Archive for 30 mayo 2011

Las arquitecturas del deseo

Todo el mundo está de acuerdo en que la capacidad de emprender, de innovar, de solucionar problemas -lo que constituye la inteligencia emprendedora- es imprescindible para sobrevivir en una sociedad del conocimiento globalizada y veloz. ¿Pero cómo hacerlo? Para ser eficaces las acciones deben ir dirigidas al ámbito social y al ámbito personal.

Todo lo que hacemos deriva directa o indirectamente de nuestros deseos. Ellos movilizan energías, proponen objetivos, y mantienen el esfuerzo. Lo que puede hacer la inteligencia es dirigirlos, aprovechando su impulso para metas nuevas, ayudando a construir hábitos que estabilicen los buenos deseos, y transformando unos deseos en otros, mediante la educación.

En todos los seres humanos hay tres grandes deseos, que, sin embargo no están presentes en la misma proporción. La personalidad de cada uno de nosotros depende, entre otras cosas, del cóctel de deseos que nos mueve.m Los tres deseos básicos son:

  • Deseo de bienestar, de pasarlo bien, de comodidad.
  • Deseo de vinculación social: Necesitamos vivir en sociedad, querer y sentirnos queridos, pertenecer a un grupo, experimentar el reconocimiento de los demás, su aceptación y su aplauso.
  • Deseo de ampliar nuestras posibilidades: Necesitamos sentirnos capaces, ejecutivos, dueños de nuestra vida, creadores. Nos es imprescindible saber que progresamos. De este deseo surge el afán emprendedor. Por eso es necesario fomentarlo en todas las personas.

No olvidemos que lo que llamamos “felicidad” es la armoniosa satisfacción de esos tres grandes deseos. Y todos sabemos, por experiencia, lo difícil que resulta hacer combinarlos bien, porque con frecuencia entran en contradicción. Para crear algo hay que perder algo de comodidad, y para mantener una vinculación afectiva hay que limitar algunas de nuestras actividades. Crear es hacer que algo valioso que no existía, exista por mí.

Esta necesidad es tan fuerte, que cuando alguien reprime o no puede desarrollar su potencial productivo, creador, acaba sufriendo alguna patología. Emprender es crear. Y cuando enseñamos a nuestros niños o a nuestros jóvenes a emprender, estamos desarrollando sus capacidades vitales. Su posibilidad.

La alegría es la conciencia de nuestras posibilidades, mientras que la angustia está producida por el ahogo, por el estrechamiento, por la angostura de nuestras posibilidades. La gran inteligencia para la vida, que es la que pretendemos desarrollar en nuestros niños, tiene como misión descubrir posibilidades en la realidad, abrir nuevos caminos. Las cosas son lo que son, más las posibilidades que la inteligencia encuentra en ellas. El mundo está a medio hacer. Nosotros estamos a medio hacer. Con lo que tenemos, con lo que somos, tenemos que buscar posibilidades nuevas. En eso consiste emprender.

El emprendimiento, pues, satisface uno de nuestros grandes deseos, que es conseguir nuestra autonomía y desplegar nuestras posibilidades. Hay muchas formas de emprender -personal, económica, investigadora, artística, etc.- pero todas ellas tienen un esquema común:

  • Diseñar un proyecto , el objetivo que queremos conseguir.
  • Buscar la información necesaria para determinar el plan adecuado.
  • Movilizar los recursos personales (inteligencia, constancia, capacidad crítica, habilidad para trabajar en equipo, buen ánimo), y los recursos materiales y humanos necesarios para realizarlo.
  • Pasar a la acción, evaluando continuamente los resultados e introduciendo las correcciones necesarias.

¿Qué queremos conseguir en la escuela? Que nuestros jóvenes tengan capacidad para elegir bien sus proyectos, y recursos personales para llevarlos a cabo. Estos recursos personales la mayoría de las veces son hábitos adquiridos. Aprendemos a ser optimistas o pesimistas, activos o pasivos, emprendedores o rutinarios. Los hábitos sólo se aprenden con la práctica y por eso la educación de cualquier competencia sólo puede conseguirse actuando.

Aprender a Convivir

Poner en práctica las habilidades sociales mejora la convivencia entre los seres humanos. Los niños que no practican la defensa de los derechos propios o la transmisión de lo que desean no aprenderán a reflexionar sobre sus propios intereses y podrán convertirse en personas sumisas, mientras que los niños que hayan desarrollado sus habilidades sociales tendrán beneficios a largo plazo.

Niños y adultos necesitamos mantener a la vez la autonomía y la vinculación. Ambas cosas son necesarias para las relaciones amorosas, la amistad, la colaboración, la vida social, en suma. Las relaciones más perfectas y duraderas son las que aciertan a mantener ambas cosas.

La AUTONOMÍA, mediante la educación de la voluntad, las virtudes de la acción, la seguridad en uno mismo, los comportamientos asertivos. La VINCULACIÓN SOCIAL, fomentando las habilidades sociales, los sentimientos sociales (empatía, compasión, cooperación, amistad, solidaridad), las conductas prosociales (ayuda, cuidado) y, por último, y ya desde el punto de vista moral, la búsqueda de la justicia.

Hay niños que tienen grandes dificultades para hacer amigos. Puede ser por muchas razones, que conviene averiguar. Hay niños temperamentalmente poco sociables, otros son sociables pero introvertidos, otros tímidos, otros agresivos. El niño necesita tener buenas relaciones con sus iguales y  más aún el adolescente.

A veces, lo único que les sucede a nuestros hijos es que carecen de habilidades sociales, como las siguientes:

1.-Empezar, mantener y abandonar una conversación

La habilidad para conversar incluye otras habilidades: iniciar una conversación, mantenerla y finalizarla. Por lo tanto, el niño tiene una tarea importante por delante: presentarse y saludar, poner en marcha una conversación o saber unirse a la que ya se está dando, y por último saber retirarse de la misma. Es todo un arte saber dar todos estos pasos de modo que uno se sienta bien con su actuación y consiga hacer sentir bien a los demás.

Ejemplos de situaciones en las que podemos enseñar al niño a participar en una conversación de forma eficaz:

  • El niño ve a unos compañeros en la cola del comedor y quiere unirse a ellos. Un niño con pocas habilidades de conversación podría dar una respuesta agresiva (imponiendo su presencia a los otros niños y hablando de lo que él quiere) o sumisa (no interviniendo en la conversación y quedándose a un lado). Pero un niño con buenas habilidades de conversación podría hacer cosas como presentarse, expresar que se alegra de verles y preguntar si puede incorporarse al grupo.
  • El niño ve en clase a unos amigos que están hablando de una película que a él no le gustó. Un niño con pocas habilidades de conversación podría no intervenir por miedo a que su opinión no fuera aceptada y quedarse a un lado (respuesta sumisa), podría llegar imponiendo su criterio y hablando de lo mala que era la película sin importar lo que opinaran los otros niños (respuesta agresiva) o podría acercarse, preguntar si podía unirse y expresar su opinión libremente sin ofender a los niños que sí les había gustado (respuesta habilidosa socialmente).

2.-Habilidades no verbales

Hay niños que son muy buenos conversadores, utilizan muy bien el lenguaje para comunicarse, pero que sin embargo les cuesta mucho acompañarlo de señales no verbales (gestos, movimientos del cuerpo…) para ser más eficaces en lo que quieren decir. Pueden expresar muy bien la alegría, por ejemplo, pero no acompañarla de gestos que sean congruentes con esa emoción por lo que la comunicación se hace más difícil. Sabemos que una incongruencia entre el contenido verbal del mensaje y el no verbal da lugar a malentendidos, equivocaciones… Son niños que tienen más conflictos porque dan lugar a errores en su comunicación.

Ejemplos de situaciones en las que podemos enseñar al niño comunicación no verbal:

  • El niño recibe un regalo de sus abuelos que le gusta mucho. Un niño con pocas habilidades de comunicación no verbal daría las gracias pero no mostraría ningún gesto de alegría (no abriría mucho los ojos al verlo, no sonreiría…); sin embargo, un niño con buenas habilidades no verbales abrazaría a sus abuelos y gestualmente indicaría lo contento que está.
  • El niño se entera de que a un amigo le ha pasado algo malo y quiere decirle que lo siente. Un niño con pocas habilidades no verbales no mostraría un gesto serio, no miraría a los ojos y no haría ninguna señal de cariño con el rostro.

3.-Cumplidos

Muchos pueden pensar que esta habilidad no es una habilidad social básica, sin embargo, es una habilidad muy útil para que los niños consigan que otros se sientan bien en su presencia.

Los cumplidos tienen dos caras: darlos y recibirlos. Hay niños que toleran mal que les hagan un cumplido, se ponen colorados y les entra mucha vergüenza o bien se enfadan. A otros, sin embargo, les cuesta mucho decir algo bonito a otra persona y refuerzan poco a los que le rodean.

Ejemplos de situaciones en las que podemos enseñar al niño a dar y a recibir cumplidos:

  • El niño observa el dibujo de un amigo y le parece muy bueno. Un niño con pocas habilidades para hacer cumplidos no diría nada, simplemente se quedaría mirando y se iría, o incluso si el otro niño le decía que por qué miraba podría responder a la defensiva diciendo que “¡nada!” de forma brusca. Sin embargo, un niño con habilidad para hacer cumplidos se acercaría y le haría saber que le gusta mucho el dibujo que ha hecho con lo que se produciría una interacción positiva.
  • El niño está haciendo una máscara de papel para la fiesta de los disfraces y se acerca otro niño y le dice lo bonita que es. Si el niño tiene pocas habilidades para recibir cumplidos puede que se ponga a la defensiva y le diga algo así como “¡Pues no te la voy a dejar!” o que se quede callado y siga haciéndola. El niño que sabe recibir cumplidos levantará la cara, sonreirá y dirá algo como “¡Gracias! ¿Me ayudas a terminarla?”.

4.-Interacciones en grupo

Hay muchas situaciones en las cuales el niño tiene que interactuar con varios iguales en una misma conversación. Podemos encontrarnos con un niño muy habilidoso cuando se trata de relacionarse con un solo niño pero que, en estas situaciones donde hay varios a su alrededor, presenta claras deficiencias.

Cuando el niño se enfrenta a una conversación en grupo se enfrenta también a un mayor número de reglas. Formar parte de la conversación pero sin monopolizarla, hacer contribuciones pertinentes, mantener el interés de los demás… Son muchas las habilidades específicas que el niño tiene que poner en marcha.

También son muchas las situaciones en las que se ve forzado a aplicar estas habilidades: juegos diarios, deportes, actividades extraescolares…

Ejemplos de situaciones en las que podéis ayudar al niño a desarrollar habilidades para interactuar en grupo:

  • El niño tiene que organizar con sus compañeros una actividad que les han mandado en clase. Los niños con problemas para relacionarse en grupo se dirigirían solamente a un miembro del grupo, ignorando al resto; también, podrían no decir nada porque se sintieran abrumados por el grupo. El niño competente en esta área se relacionaría con todos los miembros del grupo, sin imponer sus ideas sino intentando llegar a un consenso y escuchando a todo el grupo. También intentaría no monopolizar la conversación.
  • El niño está en una fiesta de cumpleaños con varios amigos y tienen que decidir qué película de dibujos quieren ver. El niño con pocas habilidades para relacionarse en grupo no diría nada por miedo a que a los otros no les gustara la película que él quiere proponer, o se lo diría sólo a uno, o gritaría el nombre de la película sin cerciorarse de que los demás le escuchan etc. Sin embargo, el niño competente en esta área intentaría captar la atención de los demás niños y sin monopolizar la conversación les comunicaría la película que a él le gusta e intentaría dar razones por las que le parece que es una buena idea.

Memoria: Canales de Información

La persona capta información a través de los distintos sentidos.

Recordamos palabras que hemos leído, pero también imágenes que hemos visto, sonidos que hemos oído, olores que hemos olido, sabores que hemos probado, tacto que hemos sentido, etc.

Algunas personas tienen más facilidad de memorizar utilizando un canal y otras utilizando otro.

Hay personas con una excelente memoria visual (recuerdan muy bien lo que ven), mientras que otras tienen mejor memoria verbal (recuerdan mejor lo que leen; cuando estudian repiten mentalmente las palabras).

El estudiante puede mejorar notablemente su proceso de memorización utilizando al mismo tiempo la memoria verbal y la memoria visual.

La imagen se recuerda mejor que la palabra

De esta manera registra por partida doble la información que está memorizando. Utiliza simultáneamente la capacidad de ambos hemisferios cerebrales: la capacidad lógica (memoria verbal) situada en el hemisferio izquierdo y la capacidad creativa (memoria visual) situada en el hemisferio derecho.

Este es el motivo por el que en los libros de texto suele haber muchos dibujos, esquemas o fotos, ya que ayuda a su memorización. Por ejemplo, en los libros de idiomas al lado de la palabra suele haber un dibujo (por ejemplo; “car” y al lado el dibujo de un coche).

Así, resulta muy útil destacar con un color las ideas principales del texto. De esta manera se registra al mismo tiempo la palabra que lee (el concepto) a través de la memoria verbal y el color (imagen) a través de la memoria visual.

Si se estudia un tema de historia uno puede cerrar los ojos y tratar de trasladarse mentalmente a esa época, imaginando con el máximo detalle el escenario en el que se desarrollan los acontecimientos. Crearía una película mental cuyo argumento es aquello que está estudiando. Iría viendo la película al mismo tiempo que repite la lección.

Si una palabra que hay que memorizar además de leerla se escribe en un papel se estarían utilizando dos canales de información, aumentando las probabilidades de que la misma quede registrada. Siempre que se pueda hay que tratar de asociar una imagen a la palabra.

La memoria visual se puede ejercitar

Por ejemplo, al estudiar el cuerpo humano se puede emplear la imaginación e ir viendo mentalmente lo que se va estudiando (vamos recorriendo el cuerpo al mismo tiempo que leemos los nombre de los músculos, huesos, órganos, etc.).

A principio este ejercicio no resulta fácil pero con cierta práctica se consigue interiorizar esta forma de estudiar, tendiendo uno de forma natural a asociar una imagen al texto que se estudia.

Otros ejemplo de utilización simultánea de dos canales de información es cuando se repite en voz alta aquello que se estudia.

A la memoria verbal (concepto que se lee) se suma la memoria auditiva (palabra que se oye).Por  ejemplo: memorizamos una lista de pintores italianos componiendo una melodía con sus nombres. Utilizamos memoria verbal (al leer la lista) y memoria auditiva (melodía).

Si además en el libro hay retratos de estos artistas estaremos memorizando también su imagen, con lo que estaríamos utilizando tres canales de información al mismo tiempo.

Cuarto de la ESO tendrá tres vías distintas y tres materias nuevas

La reforma del último curso de educación obligatoria, 4º de ESO, ofrecerá a los alumnos de 15 años tres vías distintas: una enfocada al bachillerato de letras, otra al de ciencias y otra a la formación profesional, aunque ninguna de ellas cerrará las puertas a cambiar de opinión al final de curso. Los alumnos estudiarán seis materias comunes (siete, en las comunidad con lengua cooficial), y tres específicas de la vía elegida. Además, el borrador del nuevo decreto que desarrolla algunos cambios de la Ley de Economía Sostenible crea tres nuevas asignaturas: Alimentación, Nutrición y Salud; Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional e Iniciativa Emprendedora, cuyos contenidos aún se están desarrollando. La reforma entrará en vigor, previsiblemente, en el curso 2012-2013.

Cada una de las opciones tiene tres asignaturas: hacia el bachillerato de letras serán Educación Plástica y Visual, Latín y Música; para el de ciencias, Biología y Geología, Física y Química, y Tecnología; y para FP, Alimentación, Nutrición y Salud, Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional y Tecnología. Los alumnos podrán cursar las tres en bloque o solo dos ellas y otra más a elegir entre las siguientes: Informática, Iniciativa Emprendedora y segunda Lengua Extranjera. De cada una habrá dos clases semanales.

Entre las seis materias obligatorias para todos estará Matemáticas, pero las comunidades autónomas podrán ofrecerla en dos niveles distintos: uno para los que piensan seguir estudiando la materia en bachillerato y otro para los que no. De esta redacción se entiende que una será más fácil que la otra, pero el decreto insiste en que ambas deben garantizar igualmente las competencias básicas marcadas para la ESO.

De momento, la voz más crítica sobre estos cambios ha sido la de la Confederación de Asociaciones Padres de Alumnos (Ceapa), mayoritaria en la escuela pública. Esta organización teme que “muchos institutos utilizarán las opciones de 4º para separar al alumnado según sus capacidades”. Algunos especialistas han llegado a comparar este cambio con los itinerarios que creaba a partir de 3º de ESO la ley educativa aprobada durante el Gobierno del PP (LOCE), que no llegaron a entrar en vigor. El Gobierno los ha defendido como un buen instrumento para “flexibilizar” el sistema e “incrementar el éxito escolar”, dijo el ministro Ángel Gabilondo el año pasado en el Congreso.

En cualquier caso, el decreto trae consigo otros cambios con la intención dar más oportunidades y así mantener la senda de mejora en el abandono escolar temprano que parece haberse iniciado con la crisis ecónomica. La cifra se redujo en 2010 al nivel más bajo que se ha conocido en España, un 28,4%, aunque es aún casi el doble de la media de la UE.

Así, los alumnos podrán acceder a partir de los 15 años a los programas de cualificación profesiopnal inicial (PCPI) pensados para los alumnos en mayor riesgo de acabar la educación obligatoria sin el título. Estos tienen una parte obligatoria (de enseñanza básica y formación profesional) y otra voluntaria (con la que podrán obtener el título de ESO). A Ceapa tampoco le gusta eso que se adelante la edad: creen que se pueden deribar alumnos para los que podrían funcionar otras opciones. Pero sí les gusta que los módulos obligatorios den acceso directo a la FP de grado medio sin necesidad de tener el título de secundaria ni pasar un examen de acceso. A diferencia de lo que ocurre ahora, los PCPI tendrán una duración de dos años.

Además, para facilitar un eventual reenganche en el futuro de los chicos y chicas que abandonen las aulas sin diploma, los institutos expedirán un certificado de estudios en el quedará claro, entre otras cosas, las materias que aprobaron durante el tiempo que estuvo en el instituto y, sobre todo, la formación que le le haría falta para completar la ESO. Esta información podrá servir para ahorrarse una parte del examen libre para sacarse el título de secundaria o del de acceso a FP.

Tribus urbanas y adolescencia

El fenómeno de las tribus urbanas no es nada más que la búsqueda de los jóvenes por aquella identidad tan añorada. Cuando un joven se junta a una sociedad que posee las mismas tendencias, modas, etc. que él, este se sentirá identificado tanto con el grupo como con sus modas y sus símbolos.

El tema de las tribus urbanas ha sido uno de los que más páginas de libros, periódicos y revistas, y más horas de radio y televisión ha llenado en las últimas décadas. La recurrencia del tema revela el intento que la sociedad adulta ha hecho – y hace – para comprender las nuevas formas de vida, de cultura y de ocio de la adolescencia y juventud, y de sus maneras de adaptarse a un mundo en constante cambio.

Bajo la denominación de tribus urbanas se describe a las agrupaciones de jóvenes y adolescentes que comparten un modo de ver la vida, una estética particular, la adhesión a un estilo musical, etc., y que se da especialmente, aunque no únicamente, en entornos urbanos.

Han sido diversos los estudios sobre el tema que se han hecho desde disciplinas tan dispares como la Antropología, la Sociología, las Ciencias de Comunicación e incluso la Psicología, pero, en resumen, se podría definir una tribu urbana como un espacio:

  • Que se constituye con un conjunto de reglas específicas a las que el joven decide confiar su imagen parcial o global, con niveles bastante amplios de implicación.
  • Que es un lugar de mitos, donde sus miembros pueden construir una imagen, un esquema de actitudes y comportamientos gracias a los cuales su sentido de identidad queda reafirmado y reforzado.
  • Que es un lugar de desorden y agitación social, en el sentido de que sus miembros deciden “declarar la guerra” a la sociedad adulta de la que no quieren formar parte.
  • Donde la relación de pertenencia es intensa y aporta un sentido existencial. Las acciones de los miembros de los grupos se sostienen en esta pertenencia, lo que deriva en una cierta des-responsabilización de los individuos respecto a sus propias acciones.

Desde la Psicología y la Sociología, los autores coinciden al afirmar que la búsqueda de una identidad social que lleva al adolescente a buscar un grupo con el que identificarse coincide con el momento normal y más crucial de la búsqueda de la propia identidad. Esto, además, explicaría el carácter transitorio que suele tener la pertenencia a estas tribus.

Cualquiera con un hijo adolescente sabe lo complicada que es esta época para toda la familia. Un periodo de inestabilidad emocional, de crisis de identidad, un momento en el que a los padres a veces les cuesta reconocer a su hijo como a la persona que creían conocer. No en vano, los últimos estudios en neurociencia determinan que durante este periodo, no sólo hay cambios a nivel hormonal, sino que también se producen drásticas modificaciones en el cerebro. La neurocientífica Sarah Blakemore, afirma que la adolescencia es “una época de desarrollo cerebral especialmente importante” y que es “un periodo donde la conciencia de uno mismo, la influencia de los semejantes, la asunción de riesgos…todas estas cosas cambian”.

Un equipo de psicólogos que estudió a adolescentes durante la década de los 70 llego a la conclusión de que “ser miembro de un grupo era un factor clave para el desarrollo de la personalidad”, “el chico debe emanciparse de su familia para que pueda identificarse con el grupo (sociedad) a otro nivel. Debe desarrollar una lealtad al grupo que va más allá de la lealtad a la familia, ya que la iniciación saca al chico de la esfera de su familia inmediata y lo entrega al grupo”.Y, concluye diciendo que “cuando se reparten entre grupos, los adolescentes se están definiendo a sí mismos.”

Es comprensible que muchos padres al encontrarse en el pasillo con un desconocido disfrazado de “Eduardo Manostijeras” se lleven un susto de aupa. O, que la batalla campal en contra de los vaqueros cochambrosos, rotos y deshilachados nos dejen un profundo agotamiento existencial, pero todo pasa… y todo queda. Eviten oponerse o desaprobar la indumentaria de sus hijos, sólo conseguirán reforzar esa actitud. No caigan en la angustiosa, aunque comprensible pregunta: pero, ¿te vas a poner eso para ir a ver a tu abuela? Intente respirar, tomarse las cosas con sentido del humor, aceptar el reto que les proponen los adolescentes y recen a Santa Rita para que este momento vital acabe lo antes posible.

Los malosentendidos

Padres e hijos tienen diferentes experiencias de la vida, lo que les lleva a pensar de forma completamente distinta. Los malentendidos, confusiones y discusiones son comunes desde que el niño sabe hablar hasta la adolescencia, en la que se hacen más habituales. No es fácil comunicarse con alguien que tiene la cabeza llena de cosas tan desiguales a las de los padres.

Hija:¿Qué tal me sienta?

Madre: Debías probarte una talla mayor…

Hija: ¡O sea, que estoy como un vaca…!

Madre: No, mujer…te quedará menos ajustado…

Hija: No lo quiero, total, siempre pasas de comprame lo que me gusta

Os suena esta situación ¿verdad?. Probablemente la habéis vivido en más de una ocasión con vuestros hijos (sobre todo si son adolescentes). Se trata de un ejemplo de Deborah Tannen, una de las mayores especialistas en comunicación. Esta lingüista, profesora de la Universidad de Georgetown, ha desarrollado una serie de investigaciones dentro de lo que ella llama la sociolinguística con las que pretende estudiar las bases del lenguaje en la interacción con los demás y su diversidad. Dentro de estos estudios que toman sobre todo el lenguaje como instrumento de relación social, ha observado el fenómeno de los malentendidos, tan frecuentes entre sujetos de la misma edad, y tan inevitables entre padres e hijos. Los malentendidos están muy relacionados con lo que se ha denominado “estilo conversacional”. Conversar no implica sólo intercambiar una serie de datos, sino también asumir un rol respecto a la persona que tienes delante. Esto se hace muy evidente en las conversaciones entre padres e hijos donde estos últimos, a menudo, asumen un rol de víctima frente al padre y “filtran” todo lo que éste le dice a través de ese rol.

“¡No le comprendo!”, “¡No hay quien le entienda!”, “¡No sé cómo comunicarme con él!”. Estas frases son el día a día de muchos padres, sobre todo con hijos adolescentes. Los problemas en la comunicación son una de las mayores quejas por parte de los padres, junto con los problemas de disciplina, que en muchas ocasiones están estrechamente conectados.

Al igual que entre hombres y mujeres existen malentendidos, y estos han sido muy estudiados, es importante estudiar los malentendidos entre padres e hijos. A veces los padres nos dicen que los adolescentes hablan su propio lenguaje, su propia jerga. Pero no todo es cuestión de jerga, no todo es cuestión de que usen unas palabras que nos cuesta comprender, también es cuestión de conocer su mundo, de entender sus inseguridades, sus debilidades. Ello nos ayudará a comunicarnos mejor. Los adolescentes suelen tener un estilo de pensamiento muy dicotómico: todo es horrible o es maravilloso. Si conocemos eso podremos saber que cuando hablan de que alguien es “el amor de su vida” o que es una “tragedia” no ir a tal fiesta e intentamos hacerles ver que es “ridícula” esa actitud, lo único que conseguimos es un desencuentro, porque él interpretará que estamos riéndonos de sus emociones o de las cosas que para él son importantes. Pero si antes de contestar pensamos que, aunque a nosotros nos parezca excesiva toda esta reacción, es un adolescente y en “su mundo” las cosas suelen ocurrir en “blanco y negro”, podremos llevar la conversación por otros derroteros y llegar a un acuerdo. Algunos consejos para conversar de forma más eficaz con nuestros hijos adolescentes y así evitar los conflictos son:

  • Pon énfasis en la comunicación no verbal. Es importante que acompañemos nuestras intervenciones con gestos, miradas, sonrisas… La mayor parte de la información no se saca de las palabras que escuchamos sino del tono con el que se dicen, de la expresión del rostro del que las dice. Si tenemos cuidado y usamos bien el lenguaje no verbal evitaremos malentendidos con nuestros hijos.
  • Empatiza con tu hijo y házselo saber. Muchas veces los adolescentes cuando nos cuentan sus preocupaciones no es para que les digamos cómo resolver la situación; ellos ya saben hacerlo en muchos momentos. Lo hacen para sentirse escuchados y comprendidos. Una actitud empática y una escucha activa sin consejos precipitados favorece mucho esta situación.
  • No intentes comunicarte con él si está muy alterado. En esos momentos lo mejor es cortar la comunicación y darle un tiempo para que pueda gestionar él mismo su ansiedad, su enfado… De otra forma el adolescente nos “arrastrará” a su estado emocional y nos será más difícil ayudarle.

Los problemas de comunicación nos afectan en todos los momentos de nuestra vida, pero debemos estar especialmente alerta con nuestros hijos adolescentes, ya que su forma de recibir la información puede producir unos cambios de comportamiento y de relación con los demás no deseados.

Funcionamiento de la memoria

Se distinguen básicamente dos tipos de memoria:

  • Memoria a corto plazo
  • Memoria a largo plazo

Memoria a corto plazo

Cuando recibimos una información ésta se almacena automáticamente en nuestra memoria a corto plazo donde puede mantenerse unos segundos. Si no se le presta atención al cabo de unos 30 segundos se pierde.

La memoria a corto plazo tiene una capacidad muy limitada, tanto en volumen de almacenamiento como en tiempo de permanencia.La información se puede mantener en la memoria a corto plazo mediante la repetición. Por ejemplo, cuando nos dicen un número de teléfono y lo vamos repitiendo hasta encontrar un papel donde apuntarlo.

Si uno presta atención a esta información y la elabora (analiza, comprende, relaciona con otras ideas) puede pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.

Memoria a largo plazo

La memoria a largo plazo es prácticamente ilimitada tanto en capacidad como en duración. El proceso de memorización implica tres fases:

  1. Registrar
  2. Retener
  3. Recuperar

Mientras mejor registremos la información, más fácil nos resultará su memorización, la retendremos por más tiempo y la recuperaremos mejor cuando la necesitemos.

Es fundamental trabajar bien la información: ser conscientes de lo que estamos haciendo, prestar la máxima atención, evitar interferencias (otras informaciones que estamos recibiendo al mismo tiempo, por ejemplo ruidos del ambiente, imágenes, sensaciones corporales, etc.) que distraen nuestra atención.

Registrar

En la fase de registro influyen diversos factores:

  • Atención: La atención permite seleccionar unos estímulos e ignorar otros. Es fundamental tratar de reducir las posibles interferencias. Hay que estudiar en un lugar tranquilo, sin ruido, que facilite la concentración. El lugar ideal es la propia habitación, con la puerta cerrada y en silencio (sin música). La atención depende en gran medida de nuestro interés o motivación y del control de nuestras emociones (alegrías, preocupaciones, tristezas…). Las emociones pueden llegar a bloquear nuestra mente, distrayéndonos de lo que estamos realizando. Se puede ejercitar la atención, aprender a captar la información principal y los detalles relevantes, saber distinguir lo importante de lo accesorio. Ejemplos: leer atentamente un artículo y tratar de repetirlo mentalmente con el máximo detalle posible. Observar una foto y tratar de describirla.
  • Motivación: Resulta más fácil memorizar aquello que nos interesa. A un niño le resultará más fácil memorizar los nombres de los jugadores de su equipo que las capitales de los países europeos. Por ello el estudiante debe esforzarse y tratar de ilusionarse con sus asignaturas, buscarle su lado positivo. Si desde el principio uno decide que cierta asignatura no la soporte le va a resultar mucho más difícil su aprendizaje.
  • Significado: Antes de comenzar a memorizar es fundamental comprender la información, entenderla. Tratar de memorizar algo que no se entiende exige un esfuerzo enorme y como mucho se consigue su memorización imperfecta (con muchos errores) y a corto plazo (se pierde rápidamente). Por ejemplo, si hay que memorizar una definición es fundamental en primer lugar entenderla; sólo entonces se podrá memorizar correctamente.
  • La elaboración de la información facilita la memorización: Cuanto más se trabaje la lección que se pretende aprender más fácil resultará su memorización. La memorización literal (al pie de la letra) solo se debe realizar en casos muy concretos (por ejemplo, definiciones, fórmulas, leyes, etc.). Excluyendo estos supuestos, la memorización debe pretender el ser capaz de desarrollar con nuestras propias palabras el texto aprendido, y para ello es esencial haberlo entendido.
  • Organización: La información convenientemente organizada resulta más fácil de memorizar. Por ejemplo, es más fácil memorizar los meses el año en orden cronológico que salteados.Si se estudian los huesos del esqueleto es preferible seguir un orden: por ejemplo, empezar por los huesos de la cabeza e ir descendiendo. Cuando se estudian los ríos de España es más fácil seguir un recorrido: por ejemplo, empezar por los ríos que desembocan por el norte, descender por el Atlántico y terminar por el Mediterráneo. La información bien organizada se puede almacenar y recordar con una gran exactitud. Por ejemplo, si en historia tenemos que estudiar la expansión del Imperio Romano deberemos seguir un orden cronológico, asociarla con los distintos emperadores, relacionarla con otros hechos históricos del momento (por ejemplo, nacimiento de Jesús).
  • Repetición:  Repetir la información que se está memorizando utilizando uno sus propias palabras. El esfuerzo que se realiza al tratar de recordar la información, sus distintas partes, las ideas principales y los detalles, y el intentar expresar esto con las propias palabras es precisamente lo que ayuda a la memorización. Es un ejercicio intenso, mucho más que leer un texto y tratar de repetirlo sin comprenderlo, pero mucho más provechoso. Hay que evitar una repetición mecánica (tipo “papagayo”).

Para memorizar bien es fundamental una buena concentración, estar motivados y relajados, comprender el material, organizarlo y repetirlo.

Retener

Es fundamental ir refrescando periódicamente los conocimientos aprendidos. Por bien que se haya estudiado una lección si no se repasa periódicamente se terminará olvidando. El estudiante debe utilizar un calendario donde anotar los distintos repasos que tendrá que ir dando a las lecciones con el objeto de llegar a los exámenes con los conocimientos frescos.

Recuperar

El ser capaz de recordar lo que se memorizó va a depender en gran medida de la calidad del registro. Si la lección se estudió bien se recordará con más facilidad. Para una buena recuperación es fundamental haber asimilado lo que se ha estudiado. Esto se consigue trabajando la información y comprendiéndola. La recuperación es más probable que falle cuando se ha memorizado mecánicamente. En estos casos, si uno se bloquea en un punto determinado de la lección va a ser incapaz de recuperar el resto.

Para la recuperación puede ser útil crear pistas y en este sentido el contexto puede jugar un importante papel:

Muchos elementos del contexto existente en el momento del estudio quedan registrados en la memoria. Por ello, hay que tratar de que el contexto en la fase de recuperación sea lo más similar posible al que hubo en la fase de memorización.

Llevar al examen la misma ropa que teníamos que cuando dimos el último repaso, la misma colonia, emplear el mismo bolígrafo (uno especial), … y muchos más.

Resulta útil crear en el momento del último repaso estudio pistas que luego repitamos en el momento del examen.