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Jugar, divertirse y estar con la familia ocupan el tiempo libre de los niños

Los participantes en un estudio sobre el ocio infantil en la Comunidad de Madrid disfrutan tanto con los juegos tradicionales como con los tecnológicos

Activa, voluntaria, libre y divertida son algunas de las características que deben reunir las actividades de ocio, para los alumnos de la Comunidad de Madrid. Esta es una de las conclusiones del primer estudio sobre este tema promovido por el Instituto Micropolix de Ocio Educativo Infantil.

La investigación, que ha llevado a cabo el Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia de la Universidad Complutense de Madrid, destaca por seguir una metodología cualitativa, donde ha primado profundizar en las percepciones de los niños frente a extraer datos estadísticos. Por vez primera, grupos de alumnos de 8 y 13 años participan en todas las fases de un estudio, incluida la elaboración de conclusiones.

El tiempo libre debe ocuparse no sólo con actividades sedentarias, como ver televisión o estar frente al ordenador, sino también, de manera esencial, con actividades al aire libre como los deportes o las excursiones y relacionándose de manera personal con los amigos. De igual modo, se considera fundamental el papel de los padres a la hora de fomentar entre sus hijos este tipo de actividades.

Actividades básicas

Según se desprende de este informe, el término “ocio” no forma parte del lenguaje cotidiano, sino que “tiempo libre” es para ellos un concepto mucho más claro. Los alumnos madrileños definen el ocio como el tiempo libre del que disponen cuando han terminado sus obligaciones, que tienen que ver con los deberes de la escuela o los deberes de casa, siempre y cuando ese tiempo libre sea activo, voluntario y divertido.

Esta investigación especifica cuatro actividades básicas que los niños realizan en su tiempo libre y entran en su descripción de ocio. Entre las actividades sedentarias, las de carácter cultural y artístico son el cine, dibujar, leer, escuchar o tocar música; en cuanto a lo relacionado con las nuevas tecnologías, señalan videojuegos, Internet o chats; y las contemplativas se concretan en ver la televisión o descansar.

Por lo que se refiere a las actividades movidas, que representan ejercicio físico o movimiento, destacan los deportes o el juego al aire libre en parques y plazas.

Para desarrollar las actividades denominadas “relacionales” la compañía preferida es la de la familia antes que la de los amigos: “me gusta estar en casa con mi hermano, con mi padre y mi madre” es una afirmación común a la gran mayoría de los entrevistados. Por último, las actividades colaborativas se materializan en la realización de tareas domésticas, en el cuidado de niños más pequeños o animales.

Homogeneidad de gustos

Si atendemos a criterios como la clase social, el sexo o el lugar donde viven se han comprobado que hay una gran homogeneidad en los gustos, ya que buscan jugar y divertirse por encima de todo, les gusta pasar el tiempo con la familia seguido de los amigos y disfrutan tanto con los juegos tradicionales como con el uso de las nuevas tecnologías.

Mientras que los alumnos entre los 5 y 10 años asocian el término “tiempo libre” con el juego como actividad preferida y lo que mayor tiempo ocupa en la vida de los más pequeños, en los preadolescentes de 11 a 13 años la actividad del juego da paso a estar con los amigos, principalmente.

Ante la pregunta ¿quién decide sobre el ocio de los niños?, unos opinan que el ocio es una actividad que deciden los padres y otros que la decisión se toma a medias y otros que son ellos lo que eligen. Los padres cuentan con un cargo de responsabilidad para tomar las decisiones que socialmente se esperan de ellos como padres, de tal forma que ignoran en ocasiones los gustos de sus hijos para buscar alternativas que cumplan o se aproximen a lo que les parece más adecuado.

Extraescolares

En el caso de las actividades extraescolares, para los padres constituye una oportunidad de ampliar el capital cultural de sus hijos, pero los niños las perciben como un entretenimiento o una imposición, dependiendo de que sea una actividad obligatoria o no. En general, los alumnos no intervienen en la toma de decisiones, no obstante en los estilos familiares más abiertos escogen entre las dos o tres opciones que les presentan.

Este informe revela que se produce una brecha generacional entre padres e hijos, sobre todo con respecto a las nuevas tecnologías. Mientras que para los niños representa un “superjuguete”, los mayores las perciben como un extraño artefacto que se escapa de su control, porque no forman parte de la experiencia o conocimiento que como adultos piensan que pueden y deben enseñar a los más jóvenes. Esta falta de control real tratan de paliarla con un control físico, que se traduce en una vigilancia del tiempo o uso del aparato.

La importancia de jugar

Juego, infancia y educación son inseparables. Es la herramienta de aprendizaje más poderosa con que el niño cuenta a lo largo de su desarrollo. Aunque los niños jueguen de manera contínua y espontánea, es recomendable que los padres jueguen con ellos y faciliten la interacción con otros niños.

El juego es una necesidad evolutiva. Los niños necesitan jugar para desarrollarse física y mentalmente. El juego infantil es una actividad creadora: él mismo está construyendo su inteligencia, dando forma a su mente y transformando su mundo. Es además, un medio imprescindible para la socialización del niño, y para el aprendizaje de las normas.

El juego es ese espacio libre donde lo real y lo imaginario conviven. Con el, los niños aprenden de una manera natural, espontánea, pero no ausente de reglas y objetivos. El juego del niño de un año tiene por objeto lograr andar y manejar los objetos de su entorno. Los juegos de cucu-trás le van a enseñar a hablar; más adelante, los juegos de reglas le van a enseñar a colaborar con los demás; los juegos de deporte le enseñarán a competir; los juegos de ficción le enseñarán a imaginar posibilidades, etc…

Los niños construyen su inteligencia a través de los instrumentos de la cultura: el lenguaje, el arte, la moral, la historia, las ciencias, todos estos recursos educativos de una sociedad amplían la capacidad de jugar que tiene el niño. La cultura establece un espacio de significados, en el que se integran los juegos infantiles. Si el niño juega bruscamente, le decimos que debe hacerlo con más cuidado, si no es justo en sus juegos, le decimos que debe serlo, etc…

¿Qué juegos son adecuados para facilitar el desarrollo educativo?

El juego debe divertir a sus protagonistas. No nos podemos empeñar en que jueguen a lo que nosotros queremos.  Los juegos deben fomentar diversos recursos personales.

  • Físicos: la agilidad, la fortaleza, la resistencia.
  • Mentales: la creatividad (como los juegos de invención) o el razonamiento (como el ajedrez o algunos videojuegos).
  • La sociabilidad: Especial importancia tienen los juegos compartidos, en equipo, porque favorecen la cooperación, el aprendizaje de la convivencia, las reglas.
  • Competitivos: Son útiles siempre que enseñen que unas veces se gana y otras se pierde. Los niños necesitan aprender a soportar la frustración.

Es muy importante la práctica del deporte, porque sus efectos físicos y educativos son fantásticos. Es uno de los factores de protección más eficaces respecto de conductas futuras de riesgo, como el abuso de alcohol o el consumo de sustancias tóxicas. Es, además, un magnífico medio de transmitir valores morales y de ayudar a la formación del carácter.