imagen de seriedad y de respeto hacia el profesor o tribunal.

Hay que evitar dar una imagen de persona despreocupada ya que de forma inconsciente el profesor la podría asociar con el modo de preparar su asignatura.

El profesor en casa ¿Solución al fracaso escolar?

Las notas de vuestro hijo no fueron precisamente buenas según el boletín del colegio. Ahora, viendo que solos no conseguiréis que vuestro hijo recupere el nivel del resto de la clase pensáis que buscarle un profesor particular puede ser la solución. Para facilitarnos la tarea, algunas empresas nos lo mandan a casa.

No hay mal que por bien no venga, incluso cuando hablamos de fracaso escolar. Las altas tasas de suspensos están haciendo a muchos frotarse las manos ante el mercado de las clases particulares. Un negocio en auge que ya mueve cerca de 300 millones de euros al año.

“Más de un millón de alumnos en España reciben clases de refuerzo escolar. Y de estos el 50% lo hacen a través de clases particulares a domicilio”. Y es que ya no son los alumnos los que van a la academia del barrio. Cada vez son más las familias donde ambos cónyuges trabajan y apuestan por que sea el profesor el que venga a casa y se dedique 100% del tiempo a nuestro hijo.

Plan de trabajo familiar

El sistema consiste en, primero, realizar un diagnóstico del estudiante que acude a la agencia y detectar, de este modo, sus necesidades educativas, para, de forma posterior, buscar al profesor idóneo y fijar un plan de trabajo personalizado. La familia, como parte fundamental de la formación del estudiante, es informada en todo momento de la evolución de las clases, además de contar con flexibilidad en todos los sentidos: en la forma de pago, en los horarios e incluso en el cambio de profesor si lo creen oportuno.

Media de 200 €

En cuanto al coste para las familias de estas clases personalizadas,”aunque depende de lo que el alumno requiera y del nivel educativo, recibir unas 12 horas de clase al mes costaría unos 200 euros”. Con esta inversión las empresas garantizan que el aprobado queda asegurado.

“En el caso del inglés, la demanda de las clases particulares siempre ha sido muy fuerte”, aunque “nadie ofrece clases de calidad con profesores nativos . La clave está en lo auditivo. Hay que lograr que los alumnos entiendan a la primera”,

No obstante, aunque el inglés sea una de las materias más requeridas, las asignaturas de ciencias como Matemáticas, Física y Química siguen siendo los huesos más difíciles de roer para la mayoría de alumnos, seis de cada diez clases particulares que se demandan son de Matemáticas.

Clases de refuerzo

El futuro inmediato parece halagüeño para los profesionales de este sector ya que, si bien en otros países desarrollados este tipo de negocio está consolidado desde hace tiempo, en España aún hay mucho campo que explotar.

En Japón, el 60% de los alumnos de Secundaria acuden a academias particulares fuera del horario lectivo para mejorar la preparación que reciben del sistema educativo.

En España, sin embargo, la situación es bien diferente, porque uno de cada cuatro estudiantes requiere ayuda extraescolar y aunque son más de 25.000 los profesores que, según se estima, imparten clases particulares de refuerzo en las distintas materias y niveles, la profesionalización del sector está aún por llegar.

En busca del Aprobado

El modo de trabajo de estas empresas dedicadas a las clases particulares es bastante similar. En menos de 72 horas, un equipo identifica el tipo de refuerzo que el alumno necesita y marca las pautas para encontrar el profesor que más se encaja a cada situación.

  • Detectar las necesidades del alumno. Se evalúan las necesidades del alumno analizando su expediente académico y se realiza un Test y unas pruebas de evaluación que se llevan a cabo, o bien en casa con el profesor, o bien en las mismas oficinas de la empresa con el tutor. El objetivo es conocer mejor al alumno y su familia y detectar sus posibles problemáticas o carencias, así como sus capacidades y habilidades para ciertas materias. El test consta de un conjunto de pruebas adaptadas a la edad del alumno:
    • Prueba Memorística: con el objetivo de evaluar la memoria y percepción visual del niño, así como la capacidad de estructura y síntesis.
    • Prueba Numérica: con el objetivo de medir la memoria auditiva, la capacidad de relación y la capacidad de síntesis que tiene el alumno frente a una prueba de repetición numérica.
    • Prueba de conocimientos: finalmente se realiza una prueba de evaluación de los conocimientos del curso anterior. Se evalúan las asignaturas de lengua y matemáticas y aquellas en las que el alumno tiene dificultad.
  • Crear un plan de trabajo. Los resultados de las pruebas anteriormente mencionadas permiten al equipo académico orientar a la familia sobre las necesidades de los alumnos creando un plan de trabajo idóneo para cada uno. Además, se adecúa el plan de trabajo a las materias impartidas por cada centro educativo, creando así una coordinación con la escuela, siempre de acuerdo con los padres.
  • Selección del profesorado. El equipo académico se preocupa por detectar y aplicar el mejor método para cada alumno y por tener una cantera de profesores con vocación, titulación y experiencia docente.
  • Continuo seguimiento de la evolución de cada alumno a través de un informe.

Trabajo en Grupo

El trabajo en grupo es una actividad que ocasionalmente se presenta tanto en el colegio como en la universidad. A la complejidad que de por si presenta cualquier proyecto, hay que añadir los problemas de relaciones personales que pueden surgir dentro del grupo. Un punto clave en el buen éxito de un trabajo en grupo es la buena relación entre sus miembros.

Lo primero que hay que hacer es elegir a los componentes del equipo:

  • No necesariamente tienen que ser tus mejores amigos. Deben ser compañeros trabajadores, que se toman las cosas en serio y de fácil trato. Hay que procurar que esta buena relación exista entre todos los componentes del grupo.
  • Hay que evitar personas polémicas, avasalladoras, poco diplomáticas, por muy buenas que puedan ser trabajando.

Una vez elegido el grupo lo primero que hay que hacer es celebrar una reunión preliminar en la que a todos los componentes les quede claro cual es trabajo que tienen encomendado.

Se fijarán las reglas de funcionamiento del equipo: por ejemplo, lugar de reuniones, frecuencia de las mismas (semanales, quincenales, etc.), nombramiento de un coordinador, etc.

Se determinará la tarea encomendada a cada componente del grupo. Las cargas de trabajo individuales deben ser lo más equilibradas posibles, evitando que haya diferencias significativas.

Hay que planificar el tiempo disponible hasta la entrega del trabajo. Se determinarán los distintos pasos que hay que completar y el tiempo disponible para cada uno de ellos.

Por ejemplo: 1ª semana: búsqueda de información. 2º y 3ª semana: desarrollo individual de las partes asignadas. 4ª semana: análisis de las aportaciones individuales. 5ª y 6ª semana: refundición de las aportaciones individuales. 7º y 8º semana: análisis y correcciones del texto refundido. Redacción de conclusiones. 9ª semana: entrega.

Este calendario permitirá conocer si se avanza correctamente o si, por el contrario, se están produciendo retrasos que puedan dificultar la finalización del trabajo en el plazo permitido.

Las reuniones periódicas que se vayan manteniendo permitirán ir comprobando si todos los miembros del equipo están trabajando en la línea fijada y si se están cumpliendo los plazos previstos. No se puede esperar hasta el último momento para conocer que uno de los integrantes del grupo no ha realizado su parte. El equipo funcionará bien en la medida que todos sus miembros se impliquen en el proyecto.

Es fundamental que todos participen en las deliberaciones, expongan sus puntos del vista. Hay que evitar que algún(os) miembros(s) monopolice(n) las reuniones, se adjudiquen un protagonismo desmedido, tomen unilateralmente decisiones que afectan a todos. Si algún miembro del equipo se muestra más retraído hay que tratar de animarle a participar en las deliberaciones.

Si algún integrante del grupo no cumple satisfactoriamente con su cometido hay que hacérselo saber, requiriéndole un cambio de actitud. Si persiste en su comportamiento el resto del grupo tendrá que comunicarle que no se piensa admitir dicha actuación, dándole un plazo para rectificar y en caso contrario proceder a su expulsión. El equipo no puede consentir que uno de sus componentes ponga en peligro el éxito del proyecto, ni que trate de aprovecharse de sus compañeros.

Cada miembro del equipo debe colaborar en mantener un buen ambiente de trabajo, evitando que surjan conflictos que deterioren el ambiente.

Hay que ser muy respetuoso con los compañeros, valorando y respetando sus opiniones aunque no se compartan. Esto no implica renunciar a los propios puntos de vista, pero sí ser flexibles y comprensivos con otros planteamientos.

Hay que ser tolerante con los errores de otros, especialmente con aquellos cometidos por compañeros implicados de verdad en el proyecto.

Presentación de Trabajos

Cuando se va a realizar un trabajo hay que empezar por definir el tema del mismo. A veces este viene determinado por el profesor, pero otras veces es el propio alumno quien debe proponerlo,en este caso, la elección del tema es clave ya que de el dependerá en gran medida el éxito o fracaso del trabajo.

El tema no puede ser ni excesivamente amplio ni demasiado restrictivo. Si es demasiado amplio resultará muy difícil profundizar, aportar algo nuevo, por lo que puede quedar en generalidades, careciendo del más mínimo interés. Además, la información disponible será tan amplia que resultará difícil seleccionarla. Si el tema es demasiado restrictivo el alumno puede tener serias dificultades en encontrar información.

El tema del trabajo debe moverse en un punto intermedio, en el que el alumno pueda disponer de información suficiente y en el que pueda profundizar algo, realizando alguna aportación interesante.

Hay que informarse de la extensión prevista del trabajo. Evitar que sea demasiado corto o demasiado extenso (conllevaría una excesiva dedicación que probablemente no era necesaria).

Puede resultar conveniente hablar con compañeros de cursos superiores para conocer que tipos de trabajo son los que mejor evalúa el profesor. Si es posible sería interesante ver alguno de años anteriores.

El alumno debe comenzar por buscar información:

  • Para un trabajo escolar o universitario ordinario se deben consultar al menos 3 / 4 libros especializados.
  • Para otros trabajos más amplios (tesinas, proyecto fin de carrera o tesis) la bibliografía consultada será muchísimo más amplia. También debe buscar en Internet, en prensa y en revistas especializadas.

De todo este material se extraerán ideas, opiniones, teorías, etc., que servirán de base para determinar la tesis que se va a exponer, el punto de vista que se va a desarrollar.

A continuación se irá perfilando la estructura del trabajo:

  • Una primera parte introductoria
  • Apartados en los que se expondrán las ideas principales
  • Los apartados se dividirán en diversos sub-apartados en los que se profundizarán en determinados aspectos
  • Un apartado de conclusiones.

Determinada la estructura, con las ideas y conceptos que se van a tratar en cada una de sus partes, se pasará a la redacción, expresando con las propias palabras dichas ideas, enriqueciéndolas con explicaciones, hipótesis, ejemplos, etc.

Es preferible desarrollar de entrada todo el trabajo aunque sea sin pulir. A continuación se le irán dando sucesivas vueltas para perfilarlo, completarlo y, en definitiva, mejorarlo.

No se debe copiar nunca fragmentos literales de las fuentes consultadas, salvo si van recogidos entre comillas con indicación de su autor.

La parte principal de un trabajo sea el apartado de conclusiones, no se trata de hacer un pequeño resumen del mismo, sino de destacar someramente las ideas principales presentadas y los argumentos en los que se apoyan. Deben ser ideas elaboradas, con cierta dosis de originalidad pero manteniendo cierta prudencia (no se pueden presentar tesis alocadas).

Todo trabajo debe llevar en la segunda página un índice que permita conocer la estructura del mismo, con indicación de la página en la que se encuentra cada apartado.

El estudiante puede incluir un anexo donde profundice en algunos aspectos que, bien por su extensión o por su nivel de detalle, no convenga incluir en el cuerpo principal. Otra posibilidad es añadir estas anotaciones como pie de página.

El estudiante incluirá al final del trabajo una bibliografía con la relación de fuentes consultadas. Deben ser fuentes efectivamente consultadas y no una relación amplísima de libros que resulte evidente que no se han visto (el alumno perdería credibilidad ante el profesor). Esta lista irá por orden alfabético según el nombres de su autor.

En un trabajo escrito es tan importante el fondo como la forma. Hay que poner gran esmero en la redacción, cuidando la construcción de las frases, la gramática y el estilo. No se puede admitir ni una sola falta de ortografía.

También hay que cuidar la estética: uso de negritas, subrayados y cursivas, márgenes, puntos y aparte (que los párrafos no sean interminables), encuadernación, etc.

El olvido

La memoria a veces falla, lo que uno ha estudiado con tanto esfuerzo se olvida y a veces esto ocurre en el peor momento posible, justo en mitad del examen. El olvido es humano y por tanto puede ocurrir, pero muchas veces dicho olvido es resultado de una mala preparación.

Con una planificación adecuada y un método de estudio eficiente se reducen considerablemente las probabilidades de que falle la memoria. El olvido suele ocurrir por alguna de las siguientes causas:

  • Se ha estudiado la materia del examen con mucha anticipación y luego no se ha repasado convenientemente.
  • Se ha estudiado mal, memorizando mecánicamente, sin llegar a asimilar la asignatura. El estudiante podía pensar que dominaba la lección porque cuando la estudió era capaz de repetirla, pero no ha conseguido consolidar esos conocimientos.
  • Se ha estudiado atropelladamente la noche anterior al examen, sin tiempo a que los nuevos conocimientos se asienten en la memoria.
  • No se ha descansado convenientemente y se llega al examen con la mente cargada.

Por tanto, el estudiante debe evitar que alguna de estas cuatro situaciones se produzca y eso depende exclusivamente de él.

  • Tiene que establecer repasos periódicos que le permitan mantener frescos los conocimientos adquiridos.
  • Tiene que asimilar los contenidos. No vale con ser capaz de repetirlos ya que la memoria puede fallar, se trata de entenderlos y poder desarrollarlos con sus propias palabras.
  • El aprendizaje debe ser gradual, día a día, y no de prisa y corriendo el último día.
  • Al examen hay que ir perfectamente descansado para poder rendir al máximo.

El olvido a veces también se produce porque, aún habiendo estudiado con seriedad, no se han establecido pistas que puedan facilitar el recuerdo. No se lleva aprendido un esquema detallado del temario que nos permita situarnos y comenzar a recordar su contenido.

Desarrollar la inteligencia de un modo divertido

Estimulación precoz, capacidad intelectual, desarrollo motor, habilidades sociales… Asusta asimilar que debamos potenciar en nuestros hijos todas estas cosas. Pero sólo hay que jugar con ellos y elegir los juguetes adecuados. La información que recibe el niño a través de estímulos divertidos quedará grabada en él de forma duradera.

En nuestra sociedad nos encontramos con una gran competitividad en todos los ámbitos. Es tarea nuestra hacer que nuestros hijos crezcan, forjen su personalidad y que aprendan a conocer el mundo y a enfrentarse a él. Somos el enlace que tienen con la sociedad y si queremos que nuestros hijos no sólo sobrevivan, sino que triunfen en la vida, es bueno empezar a estimularles pronto de la manera más amena y divertida posible.

El desarrollo neurológico en los primeros años de vida es fundamental. Todo educador sabe que cada niño nace con una gran capacidad de aprender. Por eso es necesario dar al niño los medios para que desarrollen su inteligencia y su capacidad de observación; y también para que aprendan a entender el lenguaje, a reconocer mediante los sentidos…

Todo esto puede hacerse de muchas maneras. Ha quedado atrás el modo de enseñanza antiguo en el que primaba la teoría de “la letra con sangre entra”. Teniendo en cuenta que los niños son curiosos por naturaleza, y que siempre tienen ganas de divertirse, lo más fácil es adecuar el juego a la edad para potenciar sus capacidades físicas e intelectuales. A través del él explorarán cosas nuevas y aprenderán sin esfuerzo.

Los ejercicios de lógica le abrirán la mente; los juegos en grupo le ayudarán a socializarse, a saber perder y ganar; los juegos con movimiento ayudarán al desarrollo motor y al equilibrio; los de construcciones fomentarán su creatividad. Y así ocurre con cada juego.

Es importante no olvidar que siempre estamos a tiempo. La inteligencia puede enseñarse y aumentarse a cualquier edad, siempre que nos adaptemos a las necesidades del niño. Y es importante que los padres les acompañemos en el aprendizaje, para confirmar, corregir o animar si fuese necesario. Siempre se puede aprender y si es a través del juego será mucho más ameno y fructífero.